Volvimos a Roma. En unos de esos aviones privados perteneciente a los D´angostino. — ¿Qué vamos hacer una vez que lleguemos? — Le pregunto a Thomas. — Iremos a casa de mis papás, allí está London. — responde. — ¿Ya se solucionó el asunto respecto a la tenencia? — ¡Si! — respondió lleno de alegría. — Stefania ya me confirmó que es un tema cerrado. No te imaginas lo feliz que estoy. — dice Thomas. — ¡Me alegro tanto! — respondí. — Gracias amor mío. Respecto a todo esto, estuve mal en no explicarte todo del principio, en el afán de querer que seas parte de mi vida, cometí muchos errores. Prometo que esta vez será diferente. — me dio un beso. El avión aterrizó. Cuando llegamos a su casa, allí estaban sus papás, Stefania y London. — Hola papi. ¿Ella es tu novia? — pr

