Crear una pesadilla

2073 Palabras
Kiara A pesar de la sugerencia de mi abuela de descansar, lo último que deseaba hacer después de nuestra conversación era eso. Pacientemente esperé a que cayera la noche antes de salir sigilosamente de la casa y dirigirme hacia las caballerizas. Afortunadamente, no había ningún trabajador cerca en ese momento, lo que me permitió tomar a Centella y dirigirme hacia el campo de entrenamiento. Tenía muchas cosas en la mente y el único escape que conocía para liberarme de mis pensamientos era entrenando. A pesar de que nada se podía comparar con los centros de entrenamientos que estaban en el Castillo Avalora, desde nuestra llegada pudimos adaptarnos muy bien al terreno montañoso donde estábamos y en cierta forma creo que ha beneficiado nuestra forma de combate. Deje a Centella cerca del arroyo mientras me dirigía al campo de tiro al blanco, tenía mi arco y flechas preparados mientras miraba los diferentes obstáculos que tenía alrededor. Lo curioso era que luego de apuntar y acertar con el primer blanco los demás se altivaban y comienzan a lanzar flechas individuales de diferentes lugares, la única forma de detener el mecanismo era acertando en todos los objetivos y esquivando las otras flechas. Tome una profunda respiración en un intento de relajar mis movimientos mientras miraba el primer blanco. Tome la primera flecha de mi carcaj midiendo la distancia mientras lo colocaba en el arco y apuntaba. De inmediato las flechas comenzaron a volar en mi dirección, pero no me altere ni deje que me inmovilizara. Esquive las dos primeras flechas que venían de mi lado derecho, y luego mire en busca del objetivo viendo que estaba detrás de un árbol. Lo apunte y acerté sin problemas, me voltee mirando otro objetivo y repitiendo el mismo procedimiento. Comencé a moverme mucho más rápido, siendo más precisa en mis objetivos y mirando las flechas que venían a mi alrededor, era imposible detener el mecanismo a menos que se acertaran a todos los objetivos y no planeaba irme sin haber terminado todo el entrenamiento. Mi cuerpo se movía con agilidad como si de una danza se tratase, me deslizaba sin esfuerzo dejando que la intuición y la destreza guiaran mi camino. Los árboles y obstáculos parecían pasar como borrones a mi alrededor mientras me mantenía en movimiento constante. Finalmente, encontré el ultimo objetivo cerca de un arbusto. Apunte por última vez acertando en el blanco y permitiendo que el mecanismo se detuviera. Mi respiración era agitada, el sudor llenaba mi frente y podía sentir el corazón galopando en mi pecho. La adrenalina había disminuido, permitiendo que me percataba del dolor en mi brazo. Tenía un pequeño corte, una flecha que seguro intenté esquivar, pero no me moví tan rápido. Parte de mi camisa se había desgarrado, pero era mi culpa por no haber venido con la ropa adecuada para el entrenamiento. —Sabía que te encontraría aquí—dijo una voz que conocía muy bien. Me gire para mirar a Anthony acercarse hacia mí. Durante mi entrenamiento, había sentido una presencia, alguien observándome, pero siendo lo bastante cauteloso para no ser visto. Aun así, supe que era él, tal vez se debe a nuestro tiempo compartido desde niños o a nuestros diversos entrenamientos juntos, sea como sea podía sentirlo acercarse incluso a dos metros de distancia. —¿Cuánto tiempo llevas observando? — pregunte, aunque ya me hacia una idea. —Te vi salir de la casa, no eres muy sigilosa que digamos. Pero te di algo de tiempo antes de venir a comprobar que no necesitaras ayuda. —¿Quién te dijo que necesitaba ayuda? — casi quise reír por su sugerencia, pero Anthony se quedó callado mirándome detenidamente, hasta que sus ojos se posaron en la herida que tenía en el brazo. No tardó mucho en acercarse para comprobar la gravedad de la herida por sí mismo. —Necesitas un ungüento para que pueda cicatrizar, tienes suerte de que la herida no sea tan profunda—hizo un ademan a las flechas que estaban en el suelo— Pensé que el lugar estaba diseñado para atravesarlo en grupos, no sola. —Bien sabes que no es la primera vez que lo hago. Por la mirada que me dio supe que se estaba conteniendo para no darme otro sermón. Fuimos al arroyo donde Anthony se encargó de limpiar mi herida, mientras preparaba el ungüento con algunas hiervas que tenía a la mano. —Creo que ahora mismo eres la única que puede pasar ese campo de tiro sin morir en el intento— comenzó a colocar la medicina en mi brazo, lo que hizo que me estremeciera por el dolor. Pero no era algo a lo que no estuviera acostumbrada, casi siempre en nuestros entrenamientos terminamos de esta manera, Anthony tomándose el tiempo para curarme. —Aun así, tengo que seguir practicando, no he logrado dominarlo del todo—dije mirando la herida de mi brazo que ahora estaba vendada. —Eres la única que domina el arco y la flecha de esa manera— pude notar un brillo especial en su mirada— Casi de igual forma que Lady Elizabeth. —Todavía me falta mucho para llegar al nivel que mi madre— respondí. En nuestra familia, el dominio de la espada era una tradición arraigada. Desde muy pequeña, mi padre había intentado enseñarme su manejo, pero, aunque logré aprender, nunca me sentí totalmente cómoda con esa arma. Sin embargo, fue entonces cuando mi madre decidió enseñarme su estilo de combate con el arco y la flecha, y desde el primer momento supe que había encontrado mi verdadera pasión. Sentí una conexión inmediata con el arco y descubrí que tenía un talento natural para manejarlo. El estilo de combate de mi madre era único, para ser un arma de distancia supo cómo implementarla en todos los niveles. Era tan veloz que cuando lanzaba una flecha era imposible detenerla, era como si el combate fuera una danza donde ella se movía y atacaba con gracia y elegancia. Por esa razón siempre estaba cuidando la espalda de mi padre, luchaban juntos y la manera en cómo se complementaba era envidiable. —Ya deberíamos regresar a la casa, pero pensé que te gustaría seguir con el entrenamiento. Lo mire cuidadosamente notando que estaba tramando algo. —¿A qué te refieres? — dije. —Bueno dijiste que querías aprender hacer una pesadilla, no es mala idea intentarlo a menos que estes muy cansada para el trabajo. —Quiero hacerlo. No podía rechazar una oportunidad para seguir con el entrenamiento, necesitaba aprender todo lo que pudiera si quería dominar mi don. Y además de mi abuela, solo confiaba en Anthony para el trabajo. Buscamos un lugar tranquilo y apartado para luego acostarnos en el suelo. No fue difícil dejar que el sueño viniera, no lo admitiría abiertamente, mucho menos delante de Anthony, pero el entrenamiento fue intenso y estaba cansada, además era muy tarde probablemente, pasada la medianoche y no había dormido absolutamente nada. Entre al mundo onírico, transportándome en el ensueño de Anthony que era el mismo con sus padres. No tardó mucho en colocarse a mi lado, pero su mirada estaba enfocada en el sueño, mirando a su familia en el recuerdo. —¿Puedes elegir lo que sueñas? —Forzar el sueño propio no es sencillo, pero es necesario controlar esa habilidad. De esa manera puedo asegurarme de que nadie entre en mi mente y si llegan hacerlo, pueda detectarlos a tiempo. —Pensé que solo nuestra gente tiene la habilidad de entrar en la mente de las personas. —En realidad lo que sabemos de los otros reinos es limitado, tienen sus propios secretos es una de las razones por las que nunca fuimos apreciados delante ellos, el miedo a la exposición suele pesar— dijo— Siempre tienes que tener tu mente en constante alerta, sobre todo en la noche, nunca dejes que tus propios miedos te dominen. Mire el sueño de Anthony con nuevos ojos. —Deja que los demás vean lo que quieren ver— murmure. Sonrió con malicia. —Así es, dejalos explorar permite que sea más sencillo atraparlos. Ahora comprendía por qué se consideraba a Anthony como uno de los principales depredadores de sueños del ejército. Era impresionante la forma en que dominaba su don, ya que no era nada sencillo controlar los propios sueños y crear barreras mentales. Era un trabajo que requería meses e incluso años de perfeccionamiento. Esto dejaba en claro el camino que aún me quedaba por recorrer. Pero tampoco me extrañaba, Anthony se tomaba muy en serio su entrenamiento. Creo que era una de las principales razones por las que nos llevábamos muy bien, ambos teníamos muy claros nuestros objetivos y hasta donde queríamos llegar. Anthony quería seguir los pasos de su padre como comandante de nuestro ejército y estar en primera fila cuando por fin regresáramos a nuestro reino. Anthony se acercó a un pequeño árbol que era donde su familia estaba sentada en el picnic. Al tocarlo el ensueño cambio por completo, ahora estamos en un acantilado con el precipicio a unos pocos metros de distancia. El ensueño era opaco, no había color, todo era n***o detrás de nosotros se podía visualizar un bosque que tenía muchos años sin ver la luz del sol. —Tejer un sueño no es difícil, lo complicado es adaptarlo a lo que se necesita en el momento— señalo el bosque lo que ocasiono que fuéramos trasladados al interior de este—Y con lo que se tenga a la mano. Sentí que algo me rosaba las piernas al mirar para abajo note que era una serpiente, me aparte con un gran salto, alejándome de aquel reptil que a pesar de ser un sueño se sentía muy real. Pero apartarme solo hizo que la serpiente comenzara a crecer y a moverse mucho más rápido hasta conseguir acorralarme. No pude evitar estremecerme al sentirla rosándome de nuevo, ahora caminaba en círculos a mi alrededor impidiéndome escapar. Llegado un momento se detuvo y me miró fijamente abriendo su boca, trate de apartarme, pero era imposible que escapara. Sin embargo, no hizo nada porque tan rápido como llego se fue. No quedando nada que indicara su presencia. —Solo tienes que pensarlo y crearlo en tu mente, para volverlo realidad en el sueño. Es sencillo. Intentalo— me dijo con una sonrisa maliciosa. Idiota. Imaginé un escenario en mi mente, cerré los ojos y al abrilos el bosque se estaba incendiando, el fuego estaba consumiéndolo todo. Podía sentir el humo llenar mis pulmones, el calor en exceso y mi piel sintiendo el contacto cercano con el fuego. Todo se sentía muy real, lo que me animo a seguir. Mire el fuego de cerca, levantando columnas de llamas que se retorcían imponentes, crepitando y siseando a su paso. Se podía escuchar el crujir de los árboles mientras eran consumidos y el sonido de diferentes animales que aterrados intentaban escapar del bosque. Justo entonces, divisé a un hombre que emergió del bosque envuelto en llamas. Su cuerpo estaba irreconociblemente quemado, sin cabello ni ropa. Las marcas y las heridas causadas por el fuego eran claramente visibles en su piel, pero, aun así, continuaba caminando, aparentemente desafiando a la muerte misma. Lo único que se podía ver con bastante visibilidad eran sus ojos de un intenso color marrón que estaban llenos de desesperación y miedo. —Ayúdenme— suplico caminando hacia donde estaba. Sus pasos se volvieron más lentos pero su mirada seguía siendo intensa, una pedida silenciosa de ayuda. —Mierda — escuche que murmuro Anthony. Podía ver que estaba mirando al hombre y la duda en su expresión. Era un sueño, pero el escenario era tan real que ambos sentimos que lo vivíamos en persona— Puedes detenerlo. Cerré los ojos haciendo desaparecer el escenario de mi mente, dejándome guiar por el mundo onírico. Fue un poco más lento, pero pude terminar con aquella pesadilla. —Creo que no necesitaras de mi ayuda muy pronto— me informo Anthony al mismo tiempo que nos trasladaba al mismo sueño con su familia— Lo has dominado casi de inmediato, incluso a mí me tomo un tiempo hacerlo. Fruncí el ceño, puesto que era la primera vez en un día que me decían palabras similares. Esperaba que fuera un buen presagio para lo que tenía por delante. Aunque anticipaba que no sería de esa forma.
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