Capítulo 42 Enrre. Trabajaba como siempre, entregándome por completo a la labor que me mantenía ocupada y alejaba mis pensamientos. Desde el nacimiento de mi hija, una inquietud constante me invadía, algo que nunca había experimentado, ni siquiera con Karol. A pesar de ello, no me atrevía a salir de aquí, a buscar noticias sobre ellas. Hace unos días, mi padre fue a su casa con la intención de estar presente, manteniendo su papel de buen amigo, independiente de la situación. No podía evitar sentir emoción ante la posibilidad de que él trajera noticias de Mariela y nuestra bebé. Sin embargo, no fue así. Mi padre no mencionó nada. Sabía que lo hacía para castigarme, como queriendo decir: ¿Quieres saber de ellas? “Ve tú mismo, porque de mí no obtendrás información”. «Imaginaba la reacció

