Un par de horas después, Miranda se encontraba en la sala con los ojos mirando al techo. Absorta en su mundo. No podía distinguir nada y su mente estaba completamente en blanco. Mientras, alguien que la veía a través de la ventana tenía la manos cruzadas escondiendo sus puños fuertemente apretados. -`Suspiro´, mientras no la altere puede entrar un momento. Albert, entró casi corriendo cuando escuchó al doctor. Miranda giró la mirada lentamente, con una mirada vacía al escuchar el movimiento. Lo observó unos segundos y regresó la vista al techo. Él sentía que las palabras se atoraban en su garganta, tanto que era doloroso. Los hermosos y firmes ojos azules se veían tan opacos... Su largo y brillante cabello, ahora era corto y se veía deshilachado como si hubiera intentado arrancá

