Llegué al departamento de Samoel, abrió la puerta como quien acaba de despertar, tenía el cabello despeinado, traía pantalones de pijama sin franela, sus músculos eran muy pronunciados, ciertamente su ropa habitual escondía muchas cosas; y aún así despeinado se veía muy atractivo. —¿Te desperté?— —Tranquila pasa.— —Quiero pedirte una disculpa por lo que escuchaste esta tarde.— —No te preocupes entiendo que amas a ese hombre, por tal razón yo he mantenido distancia; no quería enamorarme Lois, pero con lo de hoy me doy cuenta que me importas más de lo que pensé y que ya es muy tarde.— —Sam no volveré con él, me gustas. Tengo que lidiar con mis demonios, lo de hoy fue un desliz; yo necesitaba un hombre que me hiciera sentir viva.— Nos fuimos acercando cada vez más, e inesperadamente un

