Capítulo 5: Encuentros deseosos.

1679 Palabras
Capítulo 5: Encuentros deseosos. -¿Cómo?.- Pregunto ofendida, acercándome  más hacia donde él esta, apoyo mis brazos frente al asiento corrida de adelante donde se encuentra Apolo. -No me malinterprete señorita Evanllelin, es que se ve que al chico le interesaba, con buenas intenciones deje decirle.- Me consuela vagamente, sin poder sacar de mi mente la imagen de Fazio bautizado por mí, me tumbo en el asiento de atrás. -Gracias Apolo, ¿Qué hubieras hecho tú?.- Pregunto algo indignada por lo que he hecho. -Bueno… me hubiera reído, seguiríamos comiendo hasta que le proponía ir a casa no para hacer algo malo, sin no para cambiarme y si quiere vamos a pasear o si no quiere bueno la llevaría hasta su casa.- Me explica sus acciones hipotéticas, mientras que me relajo, escuchando las posibles realidades si me aun hubiera quedado que surgen de mi cabeza. -Señorita Evanllelin hemos llegado.- Anuncia Apolo, media somnolienta me siento y espero a que me habrá la puerta. Salgo pero me toma de la muñeca. -Le aconsejo que hable con el señor Fazio de verdad, yo le he observado y es un gran hombre.- Me regala una sonrisa sincera, ante aquella petición solo asentí. Me soltó y entre a mi casa. -Eva, ¿cómo ha estuvo tu cita?.- Veo a mi hermana en la cocina, preparándose un Té y por el olor deduzco que es un Te Oolong. Me acerco hasta ella con cara de fastidio la miro. -Mal.- Respondo cortante para que me pregunte el por qué. -Bueno…¿Por qué?.- Pregunta arqueando una ceja mientras que le echa azúcar a la taza y quita la papeleta y la bota a la basura. -Todo iba bien… creo yo… (Me  rasco un poco la cabeza)… hasta que ¡bum!, fui el rociador del jardín y escupí todo el vino por doquier.- La miro avergonzada, para encontrarme con una cara de “Te lo dije”, que me exaspera. -Yo te había dado un beso de “Buena suerte” y lo rechazaste.- Se encoge de hombros, mezcla su Té con una pequeña cucharita. -Como digas, ya no importa creo que no lo veré más.- Al decirlo la observo mientras que espero su reacción. -¡Ya va cómo que no lo vas a volver a ver!.-… Ouch… Se quema con la taza. Lo que me hace reír a carcajadas. -Viste, ahora eres de mal augurio.- Se aleja con su taza de Té en mano protegiéndolo de mí. -Ya basta, me voy a bañar, no estoy para tus estupideces.- Con tono quejoso me voy hacia las escaleras. Tic, tic, tic. --->Es el timbre, ¿Quién será?. -Abro.- Anuncio caminando hacia la puerta reviso por el orificio de esta y me asusto muchísimo. Me agacho y me escondo entre mis rodillas. Mi hermana que sé que está presenciando toda la escena suelta algunas carcajadas fuertes. Escucho que sus pasos se acercan hacia mí. -Eva, ¿Estas bien?, déjame ver quién es…- Se queda en silencio, ahora es ella la que se agacha. -Es Fazio.- Me susurra. -¿Qué vas hacer?.- Pregunta tirando de uno de los mechones de mi cabello. -Le voy a abrir.- Aparece una valentía que no había sentido antes, sintiendo esto acumulándose en mi pecho me levanto, giro la perilla. Al verlo casi temblado se esfumo toda la fuerza me dejo como polluelo dejando su cascaron. Vacía. -¿Qué haces aquí?.- Pregunto medio sorprendida y medio enojada. --->Como no estarlo es que cada vez que lo veo se me revuelven las emociones. -Perseo me trajo, porque yo se lo pedí.- Dice tímido pero lo último lo dice con firmeza. -Ya lo voy a despedir… Antes de que yo terminara la frase me aprieta sus labios con los míos. Sin más que decir acepto su beso. Recordar otra vez lo que provocan sus labios me estremece, los roces, las caricias, hacen que apague todos  los pensamientos  que  venía trayendo ahora. -No digas más nada, lo hubiéramos resuelto allí mismo, solo me mojaste el rostro y una pequeña parte de la  camisa no era para tanto.- Excusa mirándome a los ojos, esos mares en los que estoy dispuesta a navegar. Sosteniéndome por los oídos. Sin tener palabras para contradecir ante tales argumentos asiento. Sin decir ni una palabra todo se entiende. --->Todo está bien. Me reconforto, porque es lo que transmite Fazio. Seguridad. -Ya vengo.- Me separo de él dejándolo en la entrada. Busco una toalla y se la llevo. -Ten.- Le ofrezco la toalla, la cual toma enseguida y la coloca en uno de sus hombros. -Gracias, te seguiré viendo.- Me guiña el ojo retirándose yéndose al portón grande de rejas negras  que protege mi casa. Miro hacia la luna, está llena con lindos destellos azules o celestes creada por la ilusión de las nubes. Pasa una corriente sutil de aire frio cual acaricia mi rostro. -Vas a pasar o te vas a quedar mirándole hasta que entre al carro.-Mi hermana me toma del hombro llevándose con la otra mano la taza a sus labios. -Me voy contigo.- Le beso la mejilla ya sin pensamientos negativos. -Perdón por patearte, no era mi intensión ser tan cortante.- La miro y tiene una cara divertida. -No te acostumbres, a que te pida perdón.- Me volteo y me dirijo nuevamente hacia mi destino original. -Si me voy a acostumbrar.- Me grita desde atrás la cual le saco el dedo medio. Subiendo las escaleras como una diosa llego a mi habitación. Me lanzo hacia la cama algo agotada por todos los giros que ha dado esta situación insignificante. --->Sé que no es propio de mí, pensar en aquellas vanidades pero sin duda alguna ocupa algo de espacio en mi cabeza. Me ducho, me cambio, me acuesto. Otra vez me encuentro con el que se ha vuelto mi amigo de compañía desde hace una semana. El insomnio. Tomo mi celular y como es de costumbre tengo muchas notificaciones, mensajes o chat sin abrir pero realmente no me interesa eso, presiono Tik Tok para distraerme un rato y así quedarme cansada. --->Mmm… Me gusta mucho este Tik toker. En realidad no sé cómo se llama pero lo seguiré. Me gusta ese pequeño aire de vampiro que da como primera impresión. Investigo su perfil, hace unos buenos Tik Toks. --->Oh, es latino. Mmm… Bien. Sin más sigo hasta que me lo topo una y una y una y una y otra vez. --->¡Dios!, nada más le di like a uno de sus videos y ya inundo mi Tik tok. Con los ojos chiquitos apago el teléfono, y lo pongo otra vez en la mesita de noche que está a mi lado. ¨¨--------------------------------------------¨¨ -Hola.- Se presenta un chico con un piercing en el labio, un cabello n***o liso que se mueve con soltura, color canelita, y varios tatuajes en su cuerpo. Me extiende la mano. -¿Quién eres tú?.- Pregunto confundida,  sin saber que hacer por modestia tomo su mano. Estamos en una especie de playa cálida, con el sol a perfecta temperatura, sintiendo la brisa en todos nuestros cuerpos y ese fuerte olor que caracteriza a una playa. Arena suave y tibia se entrelaza entre mis dedos de los pies. -Tu pareja predestinada.- Me toma de la cintura y lejos de no gustarme, pongo una mano en su cuello y lo acerco más a mí. -Sabes, no sé quién eres aun pero algo en ti me parece familiar.- Le miro directamente a los ojos color marrón llenos de lujuria y deseo o más bien misterio. -No tienes que preocuparte de quién soy, solo relájate y disfruta.- Toma mi mentón, con su pulgar acaricia suavemente mi labio inferior. -¿Qué quieres de mí?.- Pregunto con voz jadeante. La tensión se vuelve más y más palpable, es como si ya nos conociéramos y no nos recordamos. Con un fuego creciendo entre los dos nos acercamos muy lentamente. -Tus manos están muy calientes.- Me dice antes de llegar a mis labios. Siento como sus brazos se tensan más para tener más contacto de mí. -¿Y… Eso no te gusta?.- Pregunto con deseo y ambición en mi tono. -En lo absoluto.- Me da una respuesta muy ambigua a mi parecer. Sin más palabras que nos separé siento sus labios cálidos sosteniendo a los míos. Cada roce, cada caricia es como una sensación reconfortante, dando lugar al fuerte deseo por aquel hombre desconocido, su tacto, sus manos todo es tan perfecto, la tensión, cada caricia que pasa por mi cuerpo… Sus labios toman a los míos saboreándolos, pasa su lengua por mi labio inferior. Lo que acepto y le doy permiso para que me pruebe. -Estás humed…. ¨¨--------------------------------------------¨¨ Tic, tic, tic, tic. -¡Ah!.- Me siento en la cama sobre exaltada. Por la alarma, la  desactivo, me vuelvo acostar con las manos  sobre mi frente. -Ha sido un sueño, solo un sueño, fue un sueño.- Repito no sé cuántas veces que fue solo un sueño. Sin poder creérmelo me levanto y bajo hacia la cocina. --->¿Por qué se sintió tan real?, ¿Por qué tuvo que acabar?. -¿Qué hora es?.- Pregunto buscando el reloj digital de la sala con la mirada. -¿Qué son las 6:45 a.m.?.- Pregunto sin ser consciente del tono de mi voz, tapo mi boca con las dos manos y me río. Voy por algo de jugo de manzana. --->Ese sueño sentí que duró mucho. Es lo único que retumba en mi cabeza a esta hora. --->Tremenda sed que tengo. Pienso mientras que bebo el jugo. --->¿No será que el sueño te dejo sedienta?. Me atraganto con aquella pregunta que surgió de mi cabeza. Mi alter ego empezó a balbucear. --->Más bien fue el chico. Mientras que pienso en su silueta,  cierro la nevera. Me empiezo alistar para ir a la empresa ya que es hora de arreglar algunos asuntos.  
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR