capitulo 63

907 Palabras
En la oscuridad  del pasillo,  fuera del estudio del senador Sexton, a Gabrielle Ashe  le temblaban las piernas. No tanto de  agotamiento  por llevar  mucho rato sin moverse, sino  por la  desilusión  que le  había  provocado  lo que  estaba  oyendo.  La reunión   que tenía  lugar  en  la habitación  contigua  seguía  celebrándose,  pero ella  no necesitaba oír  ni una sola palabra más. La verdad  parecía  dolorosamente  obvia. >. Marjorie  Tench  le había  dicho  la verdad. La  repugnancia que ahora  sentía Gabrielle  era  la que  que  provoca la traición. Había  creído en Sexton. Había  luchado por él. > Había  visto al senador  mentir  en  público  de vez  en cuando para  proteger  su vida  privada, pero  eso  era política  y esto, en cambio, inclumplir  la ley. > Supo entonces  que no podía  seguir  apoyando  al senador. La promesa de aprobar el proyecto de ley de privatización de la NASA solo podía llevarse a cabo haciendo gala de una desdeñosa indiferencia tanto por la ley como por el sistema democrático. Incluso aunque el senador creyera que actuaba en beneficio de todos, vender así esa decisión, por adelantado, cerraba la puerta a los balances  y comprobaciones del gobierno, ignorando argumentaciones potencialmente  convincentes por parte del Congreso, de los  consejeros, votantes y miembros  de los lobbys. Y, lo que  era  peor, al garantizar la privatización  de la NASA,  Sexton había  abierto  la veda  a  incontables  abusos  infringidos  a ese conocimiento  avanzado (el más  común  de los cuales  es el  trapicheo  de información  privilegiada), favoreciendo  descaradamente  a poderosos  inversores  privados  en  perjuicio  de los  honrados  inversores  públicos. Presa  de las nauseas, Gabrielle   no sabía  que hacer. A su espalda  sonó  de pronto  un teléfono, desgarrando el silencio  del pasillo. Se  giró,  sobresalta. El sonido  procedía  del armario del  vestíbulo: un móvil en el  bolsillo del abrigo de uno de los  visitantes. -Disculpen, amigos  - dijo  un claro  acento  tejano en el estudio-. Es el mío . Gabrielle pudo oír como el hombre se levantaba. >. Dio media vuelta y corrió por la alfombra por donde había venido. A medio camino, en mitad del pasillo, giró bruscamente a izquierda, metiéndose en la cocina, ahora a oscura, justo cuando el tejano salia del estudio y giraba por el pasillo. Gabrielle se quedó helada, inmóvil en las sombras. El tejano paso por adelante de la puerta sin percatarse de su presencia. Por encima del sonido de los latidos de su corazón Gabrielle pudo oírle  rebuscando dentro el armario. Por fin, el tejan contesto al teléfono. -¿Sí?...¿ cuando?...¿en serio? Ahora la encendemos.  Gracias. -El hombre colgó y volvió hacía el estudio, gritando a medida  que avanzaba por el pasillo -: Que alguien encienda la televisión. Al parecer Zach Herney va a dar una rueda de prensa urgente esta noche. A las  ocho. En todas las cadenas. O bien vamos a declararle la guerra a China o la Estación Espacial Internacional acaba de caer al océano. -¡Eso si que merecería un buen brindis! -grito alguien. Todos se rieron. Gabrielle sitio entonces que la cocina giraba a su alrededor. > Aparentemente, Tench habia dicho la verdad, después de todo. Le habia dado hasta las ocho para que le entregara una declaración jurada admitiendo el affair. >, le habia dicho. Gabrielle habia puesto que la hora limite respondía a la intensión de la Casa Blanca de filtrar informacion a los periódicos del día siguiente, pero ahora parecía que tenia intención de hacer publica la noticia sirviéndose de las pruebas. > Sin embargo, cuando mas lo pensaba, mas extraño le parecía. > La televisión se encendió en el estudio. A todo volumen. La voz del presentador del telediario rebosaba entusiasmo. -La Casa Blanca no ha facilitado la menor pista sobre el tema de la aparición presidencial sorpresa de esta noche, y abundan las especulaciones. Varios analistas políticos creen que, teniendo en cuenta la reciente ausencia del Presidente en la carrera presidencial, Zach Herney podría estar preparándose para anunciar que no va a presentarse a una segunda legislatura. Un griterío esperanzado se elevo en el estudio. >, pensó Gabrielle. Con toda la basura que la Casa Blanca conocía sobre Sexton en ese momento, no habia la menor posibilidad de que el Presidente fuera a tirar la toalla esa noche. >. Gabrielle tenia la angustiosa sensacion de que ya habia sido advertida de lo que era. Con creciente urgencia, consulto su reloj. Menos de una hora. Tenia que tomar una decision y sabia exactamente con quien tenia que hablar. Se metió el sobre con las fotos bajo el brazo y salio sin hacer ruido del apartamento. En el pasillo el guardaespaldas pareció aliviado. -He oído jolgorio dentro. Al parecer a triunfado usted. Gabrielle esbozo una breve sonrisa y se dirigió al ascensor. Una vez en la calle, la noche temprana le pareció extrañamente amarga. Paró un taxi, subió e intento tranquilizarse diciéndose que sabia exactamente lo que hacia. -A los estudios de la ABC -le dijo al taxista -. Y de prisa.  
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