TERROR EN EL SUBSUELO 31 de julio de 2010 Eran las dos de la tarde de un calurosísimo sábado cuando el coche de la vigilancia privada Sécurité con dos agentes, un impecable uniforme azul oscuro y las pistolas en las fundas, entró por el pequeño camino de tierra que llevaba a la excavación arqueológica Erbabella. Su compañero, al verlo llegar desde su garita, abrió la barra y suspiró con alivio. Finalmente podía irse a gozar del fresco de la montaña no sólo el fin de semana sino durante dos largas semanas de vacaciones. Se puso de mal humor un momento al ver dos caras que no conocía. ―Nunca os he visto. ¿Sois nuevos? ―Nuevos en el lugar pero no en el trabajo ―respondió el más viejo de los dos, un hombre alto, musculoso, de cabello gris y ojos azules ―A causa de la carencia de personal p

