CAPÍTULO 34

1455 Palabras

ÁNGELA Me despierto al sentir unos besos en mi cuello que hacen que la piel se me ponga chinita de inmediato y sonrío como una tonta al saber quién es el responsable de eso. - Buenos días, amor – le digo mientras me volteo para mirarlo de frente y poder darle un beso, pero cuando lo hago me doy cuenta de que ya está vestido. - Buenos días, dormilona – me dice con una sonrisa antes de besarme. - ¿Qué hora es? – le pregunto. - Las nueve de la mañana – me dice. - No sé cómo pude dormir tanto – digo levantándome de la cama. - Tal vez lo necesitabas – me dice – Pero más vale que te vistas, ya porque si sigues delante de mí así desnuda no respondo – me dice serio con esa mirada que provoca que todo mi cuerpo se encienda a la primera. - Y si no quiero vestirme, ¿Qué? – le pregunto descara

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