Ya estábamos en nuestras posiciones. Faltaban tan solo cinco minutos para completarse la hora, sin embargo, no teníamos ni un solo rastro de los demás equipos. ¿Habrían perecido en la batalla?, no, sería algo imposible, con el nivel de las chicas es impensable que algo como eso haya llegado a suceder. Algo más debió de haber pasado y mis nervios comenzaban a estar de punta, si las llegaron a capturar o algo por lo parecido, estaríamos en serios problemas. - ¿las demás chicas estarán bien? –preguntaron nuestras compañeras. - Lo estarán, ellas no son de vencer tan fácilmente –respondió Alice por mí, para luego posar su mano sobre la mía-. Oye, no tienes de que preocuparte, es de tus chicas de quienes estamos hablando, las entreno el mismísimo Don Gato, no tenemos de que

