Llevo un día sin ver a Hayley, es poco tiempo para otras personas, pero no me gustó como se fue el sábado. Estaba rota, lo veía en sus ojos. Hablar de sus padres no fue buena idea, debería haberme callado. La insistí que se quedara conmigo después del trabajo, pero ella quería estar sola, así que respeté su decisión y la di su espacio. He decidido levantarme más pronto para ir a la casa de Hayley, quiero verla y sé que no aguantaré hasta francés. Conduzco en dirección a su casa, a la que en menos de cinco minutos llego. Tengo suerte de aparcar enfrente del portal, se nota que es pronto. Subo rápidamente hasta su planta y ahí llamó a su puerta, donde en pocos segundos ella abre con desgana, con el ceño fruncido. Levanta la mirada hasta encontrarse con la mía, es ahí cuando su expresión

