Capítulo 79. La voz de la traición (continuación) Si algo detestaba en la vida Estefanía, era que la comparen con Paulina. Desde que llegó a la mansión Colombo, siempre se sintió menos, y por eso le hizo la vida imposible a su hermana. Su madre se desvivía por ella, comprándole la mejor ropa, las joyas más caras, pero Paulina aun sin ningún accesorio exclusivo, siempre se veía mejor. En la mansión Durand Sebastián observaba desde la ventana el jardín donde Paulina paseaba lentamente, acariciándose el vientre. El embarazo ni siquiera se notaba, pero el saber que llevaba un bebé en el vientre la hacía protegerlo por instinto. La serenidad con la que ella sonreía era un contraste brutal con la tormenta que ellos sabían que estaba por estallar. Katia les había dado la buena noticia. El

