DESENREDANDO LA MADEJA 31 de julio de 2010 Antes de entrar en aquel mundo subterráneo a través de la pequeña puerta metálica ya forzada por otros antes, Mauro se apresuró a sacar algunas fotos a la escena, parándose en concreto en las huellas de los zapatos. Después de lo cual sacó de la saca dos linternas, me dio una y nos adentramos en un ambiente húmedo y oscuro. Ya después de unos pasos, nos dimos cuenta de que, sin linternas, no hubiéramos visto nada a un palmo de las narices pero, lo que era peor, es que allí abajo había un laberinto de pasadizos y antiguas estancias, quizás usadas en el pasado como habitaciones, luego como sótanos. De vez en cuando nos chocábamos con algún objeto polvoriento, que estaba allí desde sabe cuánto tiempo, una jarra, una antigua rueda de madera, una vie

