Capítulo 57

913 Palabras
El ensordecedor roce de hielo contra el hielo asalto los oídos de Rachel mientras el enorme bloque se deslizaba por la cara de la plataforma de Hielo Milne, lanzando altísimos chorros de nieve pulverizada al aire. A medida que el bloque iba sumergiéndose en el agua, fue aminorando la velocidad de la caída y el cuerpo de Rachel, previamente ingrávido, se estrello contra el suelo helado. Tolland y Corky aterrizaron bruscamente cerca de ella. Cuando el ímpetu descendente del bloque fue sumergiéndolo mas en el mar, Rachel pudo ver la espumosa superficie del océano elevarse a toda velocidad con una especie de desaceleraron retadora, como el suelo bajo un saltador de puenting cuya cuerda es unos metros demasiado larga. Elevándose...elevándose... y ahí estaba. Su pesadilla de infancia habia vuelto a hacerse realidad. >. Su pavor fue casi primal. La parte superior del bloque se sumergió bajo la superficie del agua y el helado Océano Ártico cubrió los bordes del bloque como un torrente. Mientras el océano lo invadía todo a su alrededor, Rachel se sintió succionada hacia el fondo. La piel desnuda de su rostro se tenso y la sintió arder al entrar en contacto con el agua salada. El suelo de hielo desapareció bajo sus pies y Rachel se abrió paso hacia la superficie, reflotada gracias al gel del relleno de su traje. Trago un buen sorbo de agua salada, balbuceando hacia la superficie. Pudo ver  Tolland y Corky debatiéndose en las proximidades enmarañadas entre las cuerdas de seguridad. Justo cuando logro enderezarse, Tolland grito:  -¡Esta emergiendo de nuevo! Al tiempo que las palabras de Tolland reverberaban sobre el tumulto, Rachel noto un horripilante movimiento de agua. Como una enorme locomotora intentando invertir su direccion, el bloque de hielo se habia detenido con un gruñido bajo el agua y empezaba ahora su ascenso directamente debajo de ellos. Varias brazadas por debajo, un espantoso rugido de frecuencia baja resonó en el agua y emergió a la superficie al tiempo que la inmensa placa sumergida empiezo a arañar la cara del glaciar, iniciando el ascenso. El bloque ascendía deprisa, acelerando a medida que emergía de la oscuridad. Rachel noto que ganaba altura. El océano se agito a su alrededor cuando el hielo entro en contacto con su cuerpo. Se debatía en vano, intentando recuperar el equilibrio mientras el hielo la propulsaba hacia arriba junto con millones de litros de agua salada. Flotando hacia arriba, la placa gigantesca fluctuó sobre la superficie, agitándose y balanceándose, buscando su centro de gravedad. Rachel se vio moviéndose  con el agua hasta la cintura por la enorme extensión plana. En cuanto el agua empezó a dejar libre la superficie del bloque, la corriente se trago a Rachel y la arrastro hacia el borde. Resbalando, tendida boca abajo, pudo ver el borde aproximarse rápidamente hacia ella. > La voz de su madre gritaba exactamente igual a como lo habia hecho cuando era solo una niña debatiéndose bajo el estanque helado, > El tremendo tirón que Rachel sintió en el arnés la dejo sin el poco aire que todavia le quedaba en los pulmones. Se detuvo bruscamente a pocos metros del borde . El movimiento la hizo girar sobre si misma. A ocho metros de ella pudo ver cuerpo inerte de Corky, todavia sujeto a ella, también deteniéndose bruscamente. Habían estado deslizándose sobre la placa de hielo en direcciones opuestas y el impulso de Corky la habia detenido. A medida que el agua desalojaba la placa y perdía profundidad, otra forma oscura apareció cerca de Corky. A cuatro patas, se agarraba a la cuerda de seguridad de este y vomitaba agua salada. Michael Tolland. Cuando los últimos restos de agua se retiraron y terminaron por deslizarse del iceberg al mar, Rachel, muda por el terror que sentía, escucho atentamente los sonidos del océano. Luego, sintió la arremetida de un frió mortal, logro ponerse bien a gatas. El iceberg seguía bamboleándose de un lado a otro como un enorme cubo de hielo. Delirante y adolorida, gateo hasta donde estaban sus compañeros. En el glaciar, muy por encima de ellos. Delta-Uno miró con las gafas de visión nocturna el agua arremolinada que rodeaba el iceberg más reciente del Océano Ártico. Aunque no vio ningún cuerpo en el agua, no se sorprendió. El océano estaba oscuro y los trajes térmicos y las capuchas de las víctimas eran de color n***o.  Cuando recorrió con la mirada la superficie de la enorme placa de hielo flotante, tuvo grandes dificultades para enfocar. Se retiraba deprisa, alejándose ya hacia mar abierto, impulsada por las fuertes corrientes costeras. A punto estaba de volver la vista al mar cuando vio algo que le resultó totalmente inesperado. Tres motas negras sobre el hielo. > Delta-Uno intentó enfocarlos.  -¿Has visto algo? -preguntó Delta-Dos.  Delta-Uno no dijo nada. Siguió enfocando con su magnificador.  Se quedó perplejo al ver sobre el pálido tinte del iceberg tres figuras humanas abrazadas e inmóviles en la isla de hielo. Le fue imposible saber si estaban vivas o muertas. Poco importaba. De estar vivas, incluso a pesar de los trajes térmicos, morirían en menos de una hora. Estaban mojadas, se acercaba una tormenta y se alejaban a la deriva hacia mar abierto en uno de los océanos más peligrosos del planeta. No hallarían sus cuerpos jamás.  -Sólo sombras -dijo Delta-Uno, retirándose del borde del acantilado-. Volvamos a la base. 
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