CARTER —¿No hay nadie más? —No. Todos los demás que valen la pena están llenos o no aceptan nuevos alumnos, y a pesar de su atractivo y talento increíble, después de la semana infernal que le hizo pasar a Elizabeth, dudo que otra residente esté dispuesta a cambiar. Además, ahora está sin una residente. Bueno, maldita sea. —¿Conoce los pasos para una salpingectomía laparoscópica? Endereza los hombros. —No por completo, pero puedo aprenderlos en una hora. —Haga eso porque entraremos a quirófano en dos. Y Dylan, si alguna vez intenta hacer la jugada que acaba de hacer conmigo de nuevo, no verá el interior de un quirófano por el resto de su residencia. —Entendido, señor. Le doy un asentimiento seco y con eso me doy la vuelta y marcho por el pasillo. La asesora de Elizabeth es poco más

