Termino de vestirme rápido, una falda negra de tubo a la altura de la rodilla, una blusa con escote color blanco, y encima una chaqueta a juego con la falda, unos tacones negros, accesorios, mi cabello en una trenza de lado con varios mechones sueltos, colonia, una cartera blanca. Doy un último vistazo en el espejo, y bajo corriendo a la planta baja. Justo en el recibidor están mis padres, y los Márquez, que al parecer por fin se van, las miradas fijas en mí. — Buen día a todos —digo con una sonrisa cordial, me acerco a Alejandro y le doy un suave beso en los labios que él corresponde con una sonrisa. — ¿De qué me perdí? —pregunta mi madre con una sonrisa cordial. — Te pondré al corriente de todo más tarde cuando lleguemos de la empresa, cielo —dice mi padre con una sonrisa que se ve un

