A las nueve en punto estoy en el portal de mi edificio, esperando a Hayley. Soy demasiado puntual, pero me gusta serlo, no me gusta la gente que llega media hora después. Siento un poco de frío por la espalda, ya que me he puesto una blusa ajustada con la espalda descubierta. Es la blusa prefecta, elegante y sexy. Escucho el pitido de un coche y busco con la mirada de donde ha venido el sonido, encontrando un audi aparcado en doble fila que enciende y apaga las luces. Será ella. Cuando entro en el coche veo a una sonriente Hayley en el asiento del conductor. La blusa que lleva puesta se ciñe a su cuerpo y la falda de tubo deja al descubierto sus piernas. Va a ser complicado concentrarme esta noche. - Hola. - Dice llamando mi atención. - Hola, ¿Cómo estás? - Arranca el coche y sale ha

