Prólogo
A veces nos preguntamos si realmente nos merecemos todo lo que nos ocurre en la vida. Eso Incluye los maltratos, las humillaciones y todo el dolor que sentimos. Pensamos que tal vez en otra vida, cometimos actos muy malos que nos pasan factura en esta. Si ese fuera el caso, entonces si merezco todo esto y más. Porque en definitiva debí ser una persona muy mala. Terriblemente mala para recibir el trato que todos me dan aquí.
Me gustaría que todo esto acabara muy pronto. Yo no elegí ser así. El destino se encargó de destrozarme antes de empezar a caminar. No tengo derecho a enamorarme de nadie. No soy bonita. Me lo han repetido ya tantas veces, que es difícil pensar que sea mentira. Me siento como una mujer vacía, hueca y sin sentido alguno. No hay nada de mí para ofrecer.
Los chicos del instituto saben que no se pueden acercar a mí. Pues si lo hacen, estarán condenados al igual que yo. Los rechazarán por andar cerca de mí, de la nerda. Por eso no sé lo que es tener amigos. Nadie habla realmente conmigo.
Nunca fui invitada a una pijamada ni a una sola fiesta. Nunca he besado a un chico, pues ellos no tienen ningún tipo de interés en mí. En especial él. Ese quien siempre busca la forma de maltratarme y humillarme.
Me ha hecho la vida de cuadros desde que tengo memoria. Si tan solo supiera que es lo que yo le he hecho para que se comporte así conmigo. Nunca lo he lastimado ni faltado el respeto. En cambio él a mí si pudiese me asesinaría en la primera oportunidad.
Nunca nadie afuera de este lugar me ha defendido. Pues lo que aquí sucede, aquí se queda. Esa es su mayor regla y todos lo siguen. No puede pedir ayuda alguna o de seguro me iría mucho peor. Lo único que me mantiene en pie, es el saber que algún día todo esto terminará.
En casa trato de mantener siempre la mejor de las sonrisas. Ellos no saben que ahorro cada centavo para poder irme de la manada a la primera oportunidad. Prefiero vivir una vida simple. Como una humana cualquiera. Buscaré algún empleo y empezaré una vida nueva. Una lejos de compañeros indeseables. Lejos del maltrato y el dolor. Pero más que nada, muy lejos de él.