—Mi niña no elegí tenerte, por eso me siento tan afortunada; me elegiste tu y vaya que me sorprendiste. Estuviste conmigo todos estos meses, me siento culpable porque no sabía que te llevaba dentro de mí. Pero ya estás aquí y necesito que sepas que no eres un error. Eres una luz en medio de mi jodida vida. Te pido que me perdones por mi actitud infantil el día que naciste. ¡No tengo justificativo que valga! Pero prometo estar para ti, lamento mucho todo lo que ha sucedido, lamento que te pinchen a cada rato con esas agujas pero estás haciendo un buen trabajo luchando por tu vida. Te necesitamos aquí con nosotros mi niña. Mami te da la bienvenida y hay muchas personas que se van a poner feliz con tu llegada mi Mariana linda. —Tocar su delicado rostro, esa piel tan suave y limpiecita, me rec

