CAPÍTULO 30

1199 Palabras

ÁNGELA Mientras Aarón se pone el piyama, yo me acerque al gran ventanal que tiene la habitación para comprobar que todo está en calma. A pesar de que todo afuera, al igual que adentro de la casa está a oscuras, puedo ver a los hombres armados que nos custodian escondidos para que si alguien pasa por aquí piense que este lugar está completamente abandonado. De repente siento unos brazos rodearme por la espalda provocando que salga de mis pensamientos. - Perdón – me dice Aarón con culpa mientras esconde su cabeza en mi cuello. Yo sé que me está pidiendo perdón por lo que hizo con el cerdo de Jorge porque estoy segura de que le hubiera gustado que nunca viera su lado oscuro. Me giro entre sus brazos para quedar frente a él y poder mirarlo a los ojos. Cuando lo hago puedo ver en sus ojos

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR