AARÓN Al despertarme sonrío como un tonto al ver a Ángela dormida en mi pecho y también al recordar que anoche le hice el amor. Recuerdo perfectamente cada caricia que le di como si acabara de suceder. Le acaricio el cabello y le doy un beso en él. - Buenos días – le digo en un susurro. - Buenos días – me dice con una gran sonrisa mirándome para después unir nuestros labios. - ¡¿Qué hora es?! – me pregunta preocupada cuando se da cuenta de que ya es de día. - No sé. El sol salió temprano porque la luna le contó lo que hicimos anoche – le digo en un tono divertido besándole el lóbulo de la oreja. - A estas alturas ya todo el mundo debe saber que dormimos juntos – me dice muy nerviosa. - ¿De veras te importa tanto lo que piensen los demás? – le pregunto mirándola a los ojos. - No. Pe

