Después de enterarse de mi embarazo, Max se volvió loco, lleno mi habitación d rosas y peluches, a todo el mundo le decía de mi estado, yo simplemente estaba vacía, me sentía feliz pero algo me faltaba, estos cinco días en la clínica fueron una tortura soy mala enferma, así que me porte muy mal, pero el aguanto cada desprecio, no negaría que me gustaba su linda compañía , pero no iba a volver con el, cuando me dieron de alta, el insistió en llevarme a su apartamento de soltero, pero me negué quería estar en mi casa, así que acepte que enviara un equipo a limpiarla y comprar comida, debía estar bien por mi bebe, quería luchar por el. Al llegar a casa, no podía creerlo, estaba impecable con muebles nuevos y personal de servicio. —Eso es demasiado solo tenían que limpiar digo seria —Amor p

