La puerta suena, sacándome de mis pensamientos la abro y me consigo con una joven de mi misma estatura, ojos verdes, el cabello alrgo y tan amarillo como el sol, no era lo que esperaba. —Hola soy Renata.- dice en un tono alegre —Mucho gusto, pasa déjame ir por la tarjeta y nos vamos. —Eres muy linda, por fin el maldito de Max tiene buen gusto— ella ríe ruidosamente, esta chica me agrada —El mal gusto lo tengo yo—sonrio, esta chica menagradaba. —Estas en lo cierto querida ¿nos vamos? Cierro la puerta, asegurando que nadie entre, no vivíamos en un barrio malo pero uno nunca sabe,. Resulta que Renata tiene su propio deportivo y maneja muy bien llegamos al centro comercial de la ciudad, luego pasearíamos por toda la quinta avenida, al entrar en la primera tienda casi me infarto al ver l

