“Un nuevo amor siempre siempre será una nueva oportunidad.”
El resto de la comida paso de lo más normal, no dejaban de hablar de negocios, soluciones y cosas, estaba acostumbrada, solo que esta vez había una persona que no era común en esta casa. Hubo momentos en los que mi mirada se encontro con la de Max y esa sensación volvía a aparecer, no podía dejar de mirarlo, me tenia hipnotizada. Terminé de comer y mientras ellos discutían sus necesidades, me levante de la mesa y sentí la mirada de Max por todo el pasillo, subí las escaleras a mi curto y me quede ahí. Metí cosas en una maleta, como dije casi no uso nada de aquí, pero hay cosas que mi padre compra que me agradan, tomé una foto de mi mamá y baje. Me estaban esperando al pie de la escalera.
- Adiós. Cuídate. - Me abrazo - Antes que te vayas. La próxima ves sé mucho más cuidadosa. - Me dio un beso en la frente, muy en el fondo me ama.
- Lo prometo papá. - Puse los ojos en blanco y sonreí. - Tengo que irme tu socio me espera. - Incline la cabeza hacia Max. - No te libraras tan fácil de mi. - Sonrió y me dio una palmadita en la espalda.
- Aprovecha el viaje. - Asentí. - Y quítale los ojos de encima. - Susurro.
- Qué gracioso. - No gire ni siquiera para mirarle, pero una risita nerviosa salió de mí. - Fue lindo verte.
Camine nerviosa al carro donde me esperaba Max con la puerta abierta, subí y Max cerro la puerta, dio la vuelta y subió. Me puse cómoda en el asiento y solté un suspiro, cuando menos me lo esperé la mano de Max estaba en la mía. Entrelazo sus dedos con los míos y comenzó una conversación normal como si el hecho de que tenia su mano en la mía no fuera algo. Si el no le daba tanta importancia ¿porque yo sí ?, ignore lo que estaba pasando y comence a interrogarlo. Encontré interesante la habilidad de Max para manejar con una sola mano y mover la palanca con la misma, los minutos de nuestro viaje se hicieron muy pocos y cuando menos lo esperaba estábamos frente a casa. Max bajo primero mientras yo tomaba la maleta del asiento de atrás, como todo un caballero abrió la puerta y extendió su mano, la tome para que ayudarme a salir del auto, tomo la maleta y la puso en el piso, nos quedamos mirando fijamente, sus ojos eran tan hermosos y me encontré hipnotizada por ellos.
Al cabo de unos segundos beso mi mano y el momento mágico que estaba viviendo se vio interrumpido.
- Hasta que apareces. - Una voz conocida que sin duda estaba molesta o sorprendida.
- Sí, hola. - Estaba perdida en los ojos de Max y olvide que mis amigos estaban ahí.
- Espero que aceptes la propuesta. - La voz de Max tomo un tono coqueto. Dio un paso hacía adelante y me dio un beso en la mejilla.
- Nena ¿Dónde estabas? - Se escucho como si su voz se fuera apagando lentamente. - ¿Tú quién eres? - Se acerco poco a poco hasta que llego al lado mío.
- Mucho gusto Max, amigo de Eris. - Me miro por unos segundos y luego giro para ver a Blem.
- Max, Blemir. - Mi cuerpo recupero su sensibilidad. - Max él es ... - La voz le regreso de golpe a Blemir.
- Mucho gusto, su novio. - Si las miradas mataran Max ya estaría muerto. Blem se puso frente a mí y extendió su mano.
- Su novio. - Una sonrisa se formo en su rostro, agacho la cabeza y dio un paso hacía atrás. - Me tengo que ir. Piénsalo ¿quieres? - Asentí. - Cualquier cosa llámame. - Extendió su mano y me dio una tarjeta.
- Claro. - Sonreí y la tomé.
Max se despidió y subió al auto me quede un segundo viendo como desaparecía. El resto de los chicos se acercaron a abrazarme y Blemir solo se alejo, su mirada era esa típica mirada triste con celos, entro dejándonos afuera.
- Bueno. - Suspire. - Es bueno volver pero tenemos cosas de qué hablar. - Entramos todos a la casa.
- Primero Alexandra, aquí esa tu anillo. - Lo saque de la mochila y se lo di.
- Gracias. Lo recuperaste y ahora ya no hay más peligro. - Nos miro a todos.
- Todo por el equipo. - Deje mi maleta en la escalera y la mochila en la sala. - Tengo una propuesta que hacerles, bueno mi padre. - Todos se acercaron curiosos.
- ¿Qué es lo que tienes que proponernos? - Hubiera podido decir que no le agrado la idea de verme.
- Bueno. - Mire a Blemir pero él me ignoro. - Estuve en la mansión de Sestroretsk y vino mi padre.
- ¿Tu padre? - El gritó de Kev se escucho hasta en la calle. - El genio rey del dinero y el mejor inversionista del mundo. - Estaba más entusiasmado que yo.
- Sí, ese mismo. Gracias por eso. - Solté una risa ahogada. - Mi punto es que nos ofreció trabajar para él, Max y mi tío.
- ¿Quién es Max? - «Munmbi ahorita no».
- El chico guapo que estaba afuera con Eris. - A veces siento que Ale no ayuda.
- El nuevo amigo de Eris. - Arlo siempre salvando mi trasero. El comentario de Ale incomodó a Blem por que se escondió detrás de Erián.
- Si mi amigo de una noche. - Mire a Blemir y hable por hablar. - Es el nuevo socio de mi papá. - Ya la había cagado y no había manera de reponerlo.
- Pero, ¿trabajar para tu papá? - «Gracias» - ¿Cómo? - Arlo se acerco.
- Bueno. - Me deje caer en el sofá. - Recuerdan cuando les pedí ayuda para investigar a Carlos. - Asintieron. - Bueno, quieren que les ayudemos a conseguir más información de sus oficinas y de otras personas.
- Me parece una buena idea. - Puedo asegurar que Arlo ni atención me puso. - Además es increíble que tu padre quiera trabajar contigo.
- No podemos aceptar tan fácil. - Mun se levanto. - Necesitamos más información.
- Claro. - La mire. - Si aceptamos nos dará más información de que es lo que haremos y porque nos necesitan.
- Crees que podríamos hablar con él. - Erián se levantó y se puso al lado de Mun.
- Supongo que si. - Tomé mi teléfono. - Hay que ver si sigue en la ciudad.
Me aleje de ellos y le marqué primero a mi padre pero no me contestó, luego probé con mi tío y tampoco tuve suerte, insistí pero nadie contesto así que use mi último recurso, saque del bolso de mi pantalón la tarjeta de Max, me quede mirándola y le marqué, para mi suerte me contestó a la primera.
* Llamada *
- Hola ¿Max? - Me daba pena.
- Sí, ¿quién habla? - Sonaba confundido.
- Mmm, soy Eris.
- Eris. - Su tono cambio a sorpresa. - ¿Qué paso?, no esperaba tu llamada tan pronto.
- Sí bueno... - Calle un segundo. - En realidad estoy buscando a mi padre.
- ¿Tu padre?, me parece que te confundiste de número. - Se escucho una risita.
- Es que no me contesta y mi tío tampoco.
- A vaya, es bueno saber que soy tu última opción.
- Tal vez sí. - Me reí. - Crees que le puedas decir a mi padre, que voy para la casa con los chicos, ¿por favor?
- Como decirte que no, yo le digo, solo avísame cuando estén llegando.
Colgué con Max y regrese con los chicos, Blemir ya no tenia esa mirada de enojo, la había cambiado por una triste.
- Si podemos ir a hablar con mi padre, hoy mismo. - Los mire
- Genial, vamos. - Jamás pensé que le daría gusto a Arlo tenía una sonrisa en la cara que nunca le había visto.
- Si quieren ir tenemos que salir ya. - Todos se movieron. - Solo subo por unas cosas a la habitación y nos vamos. - Antes de que Blemir se escapara lo tome del brazo. - Gatito, ¿podemos hablar?.
Subimos rumbo a mi habitación detrás de mi iba Blemir al llegar cerro la puerta de un portazo que me asusto, me quedé pasmada por un segundo y luego gire para poder mirarlo a los ojos.
- ¿Qué tienes que decirme? - Estaba serio y con la mirada en el piso.
- ¿Qué te pasa? - Su reacción hizo que me molestara, pero tenia curiosidad.
- ¡Te atreves a preguntarme, después de todo ¿enserio te atreves a preguntarme ?! - Grito de una manera en la que nunca lo había hecho. Se giro dándome la espalda.
- Si. Si te lo pregunto es porque no se que te esta pasando. - La voz comenzaba a cortarse.
- Carajo, eres increíble. - Hizo una risita molesta y después se dio la vuelta. - Te quedaste en la oficina de la policía. - «¿Es solo eso?». - Me echaste de ahí, desapareces y ahora no regresas sola. - Tenia los ojos rojos como bañados en sangre, estaba a punto de llorar.
- Blemir, pero porque te preocupa, estoy bien. - Trate de acercarme a él pero me rechazo. - Max solo es un socio de mi padre. - Trate de encontrar su mirada.
- La manera en la que se miraban no era solo de un amigo. - Se alejó más y evadió mi mirada.
- Pero ¿porque te enojas? - Volví a alzar el tono de voz.
- Porque yo me preocupe por ti, no me contestabas, no sabía dónde estabas, no sabia si te había pasado algo. - Volvió un gritar. - En lugar de que me llames para saber que estas bien, te apareces como si nada. - Se giro a la puerta.
- Basta, mi tío me recogió y me llevo a casa, ¿que te pasa? - Cuando volvió a mirarme estaba llorando.
- ¿Que hiciste? Jamás me había sentido así. - Bajo la mirada al piso. - Me preocupe mucho cuando no aparecías, sentí que me faltaba algo. Eris no entiendes en lo que te has convertido para mí, no soportaría perderte. - Nunca lo había visto de esta manera.
- Hey!. - Me tranquilice al menos uno debería hacerlo. - Mírame. - Lo tome de la cara. - Nadie dijo qué me perdías. Él es un socio de mi padre y seguramente no lo volveré a ver y estoy bien, no me vas a perder.
- No estoy tan seguro ... - Antes de que terminará de hablar lo bese e inmediatamente me alejo un poco de él. - Así no se arreglan las cosas.
- Es mi manera de hacerlo. - Acaricio mi mejilla con su mano. - No pasa nada, y no tienes de que preocuparte, así que si te digo que no pasa nada, no lo pasa. - Bajé mi tono de voz.
Blemir me volvió a besar y me giro poniéndome entre el armario y él, me dio un beso sutil pero desesperado, como si su vida dependiera de ello, luego se alejo y me miro, sus ojos estaban bañados en sangre y estaba llorando, lo abrace. Lo mire y solo podía apreciar sus ojos color verde intenso, puso su frente en la mía, y luego lo empuje solo para alejarlo un poco de mí, me miro y sonrió.
- ¿Qué pasa? - Estaba nervioso. - Ya se, te arrepentiste, dijiste ... - Coloque mí dedo en sus labios para que se callará.
- Tenemos que irnos. - Me reí y me separe de él. - Nos deben estar esperando abajo y mi padre tiene horarios específicos. - Nos reímos y salimos de la habitación