El sargento Giovannino Gregori, llamado Nino, licenciado en ingeniería, trabajaba como civil en una fábrica de máquinas agrícolas. Era tan inteligente como estaba perdidamente ligado al vicio de los juegos de azar. Para él todo servía, desde las apuestas en carreras de caballos a las partidas de póquer o a Zecchinetta, a los más difundidos juegos de casino, ruleta, black jack y demás. En una velada era capaz de jugarse y perder el salario de un mes. Era consciente de que su vicio lo llevaría a la ruina y fue por esto que se enrroló voluntario en el ejército y se mostró dispuesto a ir a las misiones en zona de guerra. Esperaba que esto lo alejase del juego y atemperaría su espíritu, aunque comportaría el abandono de su puesto de trabajo. Pero contaba con el hecho de que su título de estudio

