30

2247 Palabras

Su oferta me sorprendió, pero me resistí a aceptar: —No, gracias. Julieta insistió: —¿Qué le parece si viene a cenar a mi casa? Me quedé perplejo ante la invitación. Julieta era madre soltera y tenía un hijo más grande que mi niña. Aunque sentía cierta aprensión sobre cómo sería esa cena, decidí aceptar el desafío: —Está bien, tengo que traer algo. ¿Traigo un buen vino y unas papas fritas? Eso se me antoja. Con un pequeño atisbo de esperanza en el horizonte, ingresé a mi casa, sabiendo que a veces, lo bueno tarda en llegar, pero llega en algún momento. La cena con Julieta se acercaba y, a pesar de mis dudas iniciales, me sentía un tanto emocionado por esta nueva experiencia. Había pasado mucho tiempo desde que Mariana se fue, y aunque no buscaba activamente una nueva relación, la id

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR