4 Lucio

1659 Palabras
Capítulo 4 Para un hombre tan orgulloso como yo tomar una decisión tan difícil como pagarle a una mujer para que sea mi esposa, no es algo fácil. Escogí a Ailin porque es dócil, porque me parece que es la mejor opción para que mi familia crea toda está falsa y porque como le dije a ella, nadie va a creer que alguien con sus creencias caiga en este juego, no me gusta estarla extorsionando. Sin embargo, no tengo muchas opciones, y lo bueno de este tipo de matrimonio es que nadie va a traicionarme. O al menos eso me parece, hasta que la veo, su pelo n***o como la noche resalta en el campo verde, está hablando con bruno, el único hombre con el que no puede hablar y es el primero con el que habla al llegar a Italia, tengo unas pocas palabras con el que culminan en la frase que más odio que salga de su boca, mi hasta ahora tranquilo día queda destrozado por completo. – Que sea última vez que cruzas palabra con ese hombre – ella me mira extrañada – ¿Por qué? – no comprendo la manía que tienen las mujeres de hacer su santa voluntad, y uno les pide algo y te insisten en una respuesta – Solo porque no – sonríe, esa luz que siempre tiene con ella me deslumbra tal como la primera vez – No puedes pretender que haga algo solo porque lo dices – estoy aún más molesto que antes de encontrarla – Hoy vamos a hablar de algunas cosas – ella quiere poner algunas reglas, pues yo haré lo mismo – Con gusto, de hecho creí que te vería en cuanto llegara para arreglarlo todo, más, sin embargo, ya conocí a todo el servicio de la casa y tú no estabas por ningún sitio – suspiro – Tenía asuntos que resolver – le explico – Ya sé que nuestra relación es una total falsa, yo estoy aquí por el dinero del tratamiento de mi hermano; sin embargo, estaría bien si no lo gritas a los cuatro vientos – ¿de qué hablas? – no la comprendo – Hablo de que todos se van a dar cuenta de que te casas conmigo por la herencia si no pretendes estar al menos un poco enamorado, y un hombre enamorado jamás dejaría a su novia llegar sola a un lugar que no conoce – le tengo que dar la razón, pero solo para mis adentros, prometí no darle la razón a ninguna mujer que no sea Amanda – No exageres, lo deje todo listo para que te acomodaran en cuanto llegaras – no sé si me iba a responder porque seguí hablando – regresa a la casa, tengo que terminar de trabajar y no me voy a sentir cómodo contigo dando vueltas por ahí – asiente, la veo darme la espalda y comenzar a caminar, mis indiscretos ojos van a su lindo trasero, es una lástima que sea algo prohibido para mí, si hubiera elegido a la otra amiga de Amanda ese sería parte del trato, tener sexo salvaje. Sé que le encantaría, pero no está, Ailin no es ese tipo de persona. No pude hacer todo lo que quería, no fui capaz de concentrarme para nada después de que ella regresó a casa, así que cuando llegaron las cinco deje de intentarlo y regrese yo también. – ¿necesita que lo ayude con algo? – pregunta el ama de llaves de la casa – No – le respondo, luego me retracto – o si, ¿sabe dónde se encuentra la señorita Din? – le pregunto – Ella está en el jardín, lleva toda la tarde sentada en la hierba, le pregunte si necesitaba algo y dijo rotundamente que no, ni siquiera a probado bocado – suspiro – Que sirvan la cena temprano – es lo único que le digo antes de salir a buscar a Ailin, tal como me informaron esta sentada en el pasto mirando a ningún lugar en específico - ¿te sucede algo? – se asusta un poco cuando me escucha, es obvio que no me sintió llegar – Nada – responde - ¿ya tiene tiempo para mí? – asiento, me siento a su lado, cualquiera que nos viera en este momento creería que somos una pareja de enamorados – sé que ya hablamos por teléfono un poco sobre estas cosas, pero prefiero hablarlo en persona – ¿tus reglas? – le pregunto, ella da una respuesta afirmativa – ya me quedo claro que no quieres que te toque – no sé por qué esa es la que más me molesta – y te dije que estoy completamente de acuerdo – digo de manera hipócrita, si encuentro la forma de saltarme esa regla, de seguro voy a hacerlo – y a cambio yo quiero que no hables más con Bruno – espero que ella no piense lo mismo de mi regla que lo que yo pensé de la de ella – No tengo ningún inconveniente; sin embargo, me gustaría que me dijeras por qué – sé que si no le respondo no va a estar tranquila – Porque no es lo que parece – es todo lo que estoy dispuesto a decir – Pues a mí me parece que es un hombre muy sexi, y eso no hay forma de parecerlo sin serlo – lo dijo sin darse cuenta, y es claro para mí que es de esa manera cuando tapa su boca – No tienes filtro en tu cabeza, dices lo primero que se te ocurre – trato de hablar calmado, me desagrada saber que ella, como todas las demás lo ven como un hombre sexi – Lo siento – dice, pero está sonriendo – Si, ya veo como lo sientes – le respondo – pedí que prepararan la cena temprano – le informo – Hay otra cosa que tengo que decirte – me informa – Pues habla – no quiero complicaciones así que la tengo que escuchar – Necesito el dinero que me prometiste lo más pronto posible – ya hay una cuenta a su nombre que tiene todo el dinero que pueda necesitar su hermano, pero ella no lo sabe – ¿hay alguna novedad en el proceso de tu hermano? – mi preocupación es genuina – Hay un nuevo tratamiento, es lo último que podemos intentar, pero es tan costoso que no tengo ni idea de cuánto va a ser en realidad – se ve preocupada, me encojo de hombros – Tú solo preocúpate de que funcione, desde que pusiste un pie en mi casa, todo lo demás es mi problema – la calmo, por muy costoso que sea ese no es un problema para mí – yo también quiero hablar de algo, quiero que por favor lo pienses – esto es un juego sucio – estuve investigando un poco sobre las ceremonias de boda de las personas de tu país, sé que duran una semana y que son procesos muy largos – Pensé que te había dicho que no haría algo como eso – me interrumpe, le estoy pidiendo demasiado – Solo te pido que lo pienses Ailin, si lo hacemos de esa forma cualquier duda que pueda quedar entre mi familia va a desvanecerse por completo – baja la cabeza – ¿no puedes conformarte con una boda civil? – me pregunta – ya va a ser bastante vergonzoso para mi ser una mujer divorciada, pero si hago lo que me estás pidiendo no podre casarme de verdad nunca más – puede que tenga razón y que le esté pidiendo demasiado, no puedo pedirle que haga algo como eso – Lo siento – me disculpo – es solo que conozco a mi familia, no van a estar muy contentos cuando sepan que me voy a casar y buscaran la forma de probar que no es cierto, estoy intentando encontrar la forma de minimizar las probabilidades de que eso suceda – aún sigue sin mirarlo – mañana viene una organizadora de eventos para ayudarte con la boda, y en la tarde iremos a ver a Amanda – se ve feliz con lo último que digo -De más esta decirte que no le puedes mencionar ni una palabra de esto – si se entera me va a matar, Ailin lo sabe – No te preocupes, si lo hago vamos a salir ambos mal parados – ella es consciente de lo mismo que yo, su teléfono suena, ella lo mira. La veo abrir un mensaje y sus ojos se desorbitan – ¿Qué sucede? – niega – Es el presupuesto aproximado para el nuevo tratamiento de ron – me dice, voltea el teléfono en mi dirección, el número es algo elevado, pero nada que no me pueda permitir – ¿probabilidades de que funcione? – no es por el dinero, es para saber si tiene esperanza – No se sabe a ciencia cierta, pero todas mis expectativas están puestas en ello – me tomaré mi tiempo para investigar un poco al respecto, ahora es un tema que también me concierne, verdadera o falsa, ella va a ser mi esposa – prepara la ceremonia que prefieras, de todas formas no casarse de por vida no es tan malo – se pone en pie y sacude su trasero para quitarse la tierra que se le pegó, es obvio que se siente obligada a complacerme después de mostrarme el número – Ya hablaremos de ello más adelante – la interrumpo antes de que diga algo que me haga sentir más mal de lo que ya lo hago – ahora preparémonos para cenar, no quiero quedarme viudo antes de casarme – ese chiste es algo que me afecta a mí mismo, pero ella no lo sabe y solo me mira de manera rara, como si estuviera loco – No tengo intenciones de morirme pronto – responde – Me alegra saberlo – ella no sabe cuánto.
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