―Perfecto ―dije desilusionada y con un hilo de voz ―Vamos a hacer la pausa para comer. Andrea, cuando puedas vas al hospital a ver cuáles son las condiciones de Barbadoro. Si no son críticas, intenta hacerle alguna pregunta. Quizás consigamos sacarle algo más con respecto a su amigo, a lo mejor prometiéndole todos los atenuantes del caso, colabora. Aunque, en este momento, no creo que consiga decir nada útil. Volví a casa a buscar un poco de tranquilidad conversando con mi compañero. Stefano estaba absorto en la lectura de un periódico local. ―Es increíble cómo cierta gente consigue agarrarse a un clavo ardiendo cuando se lo propone ―comenzó a decir volviéndose hacia mí, quizás para resumirme el contenido del artículo que estaba leyendo. ―¿Recuerdas aquella obra que observábamos por detr

