—Lleve una vida simple compartida con las demás y porque nuestra familia es nuestro soporte.
—Nuestra familia es nuestro pilar fundamental donde nos recostamos y siempre encontramos el apoyo necesario. En ella nos desarrollamos, nos enseñan sobre la vida, compartimos los mejores momentos de nuestras vidas es donde crecemos y donde nuestras aspiraciones se van formando. Todo lo que somos se lo debemos a nuestra familia. Nuestras memorias que cuentan relatos sobre esos momentos sin duda son una luz en toda vida existente.
—Mi historia de vida que te voy a contar a continuación cuenta cómo toda vida común de un ser humano con recuerdos.
—Primeramente, debo comentar que nací en un pueblo alejado de la gran ciudad, sencillo pero con una belleza sin igual.
—El día que nací mi padre se encontraba celebrando por mi nacimiento en la empresa, mando a colocar un cartel de bienvenida con mi nombre y mis abuelos maternos y paternos ya se encontraban ese día en una espera en mi hogar.
—Mi padre fue hasta donde estaban mis abuelos reunidos en la casa de mi padre llego a casa por la tarde. para darle la noticia de mi nacimiento, a la cual mis abuelos prontamente se trasladaron al hospital para acompañar a mi madre después de mi nacimiento.
—Las hermanas y hermanos de mi madre, estaban felices de mi nacimiento, ellas ayudando a mi crianza, pero con mayor presencia de mi madre que trabajaba como ama de casa.
—La casa de campo o quinta era modesta. Con el tiempo ese pueblo fue progresando y también mi casa de campo se fue modificándose adaptándose según el tiempo teniendo todas las comodidades básicas de un hogar.
—En aquel entonces había casas con la arquitectura que le caracterizaba en aquel entonces.
—Mi casa de campo una parte era de tierra colorada y la otra parte contaba con pasto. También tengo hasta ahora ubicada cerca de mi casa campo una amahaca en el donde suelo recostarse y amacarme por horas allí
—Doy Gracias a la vida por el sonido de la naturaleza y la naturaleza misma con su bellas creaciones que me brindan de buenas emociones, gracias por estar, por venir en mi vida y sorprenderme con su espléndida creación, por la brisa que acaricia mi piel, por el agua que purifica, me limpia y calma mi sed. Por todo ello Gracias.
Teníamos una pequeña huerta donde plantábamos varias verduras tomates, lechuga, morrón, zanahoria y frutas como ciruela, frutilla, mamon, todo lo necesario para nuestra propia consumición la granja donde vivíamos era muy prospera inclusive teníamos vacas que daban leche, gallinas que daban huevos, teníamos todo, no nos hacía falta nada nuestro campo era verde y hermoso, a mi padre le gustaba cultivar lo necesario hacia que se viera con diferentes colores y mi madre recolectaba los frutos, parecía magia en ese campo sin embargo era tan real lo bello que nos daba la naturaleza.
—Llegada la hora de comer mi madre me llamaba para almorzar me decía
Rebeca ven ya esta el almuerzo, ven antes de que tu almuerzo se enfrié.
—Ya voy madre solo estoy terminando de hacer algo aquí.
—Deja todo lo que estas haciendo y ven corriendo para probar la deliciosa comida que acabe de preparar, mi madre me decía con amor al sentarme comíamos y nos contábamos historias de lo que hacíamos durante el día, mi padre le contaba que fue a juntar los tomates y encontró unas nuevas semillas el cual decidió plantarlos nuevamente, mi madre contaba que se pasó tejiendo una nueva sabana de algodón que pretendía regalarle a mi abuela, ella le contaba que fue a limpiar la fuente de agua donde beben los animales y además actividades de cuidado.
—Inclusive en mi hacienda las diferentes plantas de frutas que teníamos plantados, sea de frutilla las cuales solía arrancar a veces sus frutos y las comía y cuando terminaba de comer volvía a casa con otro sesto cargado de la misma fruta y las dejaba sobre la mesa, todo lo hacia en compañía de mi madre o de mi abuela, siempre a lado de ellas.
Siempre tenía mis amigas y amigos del barrio, donde era feliz compartiendo mi tiempo con ellos.
—Cuando todavía era pequeña, cada vez que había una tormenta muy fuerte con vientos fuertes que a veces traspasaba las pequeñas aberturas de la puerta produciendo un silbido a través de ella, se veía a veces que brillaban los relámpagos y se escuchaban los truenos, me asustaba y me escondía bajo mis sabanas de mi cama, mi madre me abrazaba y le decía no tengas miedo solo es la naturaleza.
—Mi madre siempre mostró atención a mi crianza y con mis estudios, formación educativa, teniendo a mi disposición, todos los útiles y libros que fuesen necesarios, siempre me decía que quería lo mejor para mi.