“La vida no es un cuento de hadas, es una cruel realidad que disfrazamos.”
Lunes por la mañana estaba lista para empezar la semana como una más, pero no podía ser así, esta era mi última semana en este lugar y lo iba a extrañar muchísimo, había pasado los cuatro últimos años de mi vida en este lugar, pero todo iba demasiado bien, aquí conocí a las mejores personas, viví la vida que siempre quise pero era momento de regresar al mundo del que vengo.
Estaba sentada en mi cama, pensando en mi mejor manera de decir adiós pero nunca podría hacerlo, no quería despedirme, más bien no quería olvidar, los últimos 4 años que habían sido como un verano, baje a la cocina después de arreglarme y mis pensamientos e ideas se vieron asaltadas.
— Bonita. — Dijo Alexandra con una sonrisa. — ¿Lista para la última semana?
Alexandra es mi mejor amiga, somos como el sol y la luna cuando estamos juntas podemos encender la casa y destruirla en un instante o podemos no hacer nada y la casa se vería como un desierto sin una alma, nos entendemos muy bien.
— No tienes ni qué recordármelo. — Suspire y me aleje. — 4 años he pasado aquí y ahora me largo otra vez. — Dije mirando a la puerta.
— Bueno, pero que humor. — Dijo acercándose otra vez a mí. — Apresúrate y vámonos o llegaremos tarde y no me gusta, además es la última semana.
— Claro señorita perfección vámonos. — Tome mis cosas y salimos de la casa. — Ale, lleva tus llaves porque aún no encuentro las mías.
— No se equivocan cuando dicen que las cosas se parecen a sus dueños, las llaves perdidas y tú, bueno. — Tomo sus llaves y salió de casa, subimos al auto y me miro. — ¿No te hace falta nada?
— No. — Revise que llevara todo lo que necesitaba en la mano, luego abrí la mochila y la revise. — Claro la computadora, voy por ella — Salí del auto, entre a la casa y volví al carro.
— ¿Qué vas a hacer sin mí? — Dijo con una sonrisa burlona.
— Callaté y vámonos .— dije y solté una risita.
Ibamos camino a la escuela y teníamos que pasar por casi todo el grupito, es nuestra última semana y por lo tanto mi última en Rusia, somos de los famosos en la escuela, nos llaman "los ocho", estudiamos en una escuela internacional, somos 4 mujeres y 4 hombres, somos internacionales un poco de cada país y continente.
Normalmente llegamos juntos a la escuela y con la música a todo el volumen, durante estos cuatro años me he sentido como en una película, pero no iba a durar mucho eso era claro, llegamos a la escuela y bajamos de la camioneta, detrás de nosotros venían María, Munmbi, Belimir y Kevin,todos se nos quedaba viendo como si fuera la primera y eso cada vez más me reafirmaba el sentimiento como en una película, de pronto alguien se paro detrás de mi.
— Hola nena. — Apareció Belimir sonriéndome y pasando su mano por detrás de mí cintura. — ¿Lista para nuestros últimos días?
— Hola gatito. — Volteé hacía él, lo abrace y lo bese, de una manera suave y cómo si fuera algo que iba a hacer el resto de mi vida. — No quiero irme.
Belimir y yo hemos sido novios por 2 años, nuestra relación es lo más increíble de este mundo, somos una pareja excelente, se basa en la honestidad.
— Bueno tortolitos ¿entramos? Ya me canse de que la gente me mire. — Soltó Elián mirándonos a Blem y a mí — ¿Vamos linda? — Tomó de la mano a Munmbi y luego desaparecieron en el interior de la escuela.
— Nos vemos en la hora libre, recuerden que las últimas tres clases son fantasmas. — Habló María con su típica sonrisa y luego se dio la vuelta y se fue.
— Erin, vamos a clase que llegamos tarde. — Me dijo Kevin acercándose y me espero a que me despidiera.
— Nos vemos en un rato. — Le dije a Belimir, me tomo de la mano y la beso y enseguida me beso en los labios, sonreí y luego me voltee. — Vámonos Kev.
Entramos a clase y como siempre nos sentamos hasta atrás, mire por la ventana y entonces vi a Parker, es un chico tranquilo pero misterioso, estaba en el campo de americano, le di unas palmaditas en la espalda a Kev e hice un gesto para que se acercara.
— ¿Qué pasa Er? — Dijo casi susurrando mientras se acercaba a mí.
— Mira ahí. — Dije mientras señalaba hacia Parker
— Pero que está haciendo. — Se acerco un poco más. — Esta ¿enterrando algo? — Preguntó, mientras lo observábamos.
— Parece ser que sí. — Volteé a verlo. — ¿Qué dices? Vamos al terminar la clase. — Él me miro con curiosidad . — Vamos, ¿qué puede ser tan grave?
— Bueno me convenciste. — «Siempre ha sido fácil» — Cuando salgamos de clase vamos a ver.
El resto de la clase pasó de lo más tranquilo y aburrido, después de 1hr de aburrimiento sonó la campana, aleluya, Kev y yo salimos como si no hubiera mañana, corrimos hacia el campo y desenterramos lo que había dejado Parker ahí, era una llave, vieja, en la parte de hasta arriba tenía una calavera, los dientes de la llave solo eran dos como de un cofre viejo, decidimos llevarnosla y dejar todo como lo habíamos encontrado, teníamos curiosidad de saber que era, así que Kev y yo entramos nuevamente y fuimos al locker de Parker, yo me paré a su izquierda recargada en el locker de al lado y Kev hizo lo mismo pero del lado derecho.
— Hola chico misterioso. — Kevin apareció con una sonrisa.
— ¿Qué pasa? Los ratones te comieron la lengua. — Aparecí detrás de Parker, nunca me ha gustado ser una chica bully y no lo soy pero se lo merece.
— ¿Qué quieren? — Dijo Parker azotando la puerta de su locker y luego volteó a vernos.
— Solo venimos a convivir, queremos saber qué escondiste en el campo, te vimos. — Dijo Kevin y luego me miró.
— Nada que les importe. — El tono era de molestia.
— Bueno bueno entonces no te importara que nos llevemos esto. — Saqué la llave de la bolsa de mi pantalón y se la enseñe.
— Espera. — gritó y miró a Kev. — Regrésenmela no les pertenece. — En ese instante escuchamos a alguien gritar y un fuerte golpe.
— ¿Qué fue eso? — Dijimos los tres al mismo tiempo y caminamos hacia donde había salido el ruido.
Genial, ¿recuerdan que les dije que no me gustaba la gente bully? Nosotros no lo somos pero si nos gusta molestar a la gente que lo es, Trevor y Parker son los típicos bravucones que se creen mejor al resto de nosotros, así que de vez en cuando nosotros los bajamos de su nube.
— ¿Dónde está la maldita llave? — Le grito Trevor a un inocente chico al que tenía atrapado entre los lockers.
— Buscabas esto — Dije y saque la llave del pantalón. — Deja ir al chico él no tiene la culpa de que Parker haga las cosas mal. — En seguida me arrepentí.
— Una cosa tenías que hacer, una sola y la cagas. — Gritó y volteó a ver Parker. — Dámela. — Dijo y extendió su mano hacia mí.
— No, si es algo valioso para ustedes tal vez decida quedármela hasta que termine el año. — Mire a Kevin, y Trevor me tomo por el brazo y me jalo hasta ponerme entre los lockers y él. — ¿Que te pasa salvaje?
— Gracias por el insulto pero a tu novio no le gustaria vernos en esta posición. — Dijo a medida que se acercaba más a mí.
— ¿De verdad te vas a meter con una mujer? — Se escuchó una voz. — Suéltala Trevor.
— Pero miren quien es. — Me soltó y se acercó a Blemir. — Dile a tu novia que no me importa quién sea ella o ninguno de ustedes, pero si vuelve a meter conmigo... — Antes de terminar la frase, Arlo apareció le pego un puñetazo y nos echamos a correr.
— Hey! — Parker gritó, pero ya estábamos lejos.
Era la hora libre así que seguimos nuestro plan y salimos del edificio hacia el estacionamiento pero no sin antes dejar un recuerdo en los lockers de Trevor y Parker nuestro símbolo "un peón blanco con rojo" y junto a ellos la llave en pedazos que tanto habían pedido.
Subimos a las camionetas y salimos directo al centro comercial para visitar a unos viejos amigos. Durante 3 años se han reportado muchos robos en los centros comerciales y muchas estafas en los juegos de casino, la gente cada vez considera qué hay más peligro en las calles y que ningún lugar es seguro, resulta que las únicas pistas que se han encontrado en las escenas del crimen son rosas rojas con un peón blanco.
Llegamos a la plaza y subimos directo a las joyerías, mientras las chicas y yo distraíamos al vendedor los chicos registraban el lugar compramos un anillo de oro rosa que había querido hace mucho tiempo y luego salimos de ahí. Fuimos a otras joyerías y luego a las tiendas de ropa, compramos solo un par de cositas y salimos, fuimos a varias plazas e hicimos lo mismo, terminamos de recorrer y entramos a nuestro restaurante favorito, comimos y bebimos, pasamos un buen tiempo en la plaza y luego nos fuimos a casa, llegamos y subimos a la azotea ahí tenemos una tipo casa de campaña con una mesa y algunas sillas para todos, llevamos helado y luego nos sentamos.
— Bueno y ahora ¿Qué van a querer? — Preguntó Arlo.
— Primero hay que escoger plaza. — Contestó Munmbi. — Ya sé, porque no vamos por la de Galeria, ya la conocemos y es más fácil.
— No. — contesto de golpe María. — Ese es el problema, ya hemos ido a esa, ¿Por qué no probamos con la de Magasin?
— No, demasiado grande. — refuto Munmbi.
— Bueno entonces, vamos por la última Passage — Blemir se levantó se dirigió a la barda frente a nosotros.
— Me agrada la idea — Alexandra y María al mismo tiempo.
— Bien, además la conocemos un poco mejor que las otras, pero todos ¿De acuerdo? — Pregunto Arlo y asentimos. — Ahora sí, ¿cómo entramos?
Tomamos un lugar, tome la computadora y abrí Maps, buscamos la plaza e ideamos un plan para poder entra sin que nadie nos viera, «Buen plan», nos levantamos de las sillas y bajamos a las habitaciones, nos bañamos y preparamos. Las chicas usamos un traje blanco con un diseño de gotas rojas intenso y los chicos usan un traje n***o con peones blancos, agarramos las bolsas y las radios y salimos en las camionetas negras rumbo a la plaza, Erián, Blemir, Arlo y Munmbi salieron en autos para dejarlos cerca de la plaza por si tenemos que huir. En el camino seguimos repasando el plan para que a nadie se nos olvidara, llegamos a la plaza y dejamos una camioneta en la parte trasera, entramos primero Arlo y yo para desconectar todas las cámaras y poder abrir el estacionamiento para que la segunda camioneta entrara, mientras nosotros cuidábamos y las desconectamos cámaras, los demás se preparaban para entrar, cuando estaba todo listo dimos foco verde.