CAPÍTULO 52 Cuando Thalía bajó del taxi, las lágrimas corrían por su rostro, se las secó y caminó hacia su casa con su maleta. Murphy, que conocía la situación, fingió no saber nada y cuando vio regresar a su sobrina, no preguntó nada, sonrió como de costumbre y dijo. ―¿Te quedarás una larga temporada, cariño? ―Sí, tío. Yo… estoy cansada, hablaremos mañana. ―Thalía lo que menos quería era dar explicaciones, así que se apresuró a subir las escaleras. Apenas entró en la habitación, dejó la maleta y corrió a la cama, ocultando su rostro en la almohada, no quería que su tío la escuchara llorando. Se sentía vacía, triste y como si le hubieran arrancado el corazón, la realidad es que estaba sufriendo por él. Y lo más triste de todo, era que él no sufría por ella. Lloró durante un tiempo y c

