“El que ríe al último ríe mejor.”
Seguimos nuestros planes y salimos de la escuela sin rumbo y un poco más tranquilos. Íbamos en dos camionetas, de pronto la camioneta en la que iban María, Kevin, Munmbi y Alexandra se detuvo sin aviso, por consecuente nosotros hicimos lo mismo. Después de unos segundos volvimos a tomar un curso las dos camionetas y comenzamos a vagar por las calles hasta que llegamos a una playa sin personas, estaba todo desierto, la camioneta de María volvió a detenerse de golpe haciendo que casi nos estrelláramos con ellos entonces todos bajaron de la camioneta y nosotros hicimos lo mismo. Me acerque a Kevin quien se veía más pálido de lo normal y María le gritaba a alguien por él teléfono. Nos juntamos todos mientras veamos a lo lejos como María discutir con alguien.
— ¿Que Paso? — Arlo preguntó con cierta curiosidad.
— No lo sé, primero Kev, recibió una llamada que hizo que se pusiera pálido y luego paso lo mismo con María — contestó Alexandra, y miramos a Kevin.
— Mierda, mierda, mierda, — Repetía cada vez más fuerte María y Kevin se acercó a ella, susurraron un par de cosas y volvieron con nosotros.
— Tenemos que hacer algo.
— ¿Qué pasa? — Preguntamos al mismo tiempo.
— Tenemos que devolver las joyas de una tienda. — María nos miro con una cara de decepción que jamás le había visto.
— ¿What? ¿Porqué? — La miro Arlo sorprendido. — Nos costo trabajo haberlas conseguido, no podemos regresarlas.
— El que llamo, era mi papá. — Kev bajo la mirada — Él sabe lo que nosotros hacemos. — Se dio la vuelta.
— Pero que tenemos que ver nosotros con él. — Me acerque a él.
María camino hacia él poniéndose frente a frente, se miraron por un buen largo rato y entonces María habló sin dejar de verlo.
— Una de las joyerías que asaltamos, es de mi papá. — Regreso la mirada a nosotros. — Hace 4 días compro la empresa de esas joyerías, pero no nos había dicho nada y cuando nosotros la asaltamos, le avisaron a él y no dudo en pensar en nosotros. — Camino nuevamente a nosotros. — Cuando le dijeron que encontraron el anillo en una de las tiendas de su compañía y lo miro y confirmo más su teoría de que fuimos nosotros.
— Acaba de hablarnos para amenazarnos. — Puso una mano en su frente como secándose el sudor. — Si no devolvemos lo que tomamos de la tienda no dudara en contarle a la policía sobre nosotros y pedir que revisen nuestra casa, hasta encontrar algo.
— ¡¿WHAT?! — Gritamos con una cara de sorpresa.
— ¿Cuánto tiempo nos da para devolverlo? — La voz de Blemir sonaba nerviosa.
— 5 horas. — En un susurro que apenas pudimos escuchar. — tenemos 5 horas para poder devolverlo. — Esta vez más alto con nervios.
— Bueno, manos a la obra. — No teníamos tiempo que perder y Munmbi lo sabía.
Subimos a la camioneta y nos encaminas hacía la casa. Los 8 tenemos un trato entre nosotros y nuestras familias. Cuando asaltemos alguna tienda no podemos tocar la de nuestra ascendencia, ni por error y mucho menos por decisión de todo el equipo. Esta vez cometimos el error de meternos con el padre de los mellizos y ahora tenemos que arreglar toda el cagadero que hicimos, íbamos camino a casa, cuando mi celular sonó, un mensaje de mi tío.
* Mensaje *
Eris querida conseguí los mapas que necesitabas, si los quieres te espero en el restaurante y platicamos, además necesitamos hablar de otras cosas más importantes, te espero ahi en 15 minutos, si los quieres ve.
Solté un grito de emoción y desesperación, nunca en mi vida me había sentido tan atrapada entre dos cosas. Solo una vez la cagamos pero no fue tan grande como esta vez. Mi familia sabe a lo que me he dedicado y solo esa vez le pedía ayuda a mi padre para limpiar el desastre que hicimos, mi padre me dijo que no volvería ayudarme si la cagaba y como no pude pedir ayuda mi tío vino a mi auxilio.
— Nena, ¿qué pasa? — Capte la atención de Blemir. — Estas pálida.
— Arlo, puedes detener la camioneta por favor. — Grite y todos se sorprendieron, y Arlo detuvo de golpe la camioneta. — Tranquilos estoy bien, una para menos inesperada ¿no podías hacer ?.
Baje de la camioneta y detrás de mí salió Blemir, puse mis manos en la cabeza y respire. Tenía que ayudar a los chicos con lo del padre de los mellizos, pero también necesitaba conseguir esos planos y el anillo. Blemir apareció detrás de mi.
— Nena, ¿qué te pasa? — Se puso frente a mi y me tomo de la mano. - Habla conmigo, estoy aquí para ayudarte.
— Era mi tío, me mando un mensaje. — Me aleje unos centímetros — Tengo que hablar con él, pero no se si sea el mejor momento. — Guarde silencio un segundo.
— ¿Quieres que te acompañe?
— No. — Lo pensé y decidí ir. — Tranquilo todo esta bien. — Sonreí y lo bese. Vuelve a la camioneta ustedes vayan a casa y después los alcanzo.
Blemir se notaba nervioso pero volvió a subir a la camioneta, vi como desaparecieron en la carretera mientras yo esperaba el taxi. Después de 10 minutos llegué al restaurante, "El Internacional" mi familia es dueña de estos restaurantes, entré y una mesera me llevo al cuarto donde estaba mi tío. Como dueños tenemos un cuarto especial en estos restaurantes.
— Bienvenida señorita Quillen. — Me sonrió amablemente y me dejo entrar al cuarto.
— Gracias. — Correspondí la sonrisa y entre. — Tío. —Sonreímos.
— Sobrina. — Se paro y rodeo la mesa hasta el otro extremo. — Toma asiento y platiquemos. — Jaló la silla, para que me sentara.
— Tengo otro problema. — Me senté y mi tio volvió a su lado de la mesa. - La volvimos a cagar demasiado fuerte. — No le di tiempo de preguntar.
— Eris. — Su voz se volvió más grave y su cara seria. — Prometiste que no deberíamos que preocuparnos por ti. — Bajo la mirada al piso y tomo unos papeles en rollo.
- Lo sé ... - Suspire. - Nunca les he pedido nada, es la primera ves y ... - No me dejo si quiera terminar.
- Tranquila primero vamos a pedir de comer porque tengo hambre y segundo ¿no tendrías que estar en la escuela? - Desvío la mirada y llamo al mesero.
- Bueno tú me hablaste y me salí. - No lo dude, y lo use como excusa.
- Mentira. - Regreso su mirada a mí y sonrío. - Primero hable a la escuela porque pensé que no podrías salir y necesitarías permiso. - Recargo los brazos en la mesa - Resulta que te buscaron pero no estabas, así que después decidí mandarte mensaje.
- Okey perdón. - Suspire. - Pero tenía que hacer cosas. - Cambie de tema. - ¿Me vas a ayudar o no? - Comencé a molestarme.
- Sí claro. - Volvió a tomar los rollos de papel grande y los llego a la mesa. - Eris solo no olvides la verdadera razón por la que estás aquí. - Una vez más su seria expresión. - Tú escogiste la escuela y tu padre el país y todo fue por algo.
- Sí, lo se tío. - Me acomode en la silla. - Pero un poco de diversión no hace daño.
- Solo que eso no es diversión saludable. - Mi chiste o funciono. - pero ahora hablemos de lo importante. - Extendió los planos sobre la mesa.
- El anillo esta aquí. - Señalo un punto rojo en el mapa. - La entrada principal esta aquí y hay una entrada trasera.
Examinamos los mapas y la estructura de las oficinas centrales, mientras él hablaba y explicaba yo procesaba toda la información y me la grababa. Teníamos el plan para recuperar el anillo, pero ahora faltaba dejar lo que tomamos del padre de los mellizos. Nada se me ocurrió y en cuanto mi tío termino de hablar, ideamos un plan para poder recuperar el anillo de Alexandra y eliminar cualquier prueba del anillo, aunque las imágenes ya estaban en las televisoras, pero algo podíamos hacer.
- Bien, ya tienes un plan. - Recogio los planos. - Ahora enfócate en hacerlo bien. - «¿Estas diciendo que no hago nada bien?»
- Gracias tío. - Sonreí aliviada, pero luego volví a la presión. - Ahora solo tengo que pensar en otro.
- ¿What? ¿Para qué? - Tomo un plato y me lo dio y luego sirvió la comida.
- Tomamos unas joyas de una tienda del padre de los mellizos y tenemos que regresarlo en 5 hrs o bueno 4hrs.
- Bueno a ver. - Dejó caer el tenedor en el plato. - ¿Porque no aprovechan el plan para recuperar el anillo y dejan las maletas con las joyas en el mismo lugar ?.
- Buena idea.
La comida estaba buena y la compañía de mi tío siempre me relajaba. Le pregunte sobre mi padre y él dijo que seguía en New York, tenia esperanzas de que en algún momento el se presentara en este país y mostrar un poco de interés por mi, pero ese no es mi padre, jamás lo ha sido y jamás lo será. Terminamos de comer y salí corriendo a casa