Sasha estaba acostada, sollozando en su cama, mirando hacia el balcón. ¿Que daño le había hecho a Stella? Ella no pidió casarse con Nick, él la busco. Sasha no entendía nada, no sabía que hacer para agradarle a Stella. Dando una gran bocanada de aire, se levanto decidida. Tomo su gran maleta, comenzó a meter sus cosas, con los ojos rojos e hinchados, seguía llorando. No sabía a dónde se iría, pero ya no quería estar ahí, no si sería igual a su cárcel anterior. Llorando y sollozando, escucho la puerta sonar. No hizo caso, siguió empacando. La puerta se abrió, y Nick asomó la cabeza. —¿Puedo pasar?— pregunto, pero al ver lo que hacía la chica, entro apurado, dejando la bolsa de regalo sobre la cama, a un lado de su maleta. —Sasha ¿Que haces?— pregunto, comenzando a ponerse ansioso.

