Señales en frecuencia ajena

1722 Palabras
Aquel chico era el que Jess había pensado que miraba cuando llegamos a la fiesta, lo que no se percató es que no era realmente a él a quien miraba, si no a Mike que estaba justo detrás muy sonriente con una chica, ahora sé que es Chelsey, pero cuando me di cuenta Bautista me miraba, y pensó igual que Jess que mi mirada estaba puesta en su elegante semblante y atractiva sonrisa, por esa razón fue que sonreí. Pero preferí no aclarar las cosas. - Venimos a divertirnos un rato, nos dieron amablemente unas invitaciones y no podíamos desperdiciarlas. - No pude evitar ver la cantidad de chicos que se te han acercado esta noche –dijo a modo de cumplido –parece que robas la atención de varios. Tu novio debe estar celoso –espera, ¿mi novio?, lo miré confundida –aunque te dejó sola, debería saber que a una chica así no se le deja sola. - ¿Mi novio? - Sí, el chico con el que entraste, su brazo pasaba por tus hombros, y luego fueron a bailar. Sin duda se refería a Alex, ¡Qué ocurrencia! Me reí ante la idea, Alex, ¿mi novio?... no creo que llegue a pasar, tan sólo somos buenos amigos, y no es que sea feo, simplemente lo veo como amigo, un gran amigo y nuestro modo de ser, haría una relación desastrosa, de eso estoy segura. - ¡Ah! te refieres a Alex –asintió –Mi relación con él no va más allá de una grandiosa amistad. - Oh, lo siento –dijo avergonzado por su suposición –entonces pensé mal. Como te vi con él y se veían tan animados –lamentó su error, pero un brillo iluminó su mirada –Entonces qué bien que te dejó sola, de otra manera no me hubiera acercado a conocerte. - Descuida –sonreí, era divertido pensar en Alex como mi novio –¿así que me has estado observando desde que llegué? - Sólo un poco –admitió sin rodeos –no te intimides –se apuró a decir –Es raro verte por aquí, es por eso que te he observado. Sabes que eres la primicia, el ver por primera vez a una Slidebottom mezclarse en una fiesta con tantos chicos, el día de hoy, que no es fiesta exclusiva –sonrió, su semblante elegante y apuesto –Seguro que asistes a la fiesta platinum cada año. - No, la verdad es que asisto a pocas fiestas –admití – y no es que no me gusten, pero prefiero otras cosas. Este año si asistí a la fiesta de ayer, un amigo me invitó. - Claro escuché las noticias, Kevin Hartwell engalanó la fiesta llevando nada más y nada menos que a una chica Slidebottom –su tono de presentador de noticias –Supongo que fue la envidia de muchos. - ¿De qué hablas? – Reí irónica –Últimamente sólo escucho hablar de cosas cómo esa. - Tu apellido tiene mucho peso en esta ciudad, Fernanda, deberías saberlo ya. Sus palabras me dejaron desconcertada, es cierto que mi familia era de las más reconocidas, pero nunca pensé que tanto cómo para llamar tanto la atención en cada lugar que visitaba. Jamás me había pasado algo así, quizá por esa razón jamás asistía a lugares tan concurridos. Bautista y yo platicamos por un buen rato de otras cosas, era agradable, divertido y muy atento, me hizo reír un par de veces y ruborizarme otras tantas. Comenzó entonces una canción tranquila, algo romántica a mi parecer, pero buena música. - Fernanda, ¿me concedes esta pieza? –extendió su mano hacia mí con confianza - No soy muy buena bailando -mentí - ¿De qué hablas? ¡Si lo haces muy bien! –descubrió la mentira, aun así sonreía - Pero no esta clase de música –agaché la mirada - Anda, sólo déjate llevar –me tomó la mano animándome –yo me encargo del resto. En realidad, esta clase de música la bailaba con mi padre y mis hermanos en ocasiones, y no lo hacía tan mal, pero con Bautista estaba segura de que sería muy incómodo. Suspiré. - Está bien –me rendí –pero sólo esta canción. Me ayudó a levantarme de mi asiento y caminamos lentamente de la mano hacia la pista de baile. Sentí la calidez de una de sus manos rodear mi cintura y la otra no soltaba mi mano. Sentí su respiración cerca de mi oído, sus palabras hacían erizar mi piel y algunas otras me hacían sonreír. Bailamos toda la pieza musical, que para mí fue bastante larga, y cuando al fin terminó, regresamos a la mesa. Mis amigos ya me esperaban, miré la hora y descubrí el motivo. Ya era muy tarde, habíamos dicho que llegaríamos a la 1am y eran casi las 2am. El tiempo había pasado muy rápido. Me despedí de Bautista, recibí de él un incómodo beso en la mejilla y sonrisa que jamás iba a olvidar. Salí del salón y en la puerta Mike nos alcanzó. - Fer –me tocó el hombro de manera sutil para llamar mi atención –¿ya se van? - Sí –respondió Jess en mi lugar –se nos hizo tarde, aunque creo que todos nos divertimos, ¿cierto? - Ya lo creo que sí –dijo Liz sin apartar su vista de mí –Alex de chica en chica, como era de esperarse, y Fer… bueno ya nos platicará su noche. - Yo puedo llevarlos en mi auto –ofreció Mike - Ah, por cierto, mucho gusto Mike, soy Liz, él es Alex, parece que conoces a nuestros amigos –los presentó de manera rápida e informal –Y muchas gracias por hacernos ese favor –sonrió sin apartar su vista de mí y de él –aún no sabíamos en qué regresar a nuestras casas –intentaba restarle importancia a la incomodidad que de repente se sentía en el ambiente –Se suponía que regresábamos a la 1am. No sabía que Mike ya tenía auto, seguramente había sido el regalo de su ultimo cumpleaños, tan anhelado, y Mary seguro que estaba muy contenta. Me dejaron subir al asiento del copiloto, era un lindo auto, justo cómo el que Mike había deseado tanto desde que tenía apenas cinco años. Tenía su auto de ensueño, un auto perfecto, justo como lo había imaginado, y seguramente Mary estaba feliz con eso. - Fer, cuéntanos de tus nuevos amigos –sugirió Liz con intenciones escondidas –Conté tres diferentes, pero sólo uno llamó mi atención. - Liz, deja eso ya, tendrás tiempo después de platicar sobre eso –dijo Jess para reprenderla - No seas así –su tono de berrinche infantil –sólo queremos saber. - ¿Queremos? –Preguntó Jess a la defensiva –¿Quiénes? - Alex y yo, claro. - Más bien tú quieres saber –la hizo mirar a Alex que ya dormía profundamente –él ya está dormido, parece que se le pasaron las copas. - Bueno si Jess, ¡yo quiero saber! –Admitió Liz –seguro me puede contar algunos detalles –hizo un guiño cuando se dio cuenta de que la miraba por el retrovisor - Que sea en otro momento –dijo Jess –ya estamos en la puerta de tu casa. - No es justo –se cruzó de brazos –era más cerca tu casa. - Pensé que era más correcto traerte primero a ti –dijo Mike educadamente –lo siento. - Descuida Mike, está bien –resopló –seguro mi mamá está muy preocupada –sonrió y bajó del auto –Muchas gracias, espero nos volvamos a ver pronto –sacudió la mano desde la entrada de su casa y gritó –Hasta luego chicos Mike arrancó de nuevo el auto hasta que Liz estaba dentro de su casa, después optó por llevar a Alex que ya dormía, pues necesitaría ayuda en caso de no poder despertarlo. Al llegar Mike y Jess lo ayudaron a bajar del auto y a entrar en su casa. En esos instantes, sola en el auto mi día enteró paso por mi mente, había pasado por muchas cosas en un solo día, había conocido personas nuevas y había sentido muchas cosas diferentes. Tras dejar a Jess en su casa, continuamos el camino a la colonia, en dónde estaba mi casa y la de Mike. - Parece que te divertiste mucho. - Solo un poco –admití – Conocí más personas y bailé, fue una buena noche. - Ya lo creo –su tono me confundía –te veías muy sonriente con aquel chico que te llevó al final a la pista. - Es interesante –dije sin pensar –muy atento y cuenta unos chistes muy buenos, fue una agradable compañía. - Veo que mis amigos no te divierten -farfulló - Te refieres a Jerry y Adam… son entretenidos –divagué –pero siempre encuentran un tema que los hace discutir. ¡No sé cómo me dejaste con ellos! –lo reprendí –sabes bien lo poco que me gustan las discusiones y ellos salen de una, para comenzar otra. - No quería dejarte –excusó –pero ya le había prometido a Chelsey que la llevaría a bailar. - Descuida –agregué de buena manera, para quitarle culpa –Bautista supo muy bien cómo mantenerlos distraídos. - ¡Bautista! –su tono parecía de descontento, al decir su nombre suspiró, su mirada era diferente. - ¿Qué pasa Mike? –pregunté confundida por su reacción - No me agrada mucho ese chico, eso es todo - ¿Por qué? –no lo comprendía –Es muy divertido, estoy segura que te llevarías bien con él. - No –respondió tajante –y ahora estoy más seguro de eso. Pero no entenderías. - Sí me lo explicas, quizá lo entienda –sugerí - Es complicado –suspiró –no sé cómo decírtelo. - Pues sólo dilo… como sea, yo entiendo. - Es más complicado de lo que parece –hizo una larga pausa –Lo conozco de hace poco tiempo, está en mis clases, y no es tan mal chico. - ¿Entonces qué es lo que te molesta?
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