Capítulo 14.

2754 Palabras
Mi papá decía que cuando pasas mucho tiempo deseando algo, tiempo vuela y en un abrir de ojos ese día llega, “No hay plazo que no se cumpla, ni fecha que no se llegue”, el día de hoy lo veía tan lejano, pero deseaba que llegara. Todavía no puedo creer todo lo qué pasó en este mes, mi vida dió un cambio completo, estaba comprometida, apunto de casarme con el mejor hombre que pude conocer, Aiden se ha sabido ganar mi corazón, con el pasar del tiempo ha estado conmigo en las buenas y en las malas, claro que ha habido más momentos malos pero gracias a él lo he sabido sobrellevar, su apoyo y su cariño me han mantenido fuerte y aunque él no lo sabe en este poco tiempo me enamoré de él, es una de esas personas que conoces que con su personalidad, su manera de pensar y por su enorme corazón te roba el corazón, la mente y en un abrir y cerrar de ojos lo empiezas a querer. El gran día ha llegado, hoy seré la Señora Warner, sonrío al pensarlo, muero de nervios desde la noche anterior, no pude pegar un solo ojo y por eso ahora la maquillista me está poniendo un kilo de corrector en las ojeras. —¿No pudiste dormir de los nervios?-Amanda me sonríe a través del espejo. —No- sonrío- no creí estar así de nerviosa- suspiro- todavía no puedo creer que hoy me casaré con Aiden- Niego con la cabeza- Parece un sueño. —Pero no lo es- me sonríe- serás la futura Señora Warner, la esposa de mi adorado sobrino- se levanta y me coloca una mano en mi hombro- él también está muy nervioso, lo hubieras visto ayer- se ríe y niega con la cabeza- Nos estaba volviendo locos a todos. —¿De verdad?- Asienta y sonríe. —Es la primera vez que lo veo así, fue muy divertido. —Ya está el maquillaje y el peinado- la estilista me sonríe- Quedó muy hermosa. Me miro en el espejo y sonrío, no me reconozco, tengo un maquillaje sencillo, así lo pedí, no me gusta estar cargada de maquillaje, mis labios están maquillados en un rosa nude com un poco de brillo, las sombras con color crema con brillitos también, el peinado consiste en una Melena recogida pero suelta, ondulaciones cargadas, alborotadas y dos trenza en dirección en diagonal, tiene unas florecitas como adorno, me encanta. —Que hermosa te ves cariño- mi mamá se limpia las lágrimas por milésima vez- Tu papá y hermana estarían muy felices. Trato de no llorar, me encantarían que estén aquí pero lamentablemente no se puede, sé que ellos desde el cielo estarán muy bien. —Lo sé mamá. —Es hora de ponerte tu vestido- Amanda tiene mi vestido en las manos y sonríe- Este es mi regalo, es perfecto para ti- le sonrío, fui con ella a escogerlo y nos enamoramos del vestido desde que lo vimos. —Muchas gracias Tía- se siente raro llamarla así, pero ella insistió tanto que poco a poco la empecé a llamar así. Mi mamá y Amanda me ayudan a ponerme el vestido, me miro al espejo y sonrío, si me hubieran dicho hace unas semanas que estaría con un maravilloso vestido y arreglada para mi boda con un maravilloso hombre les hubiera preguntado ¿Cuál fumaban?, ni en mis sueños más hermosos me lo imaginaba. Mi vestido tiene un escote en forma de corazón en el pecho, corset, von un encaje desde el escote hasta los pies, Mangas largas con encaje y obviamente blanco, me encanta. —Esperaba este momento desde que naciste- mi mamá se acerca a mi y saca una caja- Este collar me la regalo mi madre el día de mi boda- siento mis lágrimas caer y trato de alejarlas- ahora es tuyo. – —Mamá- susurro, saca de la caja un collar hermoso, tiene alrededor pequeñas piedras de color azul, me lo coloca y sonrío- Es hermoso. —Aquí está lo viejo y azul. —Ahora lo nuevo- Amanda se acerca a mi y sonríe- hace unas semanas estaba buscando su regalo de bodas y me encontré con esto- saca una pequeña caja y lo abre, adentro habían un par de pendientes con un adorno en forma de lágrima. —Es hermoso Tia- la miro- pero no puedo aceptarlo, ya me compro el vestido y ahora esto. —En realidad, el vestido Aiden lo pagó- la miro sorprendida- Obviamente no lo vió pero él dio el dinero- se encoge de hombros- este es mi verdadero regalo- los saca y me los pone- y te queda divino. —Gracias. —Ahora te daré lo prestado- saca de su bolsa una Kiara con detalles en forma de pétalos, tiene unas pequeñas piedras alrededor- Esta Kiara, Guillermo el padre de Aiden lo mando a hacer especialmente para Sandra, la mamá de Aiden, ella era tan hermosa y Preciado por él que quiso darle este detalle, ella lo llevó el día de su boda, Aiden y yo pensamos que ella estaría muy feliz si tú llevas esta Kiara hoy. Dejo que me lo acomode en mi cabello y sonrío, me encanta tener algo que le dé un bonito recuerdo a Aiden. —Ya tienes lo viejo, nuevo, prestado y azul- mi mamá sonríe- Ya estás perfecta- se seca unas lágrimas- Espero que seas muy feliz en tu matrimonio. —Lo seré- la tomo de la mano- estoy segura que así será, Aiden es- tragó saliva- Es el amor de mi vida. Me sorprende lo real que siento esas palabras, puede que ya me haya enamorado de Aiden, pero de ahí a considerarlo el amor de mi vida es un gran paso, hace unas semanas atrás creía que Mario era el amor de mi vida, me sorprende lo rápido que mis sentimientos cambiaron. Me miro en el espejo y no puedo creer a la mujer que estoy viendo sea yo, ni en mi sueños más locos me imaginaba con un vestido así, con una boda como la que tendré y mucho menos con un hombre que no sea Mario. No sé en qué momento mi mamá y Amanda salieron de la habitación, acaricio el anillo de compromiso que Aiden me dió y sonrío, es un anillo sencillo pero tiene pequeñas piedrecitas alrededor y en medio un diamante brillante, dentro del anillo tiene las iniciales “A&J”. —Estás hermosa, el único problema es que no soy yo quien te esperará en el altar- me volteo y miro a Mario que está en la puerta con un smoking n***o. —¿Qué haces aquí?- miro a mi alrededor- ¿Cómo entraste aquí? —Eso no importa- se acerca a mí- No puedes hacer esto Jaque, no lo amas, no te puedes casar con él solo porque tiene dinero- me agarra mi mano- estás a tiempo de retractarte. —No- lo suelto- No deberías de estar aquí Mario- suspiro- será mejor que te vayas. —Vente conmigo- abro los ojos y él se me acerca- escápate conmigo, olvídate de todos y ven conmigo- me acaricia mi mejilla- Sabes que no serás feliz con él- cierra los ojos- Te amo y no soporto la idea de que seas su esposa mi que te toque- acaricia mis labios- Ni que te bese. —Mario… —Escápate conmigo Jaque, por favor- me mira suplicante- Sé que no te puedo ofrecer lo mismo que él, pero yo te puedo hacer muy feliz, trataré que no te falte nada- me mira a los ojos- ni a tu mamá, ni a Adriel- Me alejo de él y suspiro. —No hagas esto Mario, por favor- cierro mis ojos y los vuelvo a abrir- solo te estás haciendo daño y me lo haces a mi, no te quiero lastimar más, por favor vete. —No me iré de aquí sin ti. —Lo tendrás que hacer porque no me iré contigo. —¡¡¡¿Por Qué?!!!- grita- No lo amas, no será feliz en ese matrimonio- se lleva el cabello hacia atrás- entiende que solo sufrirás, no puedes estar con una persona que no quieres. —¿Quién dijo que no lo quiero?- me mira sorprendido. —No digas eso- da un paso hacia a mi y yo doy un paso hacia atrás- tú no lo quieres- niega con la cabeza- No lo puedes querer, sólo lo dices para que me vaya. —Te equivocas, Aiden ha sido para mi y mi familia un salvador, Gracias a él nuestros problemas económicos ya no son tan graves, sé que acepte casarme con él por la estabilidad económica que le brinda a mi familia pero ahora sé que..- trago saliva y niego con la cabeza- Acepto que al principio lo acepte porque me podía sacar de todos los problemas económicos que tengo, pero con el tiempo lo he conocido y es un hombre maravilloso, te equivocas al decir que no seré feliz con él porque no lo quiero, pero me he dado cuenta que.. —No lo digas. —Me he enamorado de él como nunca-Mario cierra los ojos y me duele saber que le ocasiono dolor pero tiene que saberlo- sé que antes estaba enamorada de tí o eso es lo que creía. —¿Creías?- se ríe sin ganas–No digas mentiras Jaque, tú no lo amas, estás confundida- se lame los labios- estás agradecida con él pero no lo amas. —No estoy confundida, Amo a Aiden-bajo la cabeza- Lo siento. De verdad lo siento, mirando a Mario ya no siento la misma emoción que antes, hace algunos meses moría por un abrazo, un beso de él, me dolía verlo con otras mujeres, cuando sabía que iría a la casa me pasaba horas buscando mi ropa y arreglándome para estar bonita para él, pero ahora ya no siento nada. —No puedes dejar de amarme tan fácilmente- me acaricia mi mejilla, se acerca un poco- Tu me amas. Susurra cerca de mis labios, siento sus labios en los míos y mi corazón no late rápido como cuando Aiden me besa, su toque no me provoca nada, pero aunque no acelera mi corazón como Aiden, aún lo acelera un poco, trato de no corresponderle el beso y me alejo, le doy una cachetada y me mira sorprendido. —No vuelvas a hacer eso- grito susurrando- Véte Mario, no permitiré que nada ni nadie arruine mi boda, espero que con ese beso te des cuenta que no siento nada por ti- lo miro a los ojos- Amo a Aiden y espero que lo aceptes, ahora vete no tienes nada que hacer aquí. —No sabes el error que estás cometiendo- se acerca a la puerta- Sabes que no lo amas, al que amas es a mi aunque lo niegues- sonríe- regresaras a mi cuando te des cuenta que Aiden no es lo que aparenta, te hará sufrir y cuando consiga lo que quiere te dejará por tu cuenta, como lo hace con todas. —Él no es así. —No lo conoces, yo me encargaré de demostrarte el tipo de hombre que tú escogiste como esposo. Veo que se va y suelto el aire que tenía retenido, no me puedo mentir a mi misma, ese beso me demostró que aún lo amo, ¿Cómo se puede amar a dos personas al mismo tiempo?, puede que tenga razón y esté confundida, no sé exactamente qué siento por Aiden, a Mario le dije que lo amaba para que se vaya, tenía que sacarlo de aquí porque sé que si me insistía más aceptaría irme con él y no le puedo hacer esto a Aiden, no cuando él ha sido tan Bueno conmigo, no puedo defraudarlo, he dado mi palabra que me casaré con él y así será. —¿Ya estás lista?- me asusto al escuchar la voz de Adriel- No entiendo porque tardan horas en arreglarte- Sonrío al verlo, se ve tan guapo como su traje n***o y su pajarita de color lila, con él aquí conmigo siento que Rebeca está aquí. —Estás muy guapo, ven aquí conmigo- estiro mi mano y lo toma, se sienta a lado de mi y sonríe- Rebeca estaría loca si te viera así de guapo- le acaricio su cabello- me encantaría que estuviera aquí conmigo. —Igual yo- me mira- Me hubiera gustado conocerla- me mira mi mano- Ayer ví una fotografía de ella y mi mamá era muy bonita. —Tu mamá era hermosa- le sonrío- ya te he dicho que tienes sus ojos, cuando te miro la veo a ella. Adriel un día encontró un álbum de fotografías, acababa de cumplir siete años, vió las fotografías y se dio cuenta del parecido que tenía con Rebeca, también vio las fotografías de Rebeca embarazada, después de dar a luz y con un bebé en brazos y ese bebé era él. Ese día nos sentamos con él, no sabíamos cómo explicarle que la mamá que él creía que era no lo es, que es su abuela y la tía que no conocía pero que si hablaban de ella su “papá” lloraba era su verdadera madre, Gracias al cielo que Adriel es un niño con alma de viejo entendió todo y desde entonces dice que tiene dos mamás y que era feliz por eso. —¿la extrañas? —Mucho- suspiro- Era mi compañera en todo, me enseño muchas cosas- le sonrío- era perfecta. —Como tu-Adriel me sonríe con la sonrisa que sabe que amo y que muy pocas veces ilumina sus labios. —Tu sonrisa me recuerda a Aiden- dice Alex mirando a Adriel- Pero la tuya es más bonita- nos sonríe- ¿Lista para ponerle fin a tu maravillosa vida de soltera? —Si. —Mira Que chistoso, Aiden me dijo lo mismo- Me sonríe y niego con la cabeza. Conocí a Alex una noche que llegó de sorpresa a la casa de Aiden, se presentó como el padrino de bodas y mejor amigo de Aiden, me agrado desde que noté que trataba a Aiden como un verdadero amigo, se notaba que tenían años de amistad y que se conocían muy bien, él es muy alegre, siempre tiene una sonrisa en los labios y cuando está con Aiden es muy chistoso, Alex es mas de sonrisas y Aiden es más de seriedad, muy pocas veces muestra su hermosa sonrisa, por eso me pregunto como es que esa amistad surgió cuando son completamente diferentes. —Es hora de Que camines por el altar- toma a Adriel se la mano- tú y yo tenemos un trabajo pendiente. —¿Cuál trabajo?- Adriel le pregunta y Alex se le acerca, le dice algo en el oído que no puedo escuchar y Adriel sonríe- Si es cierto, vamos que ya es tarde. Ambos salen de la habitación y me Encuentro de nuevo con mi soledad, veo la hora y no debe de tardar en regresar mi mamá para irnos al altar, ella me entregará Aiden ya que mi papá no está aquí. —Ya es hora- mi mamá se asoma por la puerta- ¿Ya estás lista?, ¿Ya quieres ser la señora Warner?- me alza una ceja y sonrío. —Más lista no puedo estar y si, muero por ya ser la Señora Warner. Me levanto y me miro por última vez el espejo, estoy muy nerviosa que mis manos empezaron a sudar, no puedo creer que en cuestión de minutos me casaré con Aiden. Estoy muy asustada pero al mismo tiempo muero por ya estar en el altar para ser la esposa de Aiden. “La esposa de Aiden”, no puedo entender porque es que adoro como suena y me asusta lo que me hace sentir, ya no puedo esperar más, trato de apurar a mi mamá para que camine más rápido y llegar al altar y ver a mi futuro esposo esperándome, dóblanos la esquina para llegar al altar y veo a Aiden parado a lado de Alex y Adriel, al verme sonríe y sonrió de regreso, ahí está mi futuro esposo, ahí está Aiden, el hombre que ha logrado que mi corazón sufra un paro cardíaco, se ve tan guapo y está mostrando la hermosa sonrisa que muy pocas personas somos privilegiadas en conocerlo y sé que estoy haciendo lo correcto y que esto es una buena (sino hasta la mejor) decisión que he tomado.
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