1. Desconocido

1499 Palabras
Venus Despierto por el fuerte sonido de mi alarma y maldigo en ese instante. Sé que debo ser agradecida por respirar un día más, pero realmente odio las mañanas y sobre todo odio el no poder salir de este pueblo; Cold Stone es de los mejores lugares para vivir, pero no para mí. Es lo suficientemente grande para atraer a los turistas, pero lo suficientemente pequeño para que todos los que habitamos aquí sepan hasta cuando vas al baño, y para una persona como yo eso es insoportable al punto en que no quiero salir de casa. Trato de disimular mi cansancio y me levanto de la cama para ir al baño. Comienzo por prepararme con el peor de los ánimos y suelto otra maldición al ver que me ha bajado el periodo. Me atraso un poco más para escoger otro conjunto de ropa más cómodo y finalmente bajar a desayunar. Nada mejora para ti, Venus. Llego a la cocina y veo a mi madre cortar un poco de fruta sobre la encimera que está en el centro. Ella sube la mirada y me regala una mirada llena de amor, yo se la devuelvo sin mucha gana a la vez que me subo en un taburete, y la observo preparar el desayuno. Mi madre y yo somos muy parecidas, ella tiene el cabello castaño al igual que el mío, ojos color marrón, parecidos a la avellana; piel bastante pálida y es bastante delgada. Yo soy la viva imagen de mi madre, lo que es curioso ya que yo esperaba parecerme a mi padre y conocerle por el lado físico, pero lamentablemente no pude heredar nada de él y a Theresa, mi madre, no le interesa entrar en el tema de mi padre. —¿Venus? —levanto la mirada y veo a mi madre observarme con una ceja enarcada. Parece ser que me quedé perdida en mis pensamientos. —Mamá, —sonrío a medias—, lo siento, pensaba en otras cosas. —Como siempre, hija —mamá pone el pequeño plato con fruta frente a mí y comienza a hablar—. Escucha, tengo que irme a trabajar, pero estaré en casa a las 6:00 p.m. ¿Está bien? —asiento divertida ante la expresión de preocupación de mi madre. —No te preocupes mamá, yo estoy en casa antes de esa hora —sonrío y le doy un beso en la mejilla—. Ahora vete. Mi madre me da una mirada cariñosa para después marcharse. Yo me dedico a terminar mi desayuno para luego correr a cepillar mis dientes y salir disparada hacia la preparatoria. Camino con tranquilidad por la acera, cubriéndome mejor con mi chaqueta. Desgraciadamente, en Cold Stone siempre es invierno y los ciudadanos debemos llevar abrigo a donde sea que vayamos o moriríamos congelados. Suspiro y continúo caminando, preguntándome si algún día podré salir de este lugar. No me quejo del pueblo en su totalidad, en realidad es un lugar muy hermoso y tiene cosas que ningún otro lugar tiene, pero estoy cansada de ver siempre lo mismo. Mi espíritu desea ver algo más, desea recorrer el mundo y vivir conforme a lo que siempre he soñado. No quiero estar siempre en el mismo sitio, arrepintiéndome de no poder dominar el mundo a mi modo. Siempre creí en Dios y en todo lo que mi madre me inculcó desde pequeña, por lo que uno de mis mayores motivos para partir de Cold Stone es ir a hablarles a otros sobre la fe y la esperanza, y realmente espero cumplir eso. Finalmente llego a la preparatoria con mis cero ánimos. Con un suspiro, entro al recinto y me dirijo a mi taquilla. Saludo a varios de mis amigos y compañeros con una sonrisa totalmente falsa plasmada en mi rostro. Desde que me mudé al pueblo, no tuve problemas para hacer amistades y eso fue una gran ventaja ya que gran parte de la que fue mi niñez, viví mudándome de casa cada dos meses, hasta que llegamos aquí. Comienzo a sacar varios libros que debo usar para mis clases cuando Karen, mi compañera de química y amiga, se acerca a mí con una enorme sonrisa. —Querida Venus, ¿cómo estás? —ella me guiña un ojo y yo sonrío. Karen tiene una belleza tan exótica que nadie podría imitarla. —Estoy bien, Karen —respondo educadamente. Ella le da una mirada rápida a mi vestimenta que se conforma de un par de jeans negros, botines cafés, blusa negra y una chaqueta verde musgo. Parece no gustarle, ya que hace una mueca de total desaprobación. —¿En serio no has pensado en cambiar tu guardarropa, cariño? —sonrío hipócritamente, mientras cierro mi taquilla con un poco más de fuerza de la esperada. —La verdad es que no. No me interesa usar ropa de marca ni tampoco usar esos tacones tan incómodos en periodo de invierno —señalo lo que lleva puesto con total desaprobación. Por más amiga que sea, no voy a permitir que me critique—. Ahora debo irme. Hasta luego, Karen. Ruedo los ojos y tomo rumbo hacia mi clase. El timbre suena y en ese momento me quedo completamente sola, parece que soy la única que tiene una clase al otro lado del edificio. Mi celular vibra en ese momento, indicándome que tengo un mensaje de texto. Desbloqueo mi celular y frunzo el ceño al ver que el emisor del mensaje es un número desconocido. Desconocido: Hola, Venus. Venus: ¿Hola? ¿Quién eres? Desconocido: Nadie :) Ruedo los ojos ante su estúpida contestación. ¿No puede ser más original? Venus: ¿Nadie? Si fueras nadie no estarías escribiéndome. Desconocido: Chica lista. Me gusta. Venus: Ya... ¿Quién eres? Desconocido: No importa en este momento. Linda blusa, el color n***o resalta tus pechos. Abro los ojos totalmente sorprendida, ¿este acosador me está viendo en este preciso momento? Venus: Bien, comienzas a asustarme. ¿Qué quieres? Desconocido: Nada, solo observarte. Venus: ¿Eres un stalker o algo así? Desconocido: Algo así. Venus: Eso es raro. Desconocido: Para mí no lo es. Es un buen pasatiempo observarte. Venus: Me aterras... Desconocido: Me encantas. Venus: ¿Quién eres? Desconocido: Ya te dije que nadie. Venus: Claro, estoy hablando con un espíritu. Desconocido: Haha. Tal vez. Venus: Me tengo que ir a clase. No seguiré hablando contigo. Desconocido: ¿Tan rápido te marchas? Puedes hablar conmigo en clase. Venus: Me gusta poner atención. Desconocido: Lo he notado. Venus: ¿Qué? ¿Estás en mis clases? Desconocido: No lo sé. Venus: WTF?! Desconocido: Nos hablamos, Venus. Observo mi celular sin poder creer lo que acaba de suceder. ¿Estaba hablando con un acosador y no le dejé hablando solo o sola? Definitivamente debo estar mal de la cabeza.   Salgo de la preparatoria con un paraguas en mi mano y el evidente cansancio en mi rostro. Estoy por echar a correr hasta mi casa, cuando mi celular vibra nuevamente, anunciando otro mensaje. Lo abro y ruedo los ojos al ver que es del mismo número desconocido. Desconocido: Finalmente saliste. Venus: ¡Deja de acosarme! Desconocido: No. Venus: Eres un demente. Ni si quiera sé por qué te respondo. Desconocido: Porque de alguna forma, la curiosidad puede contigo. Venus: Como sea. Estoy por bloquear el celular de nuevo, cuando otro mensaje suyo aparece. Desconocido: ¿Ya vas saliendo? Venus: ¿Qué te importa? Desconocido: Me importa mucho. Venus: Claro, ¿Qué quieres de mí? Desconocido: No se trata sobre lo que quiero de ti. Te quiero a ti. Eso envió una corriente tan fuerte a través de mí que tuve que detenerme en un pequeño quiosco. ¿Quién era esta persona? Decido tomar una bocanada de aire y responder con mi mejor golpe. Venus: Pues tengo malas noticias para ti, no me vas a tener nunca. ¡Porque eres un acosador! Desconocido: Soy más que eso, preciosa. Venus: Ajá. Desconocido: :) Estoy por responder, cuando mis ojos se posan en la persona que pasa frente a mí con Amanda Miller... Steve Schmidt es el chico más divertido, amable, caballeroso y fuerte de todo el pueblo, y la persona que me trae de cabeza, pero que también me ignora por completo. La vida realmente apesta. Mi celular vuelve a vibrar, anunciando que me ha llegado otro mensaje de texto de mi acosador. Desconocido: Veo que te has detenido al ver a Steve con Amanda Miller. ¿Te gusta? Venus: ¿Qué te importa? Desconocido: Me importa lo suficiente para saber que te dolió verlos juntos. Venus: Bien, me gusta, pero yo a él no. Desconocido: Él se lo pierde. Eres muy hermosa e interesante. Venus: Soy el típico ratón de biblioteca. Desconocido: ¿Conoces el bosque? Inmediatamente los vellos de mí nunca se erizan. Si me habla del bosque al que todos los del pueblo tienen prohibido entrar, probablemente huya. Venus: ¿El "prohibido"? Desconocido: Sí. Venus: Sí, ¿Por qué? Desconocido: Ve ahí. Venus: ¡No! Desconocido: Ve. ¿Es que este tío estaba jodido de la cabeza? Venus: ¿Por qué debería? Desconocido: Solo ve. Venus: Dios... Me levanto del césped húmedo y me repito mil veces lo pésima que es esta idea. ¿Y si me asesinaba o algo peor? ¿De verdad iba a obedecer a un desconocido?
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