Capítulo 25

1805 Palabras
Capítulo 25 Luciérnaga En cuanto se retira, Laura me observa. —¿Cómo se llama? —dice ilusionada creo que le afecta estar rodeada de hombres —No sé —hago una línea con los labios conteniendo la risa al ver su cara —Pero quiero volver a verla —suelta un grito emocionada y se lanza a mis brazos —Dime que no esta loca como Luisa —súplica haciendo un puchero —Es una fiera —bromeó haciendo que ría. Se levanta para sentarse en las piernas de Fray mientras él lee unos documentos, nos despedimos saliendo del lugar dejándolos solos. Decido caminar por el bosque, he dejado mi auto en la cabaña cuando uno de mis hermanos fue por mí. Esta semana Luis trabajará en casa, si mis pensamientos son correctos eso hará que ella en cualquier momento llegue a mí. Esta semana he adelantado trabajo y Fray parece contento con ello y preocupado, ya que mis intereses tiene piernas. Mañana iré a su casa y diré lo de la abogada le echaré la culpa a mi hermano si llega a preguntar, me voy a dormir, de alguna forma mi cama aún tiene su olor como si la hubiera marcado, ese pensamiento me causa gracia debo hablar con Laura. Camino hasta su casa, a escondidas, revise el expediente mientras Laura y Fray se daban amor en la sala de juntas. Tocó la puerta, mente fría Silas recuerda sé un ángel y hazlo quedar mal. Abre la puerta Luis que me mira de arriba abajo de manera molesta. —Creo que te equivocaste —dice mirando a todos lados —Son los únicos que se han mudado —respondo obvio —Me ayudó hace unos días una señorita llamada Gales, me dijo que era abogada —parece analizar lo que digo, suelta un bufido y me permite pasar. Me lleva a lo que parece ser la cocina, el lugar es bonito aunque hay pocos muebles. —Gal, te buscan —la veo, trae una blusa que deja descubierto un hombro y un short y descalza, desalineada y hermosa Un niño castaño come haciendo un desastre, así que él es su hijo, debe tener tres años al menos. Observó a Gal morder su labio ocultando una sonrisa, hace un lado la cabeza pareciera que observa que esté todo en orden para regresar a mí esos ojos no tienen brillo. Escanea mi cuerpo de forma discreta, cuando su esposo se mueve. —Disculpa, he preguntado en el pueblo —doy una sonrisa inocente, no me cree —Cuando me ayudaste con el auto, me comentaste que eras abogada —Asiente —Claro, ¿Qué necesitas? —se levantó y limpia un poco su cara y ropa Le extiendo un fólder que por cierto saque de la basura y los otros los tenía en uno de los muebles de la cocina. Ojea los documentos mientras observa incrédula —Mi esposa no necesita trabajo —suelta molesto Luis, sé que no lo necesita mi hermano paga bien, pero puede hacerlo como pasatiempo —Estudio una carrera para no ejercerla, eso es estúpido —Suelto mordaz, muerdo mi lengua —Pero me puedo ir —le doy una mirada a Luis y me acerco para agarrar los sobres —Espera —pide, me detengo dando media vuelta esperando su respuesta que parece pensar —Lo tomaré —pasa sus dedos por el cabello alborotado —Gales, mi amor —su tono me molesta —¿Qué pasará si tú mueres y no sabe hacer nada? —suelto a la defensiva —Tendrás mi dinero —responde obvio —Seguro, también un marido que le ayude —mi comentario hace mire con los ojos entrecerrados Ella nos ignora hasta que se golpea con el sobre y me mira. —¿Cómo puedes tener una demanda tan importante y actuar como si nada? —casi me grita, sé que no es importante, lo dice sobre lo que trata Luis está sorprendido de la reacción de ella lo que me hace pensar que no es muy expresiva, pienso lo que diré que esté a mi defensa de una mujer que piensa que un convenio de matrimonio es importante. Aunque parece feliz de tener un caso. —Estaba —doy comienzo a mi excusa recordando todas las veces que mande por un tubo a Robert —¿Ocupado? —me miró escéptica, sabe que miento y no es que me esforzará simplemente no me salen las mentiras que con facilidad digo suelo improvisar muy bien —Te están demandando por no casarte —señaló lo obvio —No me casaré con alguien que no quiero cuando he encontrado a alguien —confieso en un susurro evadiendo su mirada, no puedo creer que dijera eso, pero la indirecta le llegó —¿En serio? Tu padre nos había casado en la forma que nos encontró en esa ocasión en tu habitación —intenta hacer un movimiento atrayendo su atención. No me lo pierdo, su risa es vivas mientras la de Gal es melancólica lo mantiene ahí como un recuerdo y no como una anécdota que repites hasta cansarte. Me devuelve la mirada dándose cuenta de que fue atrapada. —Me encargaré —dice convencida, extiendo mi sonrisa, es el momento antes de que se arrepienta, saco los demás sobres Van desde manutención hasta gastos que supuestamente debo pagar al ser mi novia, uno si me causo gracia gastos de boda que se canceló, ni siquiera hubo tal y ya me la están cobrando. —Cuando dije que necesitaba un abogado era en serio —le recuerdo divertido —En el pueblo hay uno y es el hermano de la que me demanda en ese —suelto con pesar, pero ella se ríe de mis desgracias —Quizá debas casarte, no es tan malo —Luis interviene mientras limpia el desastre —Lo es si no es por amor, no me voy a arriesgar que me sea infiel y tenga un hijo que yo tenga que mantener conozco su reputación, no gracias —suelto de manera inocente, pero el golpe a sido directo a Luis que le da una sonrisa tensa —¿Cómo me pagarás? —desvía el tema antes de que su esposo me corra —Pídelo y lo tendrás —digo decidido dejando una insinuación que ella no se pierde Luis comienza a limpiar el desastre del niño. —Necesito a alguien que sepa reparar ciertas cosas —miro alrededor buscando algo roto, pero no tiene nada Se mueve abriendo la parte de abajo de la terja donde hay tubería vieja, vuelve a cerrar y camina pasando a un lado mío dirigiéndose al sótano, dime que no saltara algo a atacarme. Bajamos las escaleras que dan un chirrido, debo dejar de ver películas de terror. Se detiene y señala la caldera oxidada, aun lado tienen una caja con una nueva. Luis viene siguiéndonos, ella parece darse cuenta, ya que lo mira de reojo extrañada. —Me he estado bañando con agua fría y eso es inaceptable —dice ofendida, quiero decirle que en mi casa hay agua caliente cuando guste puedo ayudarla a enjabonarse, muerdo mi labio y asiento —Necesitas una nueva —confirmo, esa cosa podría explotar en cualquier momento —Lo sé, es un trato —extiende su mano en su dirección Miro dudoso su acción la última vez que la toque las cosas se salieron de control, tú puedes Silas, me animo agarrando su mano. El pequeño comienza a llorar asustado por la oscuridad que está el lugar. Ella mira a su alrededor dándose cuenta de lo tenebroso que es. Escucho a Luis alejarse tratando de calmarlo. Puedo saber lo que hará antes de que salte a mis brazos, el brillo en su mirada se enciende y la sonrisa se extiende como si estuviera viendo luz. La sostengo de los glúteos mientras sus piernas se enredan en mi cintura, pasa los brazos por mi cuello para atraerme y besarme, no parece querer perder el tiempo, pareciera que esperaba que él se fuera. Muevo la cadera haciéndole saber como me tiene de duro, la escucho gemir, parece necesitada de mi toque y odio su autocontrol cuando se aleja dejando una mordida algo fuerte en mi labio. Renuentes nos separamos, solo nos quedamos unos segundos mirándonos, roso nuestras narices obteniendo una risa bobalicona de ella. Comienzo a besar su cuello hasta llegar a su oído. —Necesitas una follada —susurro —Creo que concuerdo —me contesta, a lo que le doy una sonrisa, cuando quieras nena La dejo en el suelo haciendo que su cuerpo roce el mío, dándole un apretón en su culo. Nos dirigimos a la salida, vi como colocaron el mío casi que debe ser fácil, se lo hago saber. —Puedo venir mañana —sugiero, pero niega —Hasta que resuelva el primer caso —dice y no logro sacarla de ahí Me acompaña hasta la salida y me despide con un movimiento de mano, le mando un beso haciendo que trate de controlar la risa. He hecho de las mías y me alegro aunque no tanto cuando veo el auto de Robet cerca de mi cabaña, camino del lado contrario y cruzo por el bosque hasta llegara la ciudad. Camino entre las calles, hasta llegar a la casa de Frey, comenzó con un pequeño cuarto donde vivía con ella hasta ser una enorme casa que él le ha mandado hacer específicamente para ella, en tiempo de lluvias ellos se quedaban en mi cabaña. Que también me esmere en construir. Toco el timbre y espero a que salga, sé que frey está en la oficina, me alegra que laura se asome desde el balcón. Corre a abrirme y permitirme pasar, su enorme jardín ha aumentado ahora tiene rosas y un árbol de granado que no hizo mover de un lado a otro buscando el lugar perfecto. Entro al lugar sintiéndome en casa. —¿Quieres tomar algo? —dice con una sonrisa —Una botella de tequila, vengo a contarte mis pecados —eso la hace reír y se va perdiéndose Me dejo caer en el sillón de la sala, regresa con una botella de coñac y dos vasos que coloca en la mesa de centro y los llena. Lo agarro y chocamos vasos para dar el primer trago, ella hace gestos raros por como arde la garganta. —Ave Maria purísima —dice haciéndome reír, la verdad es que mi padre no era muy católico y lo agradezco, pero Laura lo era en cuanto sus padres se enteraron la corrieron Sin embargo ahora la buscan, pero Fray no es muy amistoso cuando la vio llorar, romperse sé que mi hermano se odió hasta que ella le grito imbécil, ese día fue gracioso.
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