38°

551 Palabras

Sentí mis labios una vez más, se podían sentir húmedos y a la vez ardientes. Como podía seguir queriendo a Sebastien después de todo lo dicho. -¡Quiero odiarte!- grite arrojando las cosas del baño en el que me encontraba encerrada. La ceremonia continuaba afuera, yo estaba evitando los hechos de hace unos minutos, quizás lo mejor era irme después de todo. Sebastien se marchó con una sonrisa triunfante que dejaba más que claro su desprecio por mi, yo que no había hecho nada más que llegar a sentir algo más por él. Era tiempo de irme a cumplir con mis demas obligaciones. Para mi buena o mala suerte, ya no tenía idea, tenía mi agenda llena ese día y los tres días siguientes, pero al cuarto día debía atender muchos asuntos desde el palacio así que estaría encerrada en el despacho desde e

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