Capítulo 85. Dos latidos antes del juicio. Paulina se cubrió la boca con ambas manos, unas lágrimas escaparon de sus ojos sin permiso. Sebastián, aturdido, tardó en reaccionar, pero luego soltó una carcajada emocionada, inclinándose para besarla en la frente. -- Son dos bebés, Paulina… ¡son dos, mi amor, dos – susurró Sebastian lleno de felicidad y con la voz temblorosa. Paulina lo miró sin poder articular palabra; lágrimas se le escapaban, no de miedo, sino de emoción. -- No lo puedo creer… -- susurró ella, acariciando la mano de su esposo. Mientras miraba en la pantalla esos dos corazones que latían dentro de ella. El mundo pareció detenerse en esa habitación. --¡Dos bebés! – seguía repitiendo Paulina llena de asombro. -- Si cariño, dos bebés – le decía él sin soltar su mano. E

