Capitulo 10_ New Versión

1664 Palabras
* * * * * * CAPITULO 10 * * * * * * —Tranquila, yo la tengo —Dijo Zack sacando el collar de su bolsillo. Había logrado entenderme tan solo al verme. —¿Te sigue doliendo? —Dijo viéndome y ayudándome acomodarme mejor. —Un poco no es nada — Mencioné —Debí llegar antes —Lo dijo casi en un susurro y luego mencionó— ¿Por qué estabas en ese lugar? Desvié mi mirada, obviamente no éramos nada y yo no tenía porque darle explicaciones. —Claudia—Resopló exigiéndome —Claudia, ¿Estas bien? — Dijo Emily entrando a la habitación interrumpiéndonos —Sí, gracias por venir a verme —Dije cogiendo las manos de Emily Después de ella entraron Jack. Nadie más sabía del incidente ya que mi madre me oculto de los medios de comunicación. Volveré al instituto el próximo lunes. Luego que los doctores entraron, me dijeron que tenía que descansar y retiraron a todos. Unos minutos después de conciliar el sueño una mano tapo mi boca y enseguida me empecé a desesperar. —Tranquila, solo vine por preguntas—Dijo la voz de Zack y me tranquilicé— No vayas a gritar, por favor Asentí con la cabeza. —Respóndeme, ¿Qué hacías ahí? — Dijo alejando su mano de mi boca Apoyo su mano en la cama, y la otra la paso por mis cabellos. Empezó agachar su cabeza y la puso cerca de mi cuello. —Eduard me había invitado a su restaurante, y me demoré más de lo que pensaba— Dije despacio —Te advertí, que no fueras con él. —Mencionó enfadado Se levantó y empezó a dar vueltas por la habitación. —Zack, el hombre que me agredió, no era humano. ¿Verdad? — Cuestione y Zack ni dio la vuelta, su mirada se fijaba en la pared. —Dijo que sabía más de lo que debía y por eso me mataría. —¿Le dijiste eso a la policía? — Preguntó preocupado —No, recién ingresaran para pedirme información; después de todo ese hombre asesino al joven que estaba ese día ahí — —No se lo digas; no puedes confiar en la policía, no vuelvas a mencionar eso y dile que fue un simple robo. — Dicho eso se escabullo y salió de la habitación. No pasó mucho tiempo hasta que escuche mi puerta volver abrirse, la enferme cambió las sábanas, me platicó un rato y me dio las pastillas para el dolor. Contando este día ya llevaba tres días en el hospital. Me sacaron radiografía y entre a un par de máquinas más para analizar mis huesos y ver si tengo alguna fisura interna. Nada fuera de lo común, solo necesitaba un par de fisioterapias y ya no me dolería más. Lo que evitó que se rompieran mis huesos fue estar concentrada en otra cosa y no en el dolor que provocaría. La policía entro. —Como se te ha informado, tu eres la única testigo viva; desearía que cuentes la versión de tu historia. Ya que quien te salvo no nos dio datos importantes —Dijo el oficial con una libreta en la mano. ¿Habían hablado con Zack? Al parecer si lo habían hecho ya y por eso él estaba tan preocupado. _ ¿La policía sospechaba de él? ¿Por qué no confiaba en la policía? —Yo tampoco se mucho oficial, sucedió muy rápido —Dije nerviosa —¿Conocías a tu atacante? — Negué la cabeza—¿Tienes personas que te odien y te han amenazado— Volví a negar la cabeza —Qué curioso, pregunte a tus amigas y me dijeron que te llevas mal con algunos alumnos, ya que los humillaste en la cafetería— Dijo un hombre detrás de los dos oficiales de policía —El detective Hamson, un gusto señorita Solo rodé los ojos ante su saludo del hombre de aproximadamente veintiocho años. Aquel señor Hamson estaba sacando las cosas de contexto. —Jamás hice eso, y las cámaras de seguridad pueden probarlo, solo me defendía— Dije —Es raro que mencione eso, investigue la escena del crimen de ayer y al parecer ninguna cámara funcionaba justo cuando fuiste atacada y en tu instituto fue robado la cámara de rodaje de toda la semana. — —No tengo nada que ver en eso —Siseé molesta y aturdida. —Solo fue un robo, intentaron quitarme el celular, pero cuando lo rompió al empujarme; fue por la otra persona entonces lo mato. Era una maldita mentirosa, estaba mintiendo a la autoridad de mi país__ Respire profundo ante mis pensamientos, ya que me empezaba a doler la cabeza —Espero que eso haya sido, ´porque si no nos volveremos a encontrar por otras situaciones desagradables— Aquel detective no me caía nada bien, sentía que sospechaba de mí, y eso me ponía en riesgo. Me dieron de alta mientras este en mi casa y sin mucho movimiento durante dos días todo estaría bien. Mi madre me acompaño a casa, pero se tuvo que ir rápido. —«Quiero llevarte al lago, necesito decirte algo»— Decía el avioncito de papel que había llegado a mi ventana. Aquello me recordaba que ya no tenía celular, y mi laptop estaba totalmente bloqueada por la anterior noche. Me acerqué a la ventana y asentí la cabeza. Zack mostro una sonrisa pequeña y saco un letrero. —«Te espero cinco minutos»— Leí Me puse un short cómodo y llevé una casaquilla en mi mano. Mis zapatillas seguían de barro seco, pero seguramente a la vuelta me cambiaría. Zack toco la puerta y al instante salí. Caminamos lento, empezó a contarme sobre ellos cuando se fueron. —¿Entonces por qué volviste Zack? —Pregunté —Me gusta más este lugar, siento que a pesar de estar fuera siete años; este lugar sigue siendo mi hogar—Dijo con la voz en medio susurro — Ya llegamos Él indico su dedo hacia el lago frente de nosotros. Era más un pequeño rio que pasaba desde la montaña hasta las verdaderas lagunas fuera de la Republica. —¿Te metes? —Dijo con una sonrisa victoriosa y negué la cabeza. Él se sacó la camiseta y se aventó. Llevaba varios minutos dentro del agua e intentando jalarme para meterme. Al no poder meterme me salpicó un poco de agua en mi polo. Después de media hora decidimos irnos. —¿Me ibas a decir algo? —Pregunté —Sobre aquella noche que fuimos al bosque— Mencionó —Me dijiste que no te preguntará— —Si te dije eso, pero debes saberlo. — Los ojos de Zack se volvieron más oscuros y sentí su cuerpo abalanzarse contra el mío hacia el suelo. Una cuchilla que había sido lanzada hacia mí, se incrusto en uno de los árboles. —Mierda, son del DCI— Dijo observando la cuchilla plantada en el árbol Me sujeto de la mano y me alzó en su espalda para luego correr hasta una cueva. —Claudia, quédate adentro; no salgas —Ordenó y se retiró de la cueva dejándome. Escuche un par de ruidos de balas, corchos y algunos gruñidos. La curiosidad me mato igual que al gato, así que doble la cabeza y encontré a Zack con la mirada en el otro hombre y una respiración muy agitada. Había algo raro que no cuadraba; los ojos de Zack habían cambiado de color, era de un n***o muy oscuro. Unos instantes bastaron para que Zack rompiera sus ropas y el mismo crujido con chispas aparecieran. Se generó una cortina de humo que poco a poco se fue disipando hasta que se calmó. Lo que encontré fue hombre frente a él, intentando meter algunas balas más a su pistola y a un lobo casi tamaño de un oso. “Hombre lobo”- Aquella palabra hacía eco en mi cabeza Dios mío, eso no existe. _ Me golpee la cabeza El tiempo al mirarlo se había detenido. ¿Era un hombre lobo? Era la única palabra que rondaba cerca de mis conocimientos básicos. El hombre salto con una fuerza sobre natural a los árboles, y empezó a huir. Era una cosa increíble que asustaba, en el ambiente aun había restos de pelaje. Volví a mirar a aquel lobo, y al instante volvió a su forma original, y ahí lo vi cara a cara; era Zack. ¡Zack era aquel lobo! Una voz interrumpió este momento, aquella voz se acercó y al instante reconocí que era la voz de Jack. No quería encontrarme con ninguno de los dos. Porque si Zack no era humano Jack tampoco lo era, empecé a salir de la cueva y esquive a Jack que estaba por entrar. Corrí un poco, pero aún me dolía la columna así que mis pasos eran más lentos. Oí el crujido muy cerca de donde caminaba y ese animal se abalanzo hacia mi sujetándome con la patas ambas manos. No quería mirar que cosa se había abalanzo encima de mí, pero las imágenes de mi mente me hacían ver casi nítidamente. Apreté los ojos, pero aquella imagen no se iba. —Suéltame ya— Pronuncie yo quejándome un poco por el dolor. Esa cosa me soltó, pero en solo segundos sentí unas manos en el lugar donde las patas me sujetaban. Al menos se había dado cuenta que me estaba lastimando. —Escúchame—Bramo él —No, basta suéltame—Exclamé, pero él no me hizo caso —Claudia abre los ojos—Exigió mientras yo chichaba e intentaba zafarme de él. —No te hare daño, solo mírame—Dijo más calmado y entrelazó sus dedos con los míos Me levanto un poco, pero igual no abrí los ojos. —Mi niña—Me hablaba con la suavidad de sus labios, era una voz que me tranquilizaba— Nunca podría hacerte daño—Terminó diciendo
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