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1355 Palabras

Escuchaba voces, quería abrir mis ojos pero era como si mi cerebro hiciera caso omiso a lo que le pedía, me dolía absolutamente todo el cuerpo y tenía unas inmensas ganas de vomitar. Abrí mis ojos y los cerré al momento ya que la luz del sol logró cegarme por unos segundos. -Señor, la señora está despertando-abrí mis ojos encontrándome con la mirada de mi nana puesta en mí, estaba en la habitación que comparto con Ezequiel, los recuerdos llegaron a mí con fuerza y de inmediato intenté levantarme de la cama pero todo el dolor que sentía me hizo regresar a ella -Cariño no hagas eso-se acercó a mí y me ayudo a acostarme en la cama, yo solo quería a mi hijo -Nana ¿dónde esta mi hijo? ¿dónde está Leo?-le pregunté sin embargo no me dijo nada y tampoco me miraba, mis ojos comenzaron a llenars

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