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Generación Z

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drama
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Descripción

Luego de un virus mortal la Tierra nunca volvió a ser lo mismo. En resto del mundo los sobrevivientes, referidos como clase Z, se dividen en pequeños grupos según sus habilidades y sus edades. Vanessa una chica que hasta ese momento sobrevivía con su madre escondidas en las alcantarillas, se ve obligada a dejar su vida de fantasma al ver a su madre muy enferma. ¿Cuál sera el destino que le espera afuera cuando se encuentre con el caos?

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Capitulo 1
El cielo se encontraba de un color gris, impidiendo que el sol penetrara la blanca piel de la chica que se encontraba tomando suministros en una tienda abandonada mientras que algunos enfermos se encontraban fuera de aquella. Hacía mucho tiempo desde que la chica no sentía el sol en su piel y ya no lograba recordad el color natural del cielo, habían pasado muchos años desde la última vez que lo hizo. Al terminar de coger algunos alimentos y medicinas, cerró su mochila y salió por la puerta trasera, se cubrió la cabeza con la capucha de la sudadera y a paso lento e imperceptible se movió por algunos metros hasta que uno de los enfermos se encontró frente a ella. Sus ojos eran negros y su mandíbula estaba rota... Vanessa lo miró con descaro y este se acercó rápidamente a ella. La chica sacó su arma y antes de que estuviera lo suficientemente cerca le disparó, apartó el cuerpo con su pie y siguió su camino hacia su lugar seguro. Madre: ¿Ya estás de vuelta? -Dijo mientras su hija entraba por la pequeña apertura en el techo y volvía a cerrarla. Vanessa: No te levantes. -Su madre intentó sentarse en donde se encontraba acostada pero la chica lo impidió. -No hagas ningún tipo de esfuerzo. Madre: ¿Cómo están las cosas allá afuera? -La chica comenzó a sacar las cosas de la mochila mientras suspiraba. Le enfadaba el sentimiento de esperanza que sostenía su madre luego de todos estos años, ya no había esperanza para ella, el mundo había llegado a su límite y ya no había vuelta atrás, solo quedaba cuidarse entre ellas y sobrevivir... aunque sea hasta el día siguiente. Vanessa: Todo sigue igual...ten, bebe esto. -Le dio una medicina para el dolor. -Cómo estás? Madre: Podría ser peor... el dolor es soportable. -Vanessa destapó la pierna de su madre mientras esta bebía la medicina, quitó el vendaje lleno de sangre y lo cambió por otro. Nada había mejorado, al contrario, se encontraba peor que antes, pero la chica no quería aceptar lo que estaba por pasar. Vanessa: ¿Cómo puedes estar tan tranquila? -Dijo con la cabeza cabizbaja, sus ojos se encontraban oscuros y llenos de enfado. Madre: Es lo único que puedo hacer Vanessa: Sabes lo que significa, ¿verdad? - Vanessa ahora miraba a su madre con los ojos llenos de lágrimas. -No creo que pueda hacerlo.... Madre: Eres lo suficientemente fuerte para hacerlo, teres mi hija. -Su madre se sentó con mucho cuidado en lo que vendría siendo su cama. -Pero prefiero que pase eso antes de que me veas como esas cosas cariño. Vanessa: No crees que es momento de recurrir a… Madre: No, no quiero exponerte a ese peligro, ni lo pienses. No me moveré de este lugar. Vanessa: Pero madre, no quiero hacerlo. Tal vez sea mejor que te curen apropiadamente. Madre: Hija si tú vas a ese lugar no solo tendrás que cuidarte de los infectados...sino también de las personas. No son los únicos y están en guerra entre ellos, no voy a exponerte a tal peligro y fin de la conversación, ve a comer algo que ya se hará de noche. -Su madre volvió a acostarse, dándole la espalda a su hija, hablar de estos temas le causaba un sabor agrio en la boca o tal vez sea por otra cosa. Vanessa: Cómo digas...- se levantó y calentó unos fideos instantáneos para poder almorzar. De aquellos comió la mitad y la otra se la dejo en la cama a su madre para que la acabara. Tomó nuevamente su mochila y salió a hacer perímetro cerca de su pequeño refugio. Al salir cubrió su cara con un barbijo, y comenzó a caminar cerca del lugar, se cruzó con algunos infectados, pero los tumbó con una navaja en el cuello hasta que en un momento escuchó el andar de un camión. Se escondió detrás de un árbol y con mucho cuidado observó como un camión se detenía frente a ella. Aquel era muy grande y estaba reforzado con púas y metales, de él se bajó gente que armas y mientras mataban infectados iban entrando a las tiendas para saquearlas. Parecían gente de la edad de ella y con solo eso supo de quienes se trataba... y si no eran ellos, serían los del otro lado. La chica se encontraba mirando a los que se quedaron haciendo perímetro con mucho cuidado, hasta que el sonido del walkie talkie encenderse y la voz de su madre se hizo presente. Madre: ¿Estas bien? -La chica rápidamente quitó las baterías del aparato, pero ya era demasiado tarde. ??: ¡¿QUIÉN ESTÁ AHÍ?!-Uno de ellos se acercó al árbol donde se encontraba Vanessa haciendo que su corazón se encontrara en su garganta. xxx: DEJA ESO, DEBE HABER SIDO UN INFECTADO. !!: ¡YA, MOVÁMONOS! -Salvada por la campana… Aquel chico suspiró y sin antes dar un último vistazo tomó su arma nuevamente y se adentró a la camioneta para volver a dejar el lugar. Por fin en esos minutos la chica pudo expulsar el aire que tenía en sus pulmones y colocó de nuevo las baterías en su lugar para contestarle a su madre. Vanessa: Todo en orden. Madre: Vuelve que ya está oscureciendo. Vanessa: Si, estoy en camino. -La chica volvió a guardar el aparato y volvió sin problema a su pequeño hogar.  Madre: ¿Por qué no contestaste?  Vanessa: El ruido atrajo a infectados y tuve que quitar las baterías, no me paso nada....no te preocupes. Madre: De acuerdo. -Su madre empeoraba con el paso de los días y gracias a que ella era doctora su transición tardaba aún más. -Pásame el agua por favor. -Su hija lo hizo y ella bebió un porqué de agua para luego dormir nuevamente. Vanessa hace días que no podía cerrar los ojos, el sentimiento de miedo y desconfianza no la dejaban dormir tranquilamente. Quitó toda su ropa y limpió algunas partes de su cuerpo con un trapo mojado, al terminar solamente volvió a vestirse e intentó dormir un poco intento olvidar todos sus pensamientos negativos, pero a la vez estaba pensando en cómo poder ayudar a su madre y si en verdad podría ponerla en manos de aquellas personas... será lo correcto? Al día siguiente la chica se levantó primero, tomó algunas frituras que había tomado el día de ayer y se acercó al mapa que estaba en las alcantarillas. Vanessa sabía dónde estaba su refugio debido a que había seguido al camión unos meses antes. Tomó su mochila, la llenó de comida y despertó a su madre con algo de comida en las manos. Vanessa: Come esto, ve al baño y vístete... -Su madre no estaba comprendiendo lo que estaba ocurriendo, por esa misma razón la miró desconcertada. - Vamos a irnos. Madre: No, Vanessa no nos vamos a ir. -De nuevo su madre tosió esta vez más fuerte y derramando más sangre. Vanessa: Mírate. Mamá no quiero perderte y tampoco quiero ser yo la que termine con tu vida… iremos a pedir ayuda. Madre: No quiero ponerte en peligro. Vanessa: ¡TÚ ESTÁS EN PELIGRO DIOS! ¡¿PUEDES ABRIR LOS OJOS?! EL MUNDO ESTÁ EN LA MIERDA Y ERES LO ÚNICO QUE TENGO, ¡NO QUIERO PERDERTE! -La chica ya estaba perdiendo la paciencia. Respiró hondo y luego siguió hablando más tranquilamente. -Por favor, vístete y luego súbete el carrito. -Su madre no pronunció otra palabra. Hizo sus necesidades y luego se subió al carrito de supermercado que tenía mantas para poder cubrirla. Vanessa lo cargó con más comida y mapas de la cuidad, tomó todo lo necesario y luego comenzó a avanzar por las alcantarillas. Vanessa: Cúbrete bien, hace frío y es un viaje largo. -Su Madre se quejaba algunas veces por el dolor en su pierna, pero Vanessa intentaba que no se escuchara para no alertar a los infectados que podrían estar en el camino. Habían pasado más de cuatro horas dentro de las alcantarillas sin detenerse, lo único que hizo que Vanessa se detuviera fue el hambre. Madre: ¿quieres un poco? Vanessa: Come tú…yo puedo seguir. -Había poca comida, para unos dos días, justo los que iban a tardar hasta llegar a aquel lugar esperado. Pero la comida no era demasiada por lo cual dejó que su madre comiera. Madre: Yo estoy bien, tú nunca comes, ten. -Tomó el pequeño pedazo de pan duro que su madre le extendía y se lo comió con mucha rapidez para luego avanzar por unas horas más. Vanessa: Cúbrete bien, veré si hay infectados cerca, tú prepárate para poder dormir y cambiarte la venda. -La chica tomó su navaja y avanzó por su cuenta, algunos infectados estaban por las alcantarillas, pero Vanessa los detuvo rápida y efectivamente. Al volver vio a su madre toser de nuevo, lanzando más sangre en su brazo. Vanessa: ¿Estas bien? Madre: Ya es de noche, es mejor que descansemos…que tú descanses. -Vanessa solo le dedicó una sonrisa y se sentó en el suelo, cubrió su cuerpo con una manta. La verdad le costó pegar sus ojos y, pero dentro de un tiempo pudo volver a dormir. Habían pasado ya dos días y ambas ya habían salido a la superficie, con un perfil bajo para pasar desapercibidas ya sea para los infectados y a las mismas personas peligrosas. Los ojos de Vanessa se seguían cerrando mientras caminaba, el hambre y el sueño estaban invadiendo su cuerpo. Madre: ¡AHH! –Vanessa abrió los ojos y vio a su madre forcejeando con alguien, su hija se encontraba un poco alejada debido a que fue a hacer sus necesidades, se subió los pantalones rápidamente y fue corriendo hacia ellos, aquella persona sacó un arma y apuntó a su madre. LL: ¡Quieta! ¡No te muevas! -Su madre estaba temblando y el corazón de Vanessa estaba en su garganta. Vanessa: Por favor baja el arma, ella no tiene nada que ver en esto ¿Qué quieres? LL: Estoy muriendo de hambre -Vanessa al ver bien los ojos del chico estaban rojo, y su rostro tenía venas de color rojo... algo no estaba bien. Vanessa: Esta bien... puedes llevarte la comida... pero por favor aleja el arma de su cabeza. - Vanessa avanzaba lentamente hacia ellos y fue ahí donde lo vio, su brazo... una mordida. - estas infectado... LL: ¿¡NO, QUE MIERDA DICES!?-EI chico comenzó a entrar en pánico y disparó al cielo llamando la atención de algunos infectados que había por la zona. -...maldición. Vanessa: ¡NO ESPERA! -El chico empujó a la madre de Vanessa fuera del carro y se llevó aquel corriendo mientras les apuntaba de lejos. La chica solo fue corriendo hacia su madre, la tomó entre sus brazos y la llevó por las calles mientras que los infectados se acercaban a ellas. Madre: ¡HIJA CUIDADO! -Uno de ellos se acercó a Vanessa desde la derecha, la chica en un movimiento rápido soló a su madre y perdió el equilibrio mientras que aquella criatura cayó encima de ella. Vanessa estaba forcejeando con ella intentando alcanzar su navaja, pero no podía. Aquel infectado intentaba morder el cuello de la chica, pero ella lo impedía. Vanessa: ¡AHHGG! ¡MAMÁ CORRÉ! -Su madre estaba el shock y no podía reaccionar. -CORRE!!-Y así lo hizo, Vanessa siguió peleando con aquella criatura, hasta que pudo tomar su navaja que estaba en el suelo y se la clavó en la garganta. Se quitó el cuerpo de encima y se levantó rápidamente para alcanzar a su madre, cuando lo hizo Vanessa le tomó la mano y siguió corriendo junto a ella. Madre: ¡AHG! -Su madre cayó, su pierna no dejaba de sangrar. Vanessa: ¿Puedes levantarte? -Su madre negó con la cabeza, Vanessa la tomó y la subió a su espalda como pudo y la llevó hasta que en unas horas la noche ya había caído y ambas estaban exhaustas. Se metieron en una pequeña parte de un puente y se dejaron caer en el suelo. Vanessa: Ya casi llegamos. Madre: Te dije que era demasiado riesgoso... la pierna me está matando. -En el carrito estaban todas sus cosas, mantas, medicamentos, comida. Todo lo que les había costado ganar había sido robado, lo único que quedaba era la mochila de Vanessa la que solo tenía una manzana, una botella de agua y el mapa. Vanessa: Ten, come esto. -Le dio la manzana y el agua. -Tienes que estar bien para que no se infecte…-Sabía que no era cierto, la comida no iba a hacer nada más que calmar el hambre que su madre estaba sintiendo. Madre: ¿Tú estás bien? Come. Vanessa: No, come tú. Iré a hacer guardia, intenta dormir algo, saldremos dentro de unas horas. -La chica antes de que su madre le diga algo salió y vio el perímetro, quedaban algunos km para poder llegar y su miseria iba a terminar por ahora. Mató algunos infectados con su navaja y luego se sentó en el suelo. -...dios…estoy muriendo de hambre. -Sus ojos estaban llenos de ojeras, el sueño y el hambre ya eran incontrolables e insoportables. Cerró los ojos y dejó descansar su cabeza contra la pared y logró dormir unos minutos, pero luego se despertó al escuchar un fuerte su destino. Vanessa se levantó rápidamente y fue por su madre, la colocó en su espalda nuevamente ignorando el gran dolor que sentía. Vanessa: Ya casi llegamos, aguanta…-"resiste Vane" esas eran las únicas palabras que se reproducían en su cabeza mientras corría hacia aquellas luces. Al llegar una gran puerta con personas cuidando se presentó frente a ellas, Vanessa dejó a su madre en el suelo y sonrió con lágrimas en los ojos. Ahí estaba una gran fortaleza con barricadas hechas por escombros y autos quemados, junto alambres de púas alrededor de algunos tubos, había algunas estructuras de las paredes y escombros con sangre o algún que otro infectado muerto cubierto por las moscas ya que estaban en descomposición y frente a ellas una gran puerta enorme de acero salpicada de sangre y otras manches de suciedad y barro. Vanessa- lo hicimos Lo siguiente que se escuchó fue a su madre gritar su nombre y la oscuridad invadir sus ojos. No escuchaba ni veía nada… solo era infinita oscuridad y silencio. Algunos ruidos del exterior eran los que Vanessa podía escuchar en esos momentos, pero sus ojos aún no se abrían. cc: ¿Quiénes son? zz: ¿Y si tienen el virus? yy: ¿Y si son rebeldes infiltrados? !!: Ya dejen de hablar, creo que está despertando. -Unos minutos más y el silencio volvió a inundar los oídos de la chica y por lo tanto del lugar en donde se encontraba. Poco a poco comenzó a recordar las pocas cosas que pudo de hace rato. Vanessa: ¡MAMÁ! -La chica se levantó de golpe y se encontraba en una habitación completamente blanca con luces que lastimaban las córneas de los ojos de Vanessa. Pasaron unos segundos antes de que sus ojos se acostumbraran a tal iluminación. Miró más atentamente el lugar y se dio cuenta de la cámara que estaba en una esquina del techo, la miró muy indirectamente y luego miró su cuerpo, el cual ahora estaba vestido con una bata blanca... solo con aquella. Luego volvió a recordar a su madre y comenzó a entrar en calor, su corazón comenzó a palpitar a mil y muy alterada se levantó y comenzó a golpear la puerta. Vanessa: ¡DÉJENME SALIR! ¡QUIERO VER A MI MADRE! -Ningún ruido se hacía presente por fuera de aquel cuarto. -POR FAVOR ABRIR! -Los ojos de la chica comenzaron a llenarse de lágrimas, la presión, impotencia y la angustia le habían ganado, solamente golpeaba con sus fuerzas aquella puerta blanca impenetrable, hasta que sus brazos ya no pudieron más, se dejó caer en el suelo y abrazó sus piernas con sus brazos y comenzó a sollozar mientras pedía ver a su madre. En un momento la puerta se abrió y dejó ver a una señora con aspecto de doctora con papeles en mano. !!: Señorita puede sentarse en la camilla por favor? -Vanessa observó la situación, intentando encontrar el momento de escapar, pero al intentarlo un chico apareció por detrás de la supuesta doctora y la detuvo. Vanessa: ¡SUÉLTAME! -El chico ubicó sus brazos en su espalda, pero Vanessa logró golpearlo lo suficiente para que esta se quejara del dolor. Maldición, quédate quieta. -Ató las manos de Vanessa con sus manos por delante de ella y la llevó a la camilla para sentarla sobre aquella. !!: No tengas miedo, no te haremos daño. -Vanessa los miraba con desconfío, sabía que ella quería ir allí pero no le gustaba para nada como se encontraba y tampoco le gustaba estar lejos de su madre. Vanessa: ¿Cómo puedo saber exactamente eso? -El chico la veía enfadado mientras tocaba su mandíbula, la cual Vanessa había golpeado con su cabeza minutos antes. !!: Por qué si quisiéramos hacer eso, ahora no estarías con vida. -Vanessa razonó y asintió con la cabeza. -Yo soy la doctora Ruth, y estuve a cargo de ti. ¿Cuál es el tuyo? Vanessa: ¿Por qué estoy en este cuarto? Doc. Ruth: Podrías decirme tu nombre? No me gusta hablar con fantasmas. Vanessa: Soy... Vanessa ...Park Vanessa. -La chica no se encontraba cómoda en ese lugar y menos en esa posición, se sentía como una prisionera. - ¿Ahora, puede contestar mi pregunta? Doc. Ruth: Claro. Pues, te desmayaste frente a nuestra puerta junto con una señora mayor, tu cuerpo no soporto más el hambre ni el sueño y pues dormiste por dos días completos, te hidratamos por una intravenosa, pero ahora tienes que comer algo, ten. -La doctora le entregó una especie de puré con algo de carne y Vanessa lo tomó desconfiada. -Está limpia, tranquila. Vanessa: ¿Dónde está mi madre? -Dijo mientras comía con desesperación aquella comida. !!: Primero traga. - Vanessa le dedicó una mirada asesina y él solo le devolvió la misma. Doc. Ruth: Nathaniel tranquilo, no trates asía nuestra invitada. Vanessa: ¿Puede responder por favor? Doc. Ruth: Pues tu Madre está en otro cuarto, ella estaba en mejor estado que tú así que solo le dimos comida y medicamentos ¿sabes que está herida? - Vanessa se atragantó con la comida. Vanessa: Por favor...ayúdeme. -Dijo en voz baja, mirando su plato con ojos llenos de lágrimas. Doc. Ruth: Nath vete, déjame hablar con ella. Nathaniel: Pero... -La doctora negó con la cabeza y el chico se fue. Doc. Ruth: Qué ocurre? Vanessa: Mi madre... está infectada... tiene una herida en la pierna, hice lo que pude con los medicamentos que encontré en farmacias, pero... por favor doctora. - Vanessa se arrodilló ante la señora de unos cuarenta años de edad y le tomó las manos. -Por favor, ayude a mi madre. Doc. Ruth: Tu madre es médica? -Vanessa asintió. -Me parecía por los medicamentos que ella misma me pidió para su herida. Pero, sabes que no podemos poner en peligro a los que viven aquí, si tu madre se convierte correremos peligro. Vanessa: Ella no lo hará.... Doc. Ruth: Sabes que lo último que podemos hacer es cortar la zona infectada… verdad? - Vanessa asintió. -Quieres que hagamos eso? - Vanessa asintió mientras derramaba lágrimas. - de acuerdo, pero, como sobrevivieron todo este tiempo? Vanessa: Vivimos debajo, en las alcantarillas…robamos comida y medicamentos de lugares abandonados…pero nos robaron todo en nuestro camino hacia aquí. -La doctora ayudó a Vanessa a levantarse. Doc. Ruth: Quieren quedarse con nosotros? Vanessa: Si señora, quiero poder vivir en paz... a salvo. Que mi madre esté a salvo, si no hay espacio yo me iré, solo pediré algo de comida y agua para el viaje. -La señora negó con la cabeza. Doc. Ruth: Tenemos espacio para dos integrantes más en el cuartel, no te preocupes por eso. -La señora limpió las lágrimas de la chica y la sentó en la camilla. -Ahora te haré algunos estudios antes de que vayas fuera, ¿de acuerdo? - Vanessa asintió y luego sintió el pinchazo de la aguja, la cual extraía su sangre. El chico recorría los pasillos mientras susurraba en voz bajas miles de maldiciones a aquella chica que había golpeado su hermoso rostro. Nathaniel: No la soporto. -Entró a un cuarto con dos chicas y tres chicos en él. Sebastián, Jena, Lili, Dake y Brian Jena: ¿La intrusa? – hablo una chica de piel blanca de cabellos negros y una gran figura, pero con una actitud terrible Sebastián: ¿Qué le paso a tu rostro? – dijo un chico alto de cabellos castaños y algo robusto Nathaniel: Esa maldita me golpeó. -Dijo mientras se sentaba en la mesa y bebía del vaso de una de las chicas, la cual se quejó por aquello. Dake: Ja, Nath golpeado por alguien que acaba de despertar... ¿qué le ha pasado al grupo de fuego? Nathaniel: Cállate. Lili: ¿Quién era la mujer que estaba con ella? Nathaniel: Su madre, según lo que dijo... pero a quien le importa, se irán pronto. -El silencio rondó por aquella habitación luego de esas palabras. Doc. Ruth: Veo que está todo en orden, solo tienes que comer ya que tienes anemia, durante estos días come más hierro e intenta recuperarte lo más posible. Vanessa: Si señora, muchas gracias. -La doctora le dio algo de ropa. Era una gran camiseta de color gris que mínimo le llegaría a su cintura, juntos un par de jeans de color n***o el mismo color de un conjunto de ropa interior que le había entregado y por último, un par de zapatos tipo tenis de color rojo de bota alta. Doc. Ruth: Vístete, no querrás que te vean el lindo trasero que llevas. -La chica se sonrojó y la doctora rio. -Cuando estés lista, te espero fuera. -La chica asintió y al cerrarse la puerta comenzó a vestirse lejos de la cámara de seguridad. Una vez que estuvo lista abrió la puerta y se encontró con la doctora. -Lista? Vanessa: Si. – salió tímida del lugar al sentir un poco de frio por los aires funcionando en el área en el cual se encontraba y un olor a medicinas entro por su nariz Doc. Vanessa: Bien, primero te daré un tour por el lugar y luego te llevaré con tu madre para que puedas hablar tranquila con ella. -La chica le agradeció y comenzaron a moverse por los pasillos que lucían algo tenebrosos. - Sé que puede ser algo tenebroso y laberíntico, pero fue lo mejor que pudimos conseguir y crear en estos tiempos difíciles. El edificio también era subterráneo por algunas secciones y al ser un edificio en ruinas no parecía el sitio más placentero del universo, pero Vanessa no tenía por qué quejarse, ella vivió en una alcantarilla por casi cinco años, esto era más que un paraíso para la chica. En la parte de arriba en la superficie se encontraba su entrada oculta discretamente luego de pasar aquellas puertas de acero gigantes, en el primer piso había la estación de vigilancia con cámaras y detectores de movimiento y luego el laboratorio en el que estábamos, en el segundo había un área de agricultura donde estaban pequeños canales de agua y cuadros de tierra fértil para sembrar comida y se notaba que habían dado más que un fruto, en el tercero había un área de entrenamiento y un salón de reuniones enorme con mucho espacio, pero también se encontraba un área de reparaciones de los equipos y otra donde se encontraban las armas y recursos de defensa, y por último el cuarto y quinto piso se encontraban las habitaciones de todos y último piso el sexto los generadores de abastecimiento de todos los sistemas grandes maquinarias. Vanessa: Es enorme… tienen de todo. – hablo fascinada al ver de todo en su alrededor Doc. Ruth: Esta es la sección para adolescentes como tú, todo se divide por edades y a la vez por especialidades... pero luego veremos cuál será la tuya pequeña. Saluda por qué ellos serán tus nuevos amigos y compañeros de vida. -Señaló a muchos chicos y chicas que estaban haciendo sus tareas, moviéndose de habitaciones en habitaciones, secciones en secciones. - Daniel! Ven cariño. -Un chico con cabello rubio se acercó a ellas, era alto y blanco se veía que estaba en buena forma y algo en el transmitía confianza y carisma. Daniel: ¿Qué sucede?... ¿Chica nueva? -Dijo mientras miraba a Vanessa a los ojos. Doc. Ruth: Puede ser, le estoy enseñando el establecimiento, pero sería estupendo que vayas organizando una reunión con todos para presentarla luego. Vanessa: Señora yo creo que es mejor que pase desapercibida... – dijo esta avergonzada ya que no le gustaba llamar la atención ni antes de ahora. Daniel: ¿Acaso tenemos una del grupo tierra? Vanessa: ¿Eh? – lo miro interrogante, a que se refería con el grupo tierra? Doc. Ruth: No te preocupes, tenemos que celebrar y saber a dónde serás ubicada... Ven, vamos con tu madre. Daniel: Adiós... y adiós chica nueva. - Vanessa solo lo saludó con la cabeza y miro aquella sonrisa dulce que este le había dado, pero aun así siguió a la doctora a otro piso con básicamente las mismas habitaciones, pero con personas de más de treinta años, adultos. Allí también había habitaciones como en la que se encontraba ella, en el pabellón de médicos. Vanessa: ¡MAMÁ! Madre: ¡VANESSA! -Ambas corrieron como pudieron y se abrazaron. -Pensé que no te vería nunca más, estaba tan preocupada. Vanessa: yo también… lo siento mamá. -Su madre solo podía abrazarla con fuerza mientras besaba su cabello suavemente. Doc. Ruth: Las dejaré para que hablen tranquilamente. Vanessa: Gracias Doctora Ruth. -Aquella asintió y las dejó solas en la habitación blanca. -Cómo estás? Madre: Yo estoy bien, pero tú... te desmayaste, ¿estás bien ahora? Vanessa: Si, solo necesitaba beber y comer algo… además de dormir. Madre: Te dije que comieras. Vanessa: Tu eres mi prioridad ahora, yo estoy en un segundo plano madre. -Ambas hablaron durante unos minutos más hasta que por fin se tocó el tema. -Lo quieres hacer? Madre: Si eso me permitirá estar contigo sin antes convertirme en algo como ellos… entonces sí. Vanessa: ¿Pero no podrás volver a caminar estás segura? Madre: Prefiero pasar el resto de mi vida en silla de ruedas antes que morir siendo un monstruo. Lo haremos. - Vanessa la abrazó para luego romper en llanto. -Entonces... quieres quedarte en este lugar? Vanessa: No quiero seguir huyendo… me gustaría vivir aquí, juntas. -Su madre se lo pensó, pero al final cedió. Madre: Esta bien, va a ser lo mejor para nosotras… Podremos estar a salvo por fin. -Ambas volvieron a abrazarse y Vanessa cayó dormida nuevamente en los brazos de su madre. Doc. Ruth: ¿Ya pudieron decidir? Madre: Si doctora, ¿cuándo sería la operación? Doc. Ruth: Lo haremos mañana, cuanto más pronto mejor. Madre: Muchas gracias. Doc. Ruth: Cómo está? -Dijo, refiriéndose a su hija la cual estaba acostada en el regazo de su madre, profundamente dormida. Madre: Todavía está muy débil y cansada… sufrió hambre por varios días. Doc. Ruth: Apenas se recupere necesitamos que pruebe a qué grupo pertenecerá, para eso necesitamos que esté en buenas condiciones. Madre: ¿Grupos? ¿A qué se refiere? Doc. Ruth: En la fiesta de bienvenida explicaremos todo, no se preocupe. Usted claramente está en el mismo grupo que yo, ya fue decidido, pero con su hija no tenemos ni idea. Madre: De acuerdo, muchas gracias, de verdad. -La doctora volvió a dejarlas solas hasta la noche de ese mismo día. Vanessa ya se encontraba comiendo normalmente junto a su madre en aquel cuarto, le habían traído un festín para ellas, carne, verduras, frutas y agua, hace tanto tiempo que ellas no probaban el sabor de aquellos alimentos que se habían olvidado de su sabor. Madre: Come despacio, no quieres atragantarte. Vanessa: Es que está delicioso. Madre: Ya, pero tranquila. - Vanessa tenía la cualidad de recuperarse pronto, así que luego de llenarse el estómago su estabilidad física estaba en correcto funcionamiento. Vanessa: ¿Cuándo será la operación? Madre: Mañana, por la mañana. Vanessa: De acuerdo. Doc. Ruth: Cómo están mis queridas? -La doctora entró al cuarto con otros doctores. -Vinimos a hacer sus estudios. Madre: Claro. -Ambos médicos les sacaron sangre a ambas chicas, y luego le revisaron sus reflejos, oídos, garganta, ojos y latidos. Doc. Ruth: Pues están mejorando muy rápido, eso es algo excelente. Vanessa: ¿Esta noche tengo esa fiesta de bienvenida? Doc. Ruth: Si, tú solo tienes que pasar las pruebas luego de que te expliquemos las cosas. - Vanessa asintió con la cabeza y luego se despidió de los doctores. Vanessa: Tienes organizaciones bastante peculiares. Madre: Luego de lo que pasó creo que la organización es lo más acertado, intentan crear una especie de sociedad… y creo que lo hacen bien. Vanessa: Viste que esto está dividido por edades? Madre: Si, ¿tú estás en el piso de abajo verdad? Junto con los chicos y chicas de veinte. Vanessa: Si, debajo de nosotros están los niños y embarazadas, y familias... y bueno aquí los de treinta hacía arriba. Madre: Me gusta que este todo organizado. Vanessa: Y entonces por qué no querías venir? Madre: No quería exponerte al peligro, ¿te olvidaste de que casi nos atacan los infectados y un ladrón? Vanessa: Bueno, pero llegamos en una pieza, solo tuviste que confiar en mí. -Su madre le acarició el cabello. Madre: Estoy orgullosa de ti… hija mía… mi bebé. Vanessa: Claro, pues soy tu hija, que más podría haber sido. -Ambas rieron. -Iré con la doctora para empezar y terminar ya con la iniciación esa, tú relájate y descansa lo que puedas. Madre: Suerte, pasa las pruebas. Vanessa: No hay obstaculo para mi, ya veras! - sonrio

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