cumpleaños parte 1

2397 Palabras
Todo estaba muy oscuro a mi alrededor, y no podía ver con claridad, camine unos pocos pasos cuando delante de mí apareció una mujer hermosa, cabello ondulado, piel morena, delgada de estatura media, llevaba un vestido n***o que le llegaba a los tobillos, me acerqué un poco más y vi que sus ojos eran del mismo color miel que los mios sonríe y me tiende la mano para que yo la agarré, lo pensé por unos segundos pero al final la tomé, su piel era tan suave. —Miroslava, hija—sus alas negras se abrieron. —Tu...tú eres... Astrid verdad. Sonríe pero note algo de tristeza. —Si soy tu madre. Ahora que la detallo bien me parezco mucho a ella, sus ojos su cabello, incluso cuando sonríe. —¿Porque?, Porque después de 18 años apareces en mi sueños, porque no antes. —Es una historia muy larga, pero es por la marca que te hice antes de que fuera desterrada al infierno, esa marca evitaba que cualquier demonio completó se acercara a ti, pero en estos últimos meses se ha debilitado por tu cumpleaños número 18, incluso hoy esa marca desaparecerá y... Muchos demonios irán tras de tí. —¿Ahora eres un demonio?— le pregunto Negó con la cabeza —soy un ángel caído, mis poderes son muy limitados, y mi tiempo ya se está agotando, quiero decirte que te amo, que me perdones, se que es difícil para tí, pero... Te amo hija y nada me duele más que no poder estar más cerca de tí, Alfredo y Isabella solo fueron dos víctimas en medio de todo esto. Lágrimas caían de mis ojos ella en un gesto tierno me las seco me tomo entre sus brazos dándome un gran abrazo, — cuídate, a partir de ahora no será facil, te amo. Asentí y al abrir los ojos estaba en mi habitación mire el reloj eran las 6:30 am me senté en la cama, el cuerpo lo sentía demasiado cansado, bostece, me recogí el cabello y fui al baño, puse el reproductor de música de mi teléfono, después de cepillarme, me desvestir y abrí la regadera, en algunas ocasiones suelo ser un poco extraña primero puse el pié para que las primeras gotas cayeran hay y estaba realmente helada, luego metí mi cuerpo completó me enjabone y lave el cabello con mi shampoo favorito, mientras tarareaba la canción de fondo de Miley Cyrus Wreking Ball, tome la afeitadora y empecé a afeitarme las piernas, luego las axilas y por último la entrepierna, cerré la llave y envolví mi cuerpo con una toalla, salí y mire la hora tenía que estar a las 9 en el campo aún me quedaba tiempo de sobra, tome un shorts de blujeans, una franela negra y mis zapatillas deportivas, mire el teléfono y tenía mensajes de Ender, de Valentina, y Brandon. Suspiré esperaba un mensaje de Alos, me seque el cabello, agarré los tacos los metí al bolso, antes de bajar pase por el cuarto de Benayun, eso me produjo un sentimiento de nostalgia, recordé el día que cumplí 15 años el fue el primero en despertarme, baje las escaleras y Bryan estába parado en la entrada de la cocina me salto encima —¡¡¡Feliz cumpleañooooosssss!!!—lo recibí con los brazos abiertos, tomo una caja de regalo del mesón —este es mi regaló Sonreí y lo tomé. —Yo hice yo mismo. Abrí la caja y dentro había un álbum, era una recopilación de muchas fotos de cuando estábamos más pequeños, me dio sentimiento y empecé a llorar lo abracé —gracias, Bryan, de verdad me encanta. —¡Ah! Miroslava anoche cuando llegamos Alos estaba afuera me dijo que te entregará esto me dio otra caja. Alce una ceja—Afuera, a que hora fue eso. —como a las 10 cuando llegamos de donde Samanta, mamá lo invito a entrar pero el se negó dijo que seguro tú estabas dormida. Tome la caja era un poco grande, Bryan se mordió el labio. —¿Sabes que es?— le pregunté intrigada. Él asintió. Quite el papel de regalo y lo primero que vi fue el signo Nike abrí la caja dentro unos tacos blancos con el signo fucsia al lado había una nota: “La cagué, si lo sé, pero quería desearte un feliz cumpleaños, sabes que estás cosas no se me dan bien pero... Los tuyos ya no servían...Te Amo.” Bryan me quitó la nota —¡Dámela!,no seas chismoso. —Ese Alos sí que tiene que estar muy loquito por ti esos son los último modelo que sacó cristiano Ronaldo, sabes cuánto cuestan esos tacos te envidio hermana. Fuimos interrumpidos por Franchesca. —Feliz cumpleaños— me dio una pequeña cajita. —Gra...Gracias.— la abrí y destro había unos zarcillos en forma de delfín—están hermosos gracias—le dediqué una sonrisa. —¿Puedo abrasarte?—su voz era casi un susurro Asentí me rodeó con sus brazos. —Miroslava hija feliz cumpleaños—dijo papá en el momento en el que entró a la cocina. —Gracias—ya me estába sintiendo incómoda así que tome mis cosas y salí de la cocina. El día estaba despejado el sol brillaba con gran intensidad, hacia un poco de calor, me puse los auriculares y comencé a escuchas música mientras caminaba al colegio, escuchaba Miley Cyrus Angels like you, las personas caminaban de un lado a otro, vi que un grupo de jóvenes tenían alas blancas y otros la OZ de la muerte, ya sabía lo que les esperaba, desvíe la mirada y puse la mente en la letra de la canción. Llegue al colegio guarde los auriculares y caminé a mi casillero la primera clase era Biología, pero como teníamos juego, nos daban el privilegio de saltarnos la primera hora. Unas manos taparon mi rostro y reconocí el perfume de Brandon. —¡Feliz cumpleaños!—dijo en el momento en el que me voltie. —¡Gracias!— le di un gran abrazó. Me entregó una bolsita de regaló. Sonreí y el volvió a rodearme con sus brazos. «Espero le guste Ojala le quede Como quisiera que se fijará en mí.» Sacudi la cabeza, era muy desagradable escuchar los pensamientos de otras personas sentía que violaba su privacidad. —Miroslava, amiga feliz cumpleaños —Hola Miros, Feliz cumple —dijo Yoel Valentina me entregó lo que parecía un cupón —Es un cupón gratis para un cambio de look luego del juego iremos a la peluquería—me guiñó el ojo. Ender llegó llevaba un suéter de capucha rojo y unos vaqueros, a su lado estaba Alos con una franela azul, y unos pantalones de chándal negros el cabello lo llevaba despeinado, se veía tan sexy lo miré por unos segundos y luego rodé los ojos hacía Ender. —Feliz cumpleaños Miroslava— tenía una sonrisa enorme —Gracias—le devolví la sonrisa. —Demian nos dió permiso para que te hiciéramos una fiesta esta noche. «Una fiesta En la casa de ese tipo No ni loco Miroslava tomo una mala decisión con Alos Di que no Di que no» Mierda me estaba volviendo loca, escuchar tantas voces no me dejaba pensar. —Esta bien esta noche. —Miroslava—todos se quedaron en silencio al escuchar la voz de Alos. Lo miré se mordió el labio inferior y se frotó la nuca síntoma de que estába nervioso. «Qué le va a decir Pobre de mi amiga Ese tipo para ella no» Ender se dio de cuenta de mi incomodidad—Deberiamos de dejarlos solos Todos lo miraron y Brandon lo fulminó con la mirada. «Este imbécil Claro es su hermano» Valentina me miró y yo asentí. —Nos vemos en el campo—dijo Brandon Alos se pasó la mano por el cabello. —Feliz cumpleaños—dijo entre dientes —gracias y gracias por el regaló. El silenció reino por unos segundos él me miraba y yo a él no se porque sentí que ambos pensábamos lo mismo "como quisiera leer su mente" —Creo que deberíamos irnos al campo Él aceptó con un movimiento de cabeza Me adelanté y comencé a caminar primero, sujetó fuertemente mi muñeca y me obligó a detenerme, voltie a mirarlo pero no dijo nada y me soltó, no tenía ganas de discutir con él así que no dije nada caminé al campo y estában todos sentados en la tribuna me acerque a ellos y todos gritaron al mismo tiempo —¡Feliz CUMPLEAÑOS!— me imaginé que había sido Brandon. Michaels nos entregó el uniforme, fui a cambiarme y cuando llegue todos quedaron mirándome los tacos. —¡Tacos nuevos!—dijo Samuel un chico moreno de cabello n***o ondulado era el defensa central del equipo. Sonreí apenada —¿Cuanto te costaron?— preguntó Jorge él era el portero llevaba el cabello rapado era un poco robusto Negué con la cabeza —Me los regalaron — mire a Alos Jorge se voltio a mirarlo—¡Ehy! Alos de verdad tienes que amarla para regalarle esos tacos. Todos rieron excepto Alos, Brandon y yo. De nuevo empecé a escuchar los pensamientos de todos. «Una chica Una chica En serio Le patearemos ese culo » El árbitro nos informo que ya empezaría el juego el entrenador Michael nos dio las indicaciones. —Bien, ya saben lo que tienen que hacer, Miroslava vas adelanté con Alos, Brandon que ningún balón pase del medio campo, Jorge pases largo a Alos y a Miroslava, Samuel fuerte en la defensa. Todos asentimos Nos pusimos en medio del campo y empezamos a saludarnos. Un chico de cabello rojizo estatura media y delgado, no me tendió la mano y pude saber lo que pensaba. Sí que están locos cómo van a poner a una chica a jugar. —cuidado te partes una uña—susurro muy bajo. Lo ignoré. Brandon que estába a mi lado puso su mano en mi hombro—Tranquila sabes que siempre va a ver gente así. Le sonreí. Sacamos primero nosotros, Alos me pasa el balón yo sé lo pasé a Brandon y allí comenzó el partido, el primer tiempo fue muy disputado, Alos tubo una oportunidad de gol pero la falló. Alos, me dio un pase, quedé frente al chico de cabello rojizo, lo drible y las personas en las gradas gritaron ¡Oleeee! Seguí con el balón pegado al pié derecho cuando alguien llegó y se me barrió por detrás haciéndome caer, el árbitro pitó falta, mire y era de nuevo ese chico. Alos se acercó y lo tomo por el cuello de la camisa —maldito idiota la querías lastimar. —las niñas no juegan futbol—escupio el piso El árbitro volvió a pitar y los separó Alos se volvió a lanzar sobre él, me puse de pie y le sujete el brazo, sabía que iba a salirse de control. Me miró y negué con la cabeza —¿Te lastimó? Volví a negar Alos tomo el balón y me lo dio —Cobra tú la falta. —No, cobrarla tú—insisti Negó con la cabeza. —¡ALOS!, ¡MIROSLAVA! pónganse de acuerdo—Grito el entrenador. Acepté puse el balón en el césped tome un poco de impulsó y espere a que el árbitro pitará. Mire el arco, inhale un poco de aire por la nariz y luego exhale por la boca el árbitro pitó y comencé la carrera, le pegue fuerte y tratando de meterla en el segundo poste, pego en la esquina del paral Alos cabeceó el rebote y el balón entró en el arco. Corrió hacia mí y me abrazó —para tí— me susurró al oído. Me causo gracia así que sonreí. Brandon toco su espalda en señal de felicitación. —Bien hecho Miros. ... En el descanso Michael nos indico que siguiéramos asi, manteniendo la posición del balón con pases. Cuando salimos al segundo tiempo mire a la tribuna y me sorprendió ver a Andros, me saludó con un gesto de mano. —¿Qué hace él aquí?—dijo Alos molestó Me encogí de hombros. —¿Tú le dijistes que viniera? —No. En el segundo tiempo sacarón ellos los primeros 20 minutos fueron disputados el balón hiba y venía, Jorge dio un paso largo el balón iba en el aire lo dómine con el pecho cayó inerte al piso lo pise con el pie derecho miré a mi alrededor Alos estába marcado así que decidí por una jugada individual, llevaba el balon pegado al pié derecho se interpuso un chico rubio, lo drible, eché el balón adelanté cuando de repente caí al piso de nuevo alguien se me había barrido, pero en el memento en el que caí el mismo jugador piso mi tobillo fuertemente con sus tacos haciendo gran presión y causandome un dolor extremadamente horrible grité, medio abrí los ojos y vi al chico de cabello rojizos con una sonrisa de maldad en su rostro En un pestañeó Alos lo empujó arrojándolo al piso, intenté ponerme de pie pero el dolor era insoportable, lo único que lograba ver era el puño de Alos una y otra vez golpeando la cara del chico, el árbitro se metió Alos lo empujó, los otros chicos del equipo intentaron detener a Alos pero no podían la irá de Alos era incontrolable y si no paraba iba a matar al chico. Como pude me puse de pie Jorge me ayudó acercarme a Alos, lo sujeté por la franela del uniforme él voltio y sus ojos ya habían cambiado de color. —¡Basta!— le supliqué—Detente. Su pecho subía y bajaba rápidamente Alos se quitó de encima del chico y se puso de pie, sus nudillos estaban llenos de sangre y el chico tenía la cara casi desfigurada. Él árbitro no lo pensó dos veces y le sacó tarjeta roja a Alos. Me miró y traté de sonreír para calmarlo. Se acercó a mí, me sujeto por detrás de los muslos y me cargó, no discutí ni le dije nada me dolía demasiado el tobillo para caminar. Él entrenador Michael lo miró y le hizo señas que me llevará adentró, pero mientras caminábamos hacia los vestidores el dolor fue desapareciendo.
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