El peso de lo que no llega a decirse

638 Palabras

El sonido del sistema al abrirse no fue precedido por códigos ni alarmas. Simplemente, la puerta se deslizó con un siseo, y allí estaba ella. Jane. Sus botas resonaban en el suelo metálico con una cadencia precisa. Los ojos cubiertos con una delgada lámina de contacto opaca. Llevaba el cabello recogido y dos armas cortas en cada mano. No parecía sudar. No parecía respirar. Beltrán fue el primero en reaccionar, apenas se puso en pie con dificultad. —No —dijo Mila al ver su postura. No era defensiva. Era resignada. Jane alzó un arma. Y no dudó. El disparo atravesó el aire y rebotó cerca del cuello de Beltrán. Otro disparo fue dirigido a la esquina, donde Julia se ocultaba tras una columna dañada. Julia gritó. Beltrán apenas alcanzó a rodar hacia un lado. La velocidad de Jane era in

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