Mi pregunta no ha sido contestada, pero ver esa sonrisa que hace que me dé escalofríos me da la respuesta; sin embargo, esperaré a que él me conteste. —No sería mala idea lo que me sugieres —dijo—. No obstante, tengo otros planes mucho mejores para ti. —Al terminar de hablar, me vuelve a sonreír de esa misma manera coqueta que me había visto Estéfano cuando estaba coqueteándome. —Tú me secuestraste para que me enamore de ti —declaró tan directamente. —Mmm, ahora que lo dices… —Se acerca a mí en su silla de ruedas hasta quedar a pocos centímetros de mí, lo suficiente para tocar mi pierna, pero no termina la frase; solo veo cómo me ve con detenimiento, embobado en mi piel. Noto su mirada llena de lujuria; se muerde el labio, levanta su vista fijándose en mí. Me doy cuenta de cómo sus pup

