Capitulo 84. La calma antes de la tormenta. La siguiente semana comenzó con un aire pesado en las carceletas de la fiscalía. El ruido metálico de las rejas, voces cansadas que gritaban números, pasos arrastrados en el pasillo principal, el murmullo de abogados entrando y saliendo, y las miradas acusadoras que se cruzaban Patricia y Estefanía marcaban el inicio de días decisivos. Patricia no había sabido nada de su familia, ni de su esposo Enrique que estuvo en la sala de audiencia, ni de su hijo Antonio que nunca más la fue a ver, ninguno de los dos hicieron acto de presencia. Aquello la tenía con un nudo en la garganta y la frente arrugada de furia contenida. Su único acompañante en esos días era su abogado de siempre, un hombre de voz grave y calculadora que sabía cómo manipular las p

