Capítulo 1
Tres años después
10 000 pies de altura.
-¿Cómo es posible que no pueda ver el partido de Costa Rica? ¡¿Es que en este avión nadie es costarricense?! - dijo con frustración - ¿Nadie? -todos los pasajeros de primera clase se mantuvieron callados - No puedo creer esto.
-Señorita Martineli, por favor cálmese- dijo la azafata- comprenda que la mayoría de los pasajeros de primera clase no les interesa el fútbol- dijo lo último con voz tensa pero educada - y con todo respeto usted hace mucho ruido.
-No, no puedo comprender, hoy juega la sele y esta gente sale con esto, me rehusó aceptarlo y además no hago tanto ruido - dijo hablando como una niña encaprichada.
-Señorita...-intento continuar pero la señorita Martineli la corto.
-Ya que no puedo verlo, al menos dejaran que haga una pequeña llamada durante lo que dura el partido así al menos podré escucharlo - propuso.
-Señorita Martineli eso es mucho tiempo para una llamada a esta altura- pero la señorita Martineli la miro con fingida seriedad sabiendo que iba a salir triunfante en la discusión, la azafata libero un largo suspiro antes decir- espere un momento veré que puedo hacer, por favor siéntese en un momento vuelvo.- Así la azafata desapareció por el largo pasillo.
Pasaron algunos minutos antes de que la azafata regresara, posicionándose al lado de la joven:
-Señorita Martineli he conseguido la aprobación para que pueda hacer su llamada-dijo con una sonrisa de satisfacción, la joven se levantó de su haciendo como un resorte para darle un gran abrazo de agradecimiento.
-¡Gracias!-grito con alegría, la azafata se quedó petrificada ante tal gesto, le sonrió aun atontada y se marchó pensando en lo extraña que era esa mujer.
En unos asientos más adelante.
-Amorcito, amorcito ¿escuchaste a esa loca hacer ese escándalo por un partido de fútbol, "fútbol"?- repitió Sasha.
Liam ni la miro, le interesaba mucho que esa llamaba se realizara, estaba muy ansioso por saber cómo iba el partido, aunque trataba de disimularlo.
-Amorcito, cuéntame sobre tu familia- dijo Sasha con voz infantil.
Pensó en cómo responder a esa pregunta, tres años habían pasado desde la última vez que había regresado a Costa Rica. Tres años habían pasado del trágico accidente automovilístico que se llevó la vida de su hermano, el cual impacto a toda su familia. Tres años de no ver a su familia por su trabajo en Toronto Canadá, Tres años de egoísmo por no haber apoyado a su familia en esos trágicos momentos todo por el nombre del éxito profesional, solo esperaba que después de ese tiempo lo consideraran un m*****o de la familia.
-Liam amorcito te hice una pregunta- dijo Sasha con empalagosa dulzura.
Liam la observo, una hermosa rubia de ojos azules, con un cuerpo envidiable pero aun así sabía que no la quería para nada más que para pasar un buen rato, en cambio ella solo miraba una cara bonita, un buen cuerpo y una gran billetera, era casi imposible de ignorar con su 1.90 de altura, con una piel color caramelo oscuro, mandíbula cuadrada la cual le daba un aspecto varonil, con unos impresionantes ojos verdes que solo resaltaban con su color de piel y un cuerpo musculoso, en otras palabras Liam Miller era un hombre exitoso, millonario y además atractivo lo que lo hacía el pretendiente perfecto para cualquier mujer, aunque también se caracterizaba por ser un hombre muy serio y reservado al que no le gustaba llamar la atención, pero eso era casi imposible ya que su mirada reflejaba control y dominio.
-Liam amorcito te hice una pregunta.
-Son buenas personas Sasha- respondió secamente, cuando volvieran a Toronto toda esa tontería de "amorcito" terminaría de eso estaba muy seguro, no le agradaba del todo esa mujer y mucho menos sus intenciones.
-¡Gooooool! ¡Goooool!- escucharon a una mujer gritar a sus espaldas a todo pulmón, mientras Liam celebraba para sus adentros el triunfo de su equipo ¡Viva Costa Rica!
Aeropuerto internacional Juan Santa María, Costa Rica.
-Amorcito, mira ahí va la loca que gritaba en el avión- dijo colgándose de su brazo mientras señalaba a una mujer que se dirigía hacia la salida del aeropuerto.
Liam siguió la dirección de su dedo, pero solo vio a una mujer que le daba la espalda con unas curvas perfectamente formadas, con un cabello n***o que parecía azulado con la luz del día y tan largo que le llegaba a la parte baja de su espalda, quedando casi hipnotizado con el movimiento de sus caderas mientras caminaba despreocupadamente. Se planteó la idea de seguirla solo para comprobar si era tan hermosa por delante como por detrás, pero no podía hacerlo con Sasha enganchada a su brazo como si fuera un mono.
-Amorcito vamos a un hotel, estoy muy cansada y me urge ponerme mi crema hidratante- Liam puso los ojos en blanco, dirigió su mirada hacia la salida buscando a la diosa de cabello n***o pero había desaparecido entre la multitud como si nunca hubiera existido.