Capítulo 30

717 Palabras
El despacho el senador Sedgewick Sexton estaba ubicado en el Philip A. Hart Senate Office Building, en la calle C, hacia el nordeste del Capitolio. El edificio era una parrilla neo-moderna de rectángulos blancos que, según los críticos, parecía mas una prisión que un edificio de oficinas. Muchos de los que trabajan allí pensaban lo mismo. En la tercera planta, las largas piernas de Gabrielle Ashe se paseaban alegremente de un lado a otro delante del monitor de su ordenador. En pantalla tenia un nuevo e-mail. No estaba segura de que hacer con él.  Las primeras dos lineas decían así: SEDGEWICK HA ESTADO IMPRESIONANTE EN LA CNN.  TENGO MAS INFORMACIÓN PARA USTED. Gabrielle habia estado recibiendo mensajes como aquel durante las ultimas semanas. La direccion del remitente era falsa, aunque habia logrado seguirle la pista hasta el dominio >. Al parecer, su misterioso informador era un elemento interno de la Casa Blanca y, fuera quien fuera, se habia convertido recientemente en la fuente de valiosa informacion política de Rachel, incluyendo la noticia de un encuentro secreto entre el director de la NASA y el Presidente. Al principio Gabrielle se habia mostrado recelosa con los emails, pero cuando quiso comprobar la veracidad de la informacion le asombro descubrir que era muy precisa y de gran ayuda: informacion secreta sobre los gastos extraordinarios de la NASA, costosas misiones de aproxima fecha, datos que mostraban que la búsqueda por parte de la NASA de vida extraterrestre estaba claramente sobrefinanciada y resultaba patéticamente improductiva, hasta sondeos de opinion internos en los que se advertía que la NASA era el tema que estaba apartando a los votantes del Presidente. Para incrementar su valía ante el senador, Gabrielle no le habia informado de que estaba recibiendo ayuda no solicitada vía e-mail procedente del interior de la Casa Blanca. En vez de eso, se limito a pasarle la informacion después de recibirla de >. Sexton siempre se mostró muy agradecido, ademas de no preguntar quien era su fuente. A Gabrielle no se le escapaba que el senador sospechaba que estaba haciendo favores sexuales. Lo peor es que al senador eso no parecía importarle en absoluto. Gabrielle dejo de caminar de un lado a otro y volvió a mirar el mensaje que acababa de recibir. Las connotaciones de todos los e-mails estaban claras: alguien de la Casa Blanca quería que el senador Sexton ganara las elecciones y estaba ayudando le a conseguirlo apoyando su ataque contra la NASA. Pero ¿quien? Y ¿por que? >, decidió Gabrielle. En Washington no era extraño que un empleado de la Casa Blanca, temeroso de su Presidente estuviera  apunto de ser expulsado de su despacho, ofrecía silenciosos favores al aparente sucesor con la esperanza de asegurarse poder  u otro puesto una vez tuviera lugar el camino. Al parecer, alguien se olía la victoria de Sexton y estaba ya comprando acciones por adelantado. El mensaje que aparecía ahora en la pantalla de Gabrielle la puso nerviosa. No se parecía a ninguno de los que habia recibido hasta entonces. Las primeras dos lineas no la preocupaban demasiado. Eran las dos ultimas. PUERTA DE RECEPCIÓN ESTE, 16:30. VENGA SOLA. Su informador nunca le habia pedido encontrarse en persona. Aun así, Gabrielle habría esperado un lugar mas sutil para un encuentro cara  a cara. > Por lo que sabia, en Washington solo habia una puerta de recepción Este. > Decidió sin demora que no. Sexton estaba en una reunión. Ademas, si le hablaba de aquel e-mail, tendría que hablarle de los demás. Decidió que lo que su informador buscaba ofreciéndole una cita en publico a plena luz del día era tranquilizarla. Al fin y al cabo, esa persona no habia hecho sino ayudarla durante las dos ultimas semanas. Él o ella era sin ninguna duda un amigo. Después de leer el e-mails por ultima vez, miro su reloj . Todavía tenia una hora.
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