Ese olor a fresas va a ser su perdición, es como si le activara el livido y ahora mismo el cabello de Karla está cerca de su cara, lo aspira profundamente y cierra los ojos, es como si lograra sentir en su cuerpo el olor de ella y simplemente se deja llevar por el deseo, lleva a un lado su cabello, acaricia su cuello con su nariz y luego con sus labios, siente que ella se mueve aun sin despertarse. Sus manos encuentran su cintura estrecha, ella se estremece al contacto pegándose más a él, mientras continúa recorriendo con su boca del cuello a su espalda sube un poco más sus manos hasta llegar a sus pechos en el interior de su pijama, escucha un gemido suave y el mismo gime al sentirla tan receptiva como siempre. —Te deseo tanto, no creo que lo sepas, pero estas ansias no disminuyen—. —N

