Capitulo 24

2021 Palabras
Capítulo 24Satanás Busco que decir sin que sea algo bruto. —Lo siento, se me olvidó —me excuso, pero su expresión cambia parece que no estaba asustada por eso He metido la pata. —No puedo tener bebés —dice haciendo que me tense la he liado. Es un tema que le duele, eso trae mas preguntas en el expediente decia que tenian un hijo  —Te he dejado marcas —susurró avergonzada, esperando que le grite ¿Qué mier?, Silas respira cuenta hasta diez se con príncipe de grado azul  ignoró ese comentario negando y la atraigo a mi cuerpo para abrazarla. La tapo con una cobija y hablamos de cosas banales, se rie con facilidad de mis historias, no me molesta en lo absoluto ser un pallaso, no esta esa incomodes despues del sexo de hecho pareciera que tenemos plena confianza el uno del otro. Esto me agrada, sería muy fácil enamorarme, absurdo ya lo estoy. Hasta que llega el momento en el que debe irse y quiero hacer berrinche, pensó en que decirle para que no lo haga, sin embargo me recuerdo que tiene un marido al cual volver y eso me cala muy en el fondo. —Es tonto —argumento remarcando con un bufido como si fuera obvio, tengo la facilidad en algunas cosas y soy un desastre en otras, comienzo a vestirme cuando ella lo hace —Es más tonto cuidar al hijo de tu esposo con tu mejor amiga —suelta como una confecion, su cuerpo se relaja  Me regresa a mirar buscando que la juzgue o algo, pero no soy quien para hacerlo, más bien admiro lo fuerte que es. —He llegado tarde a tu vida —susurro con un suspiro, debi ser un viajero para poder conocerla y evitar que cometa el error de su vida Comienzo a reclamarme cuando ella me saca de mis pensamientos.  —Me tengo que ir —dice con una sonrisa y ese brillo en los ojos  Alzó la vista y le sonrió me acerco y agarro su mano tirando de ella en mi dirección y abrazarla, me acerco para darle un beso lento terminando con una mordisco que es un gemido de parte de ella. Decido rematar con algo más, ella debe regresar hasta que un día diga me quedaré. —Los cafés me quedan de maravilla, puedes venir cuando gustes estaré esperando —su respiración es errática y el brillo en su mirada se intensifica, bien hecho Silas  Me dejo caer en la cama para que ella se sienta en mis piernas. —Estoy casada —susurra como respuesta, hago que nuestras narices se rozan, no la dejaré ir hasta que esté seguro de que volverá —Eso no lo detuvo a él, no me detendrá a mi —afirmó convencido. Maldición, callate Silas —Se que yo puedo darte lo que él no —determinó seguro Contiene la respiración mientras me mira buscando si estoy burlandome, pero no lo hago de manera inconsciente he ventilado mi plan, pero ella está tan conmocionada que lo olvidara. Se levanta dando el ultimo beso, recoge sus cosas y sale de mi cuarto, me levantó para seguirla, sale de la cabaña, me recargo en el arco de la puerta para observar, se detiene y regresa a mirar, parece feliz de que esté aquí, le doy una sonrisa que me devuelve, da vuelta para seguir su camino.  La mayoría de los que son infieles lo hacen porque buscan esa intensidad que te da sentir que haces algo prohibido a escondidas, es un subidón de adrenalina lo que te incita, salir de la rutina que algunas parejas se crean encontrar lo que no tienes en casa. Sin embargo no es mi caso, la quiero en mi cama, en mi vida, verla al despertar ser la razón de su sonrisa, mierda esto me tiene mal. Paso mi mano por mi cabello alborotado de la parte de enfrente, pero lo arregló de nuevo, parezco ser otro con traje. Así quiero que sea frente a Luis así podre verla como el pobre don nadie, un hombre que piensa por dos es  un maestro del arte del engaño, rio por lo tonto que sonó eso. La mayoría de los empleados me conocen de este modo además de que mi hermano no dice de nuestro parentesco, solo saben que somos accionistas y que nos deben respeto creo que Fray los asusta con nosotros. Entró en la empresa y voy directo a la zona donde está el café para prepararme uno, sabe mal por lo cargado que es esto quizá me haga subir mis ánimos, es hora de estudiar al enemigo. ¿Qué tengo yo que él no pueda darle?, sonrió. Confianza, el hombre coquetea con todas las damas de aquí y por las miradas que se lanzan con la de recursos humanos ya hubo más que manoseo. A pesar de que él trabaja en su mayoría en casa, razón por la que suponía que Gales no ha ido a verme, estoy creyendo que piensa dejarme de la forma que pensaba que sería, te probé y ahora me voy, quizá deba darle un empujón. Doy vuelta con mi taza de café para dirigirse a la sala, tomo asiento a lado de mis hermanos que me observan y luego a mi cuello. Los miro con la ceja enarcada mientras Fray me observa con horror, ¿Se habrá detenido en el auto?. Dime —que no estabas tan urgido para ceder ante Luisa —esa pregunta me descoloca aun — ¿Qué estupidez? —es lo único que sale de mi —Traes chupones en el cuello —dice Alexis con una risa, ahí lo recuerdo y sonrió  —¿Tu amor platónico? —dice con ironía Fray, me ve fijo esperando respuesta, asiento Da varias maldiciones y maldice a nuestra madre, ya que la putería viene de ella a mi padre que de igual manera, a toda la familia.  —Me presento a alguien —acabo con su drama, a lo que me regresa a mirar arrepentido mientras mis otros hermanos ríen Mentir es algo natural, la población se divide entre los que tienen la facilidad y los que son pésimos, todos metimos aunque traten de negarlo. Lo aprendí en uno de los libros que ley de mi padre, lo que un hombre exitoso debe saber. Me presento a otra mujer, conocí a una avergonzada y tímida una mujer llena de miedos, pero la que estuvo en mi cama fue otra, vivaz y demandante aunque le hace falta desenvolverse más. Vi sus gestos cuando sus uñas marcaron mi espalda o las marcas de mi cuello, espero a que gritara y eso después con la mente fría me hizo ver el daño que esta mujer lleva dentro. Quiero golpear ese imbécil. —Buenas tardes —entra Luis entregando las carpetas muerdo la lengua intentando ser lo más profesional que puedo  Laura entra como si fuera la dueña, pero viene hacia mí, busco en mi memoria que se me olvido observo a mi hermano en busca de ayuda, pero niega. Me agarra de la barbilla enterrando sus uñas en mi piel, debo decir que me molesta que lo haga, pero no objeto con otra. Esto se volverá un caos, lo hace para alzar mi barbilla y ver mi cuello, suelto un bufido. Doy un manotazo para alejarla y vuelvo mi vista a Luis, esperamos que hable, pero su cara cambia cuando se sienta Laura a un lado mi y él la ve tratando de correrla con la mirada. —Puedes empezar —hace un movimiento con la mano Fray mientras ve unos documentos no dándose cuenta  —Ella no debe estar en su casa —ese comentario hace que Fray levante la mirada molesta  Laura se levanta, pero la detengo empujándola en la silla de nuevo. —Que sea la última vez que te diriges a una mujer de esa forma, por si no lo sabías esa que debe estar en su casa pago mi universidad y todos los gastos además de la comida, a ella bésale los pies cuando pases —ruge molesto Fray Él se limita a asentir y comenzar con su presentación, al ser gerente de la sede de la ciudad manejaba números y estadísticas las cuales deben concordar con las que tenemos. En cuanto se retira, Laura me observa. —¿Cómo se llama? —dice ilusionada creo que le afecta estar rodeada de hombres  —No sé —hago una línea con los labios conteniendo la risa al ver su cara —Pero quiero volver a verla —suelta un grito emocionada y se lanza a mis brazos  —Dime que no esta loca como Luisa —súplica haciendo un puchero  —Es una fiera —bromeó haciendo que ría. Se levanta para sentarse en las piernas de Fray mientras él lee unos documentos, nos despedimos saliendo del lugar dejándolos solos. Decido caminar por el bosque, he dejado mi auto en la cabaña cuando uno de mis hermanos fue por mí. Esta semana Luis trabajará en casa, si mis pensamientos son correctos eso hará que ella en cualquier momento llegue a mí. Esta semana he adelantado trabajo y Fray parece contento con ello y preocupado, ya que mis intereses tiene piernas. Mañana iré a su casa y diré lo de la abogada le echaré la culpa a mi hermano si llega a preguntar, me voy a dormir, de alguna forma mi cama aún tiene su olor como si la hubiera marcado, ese pensamiento me causa gracia debo hablar con Laura. Camino hasta su casa, a escondidas, revise el expediente mientras Laura y Fray se daban amor en la sala de juntas. Tocó la puerta, mente fría Silas recuerda sé un ángel y hazlo quedar mal. Abre la puerta Luis que me mira de arriba abajo de manera molesta. —Creo que te equivocaste —dice mirando a todos lados  —Son  los únicos que se han mudado —respondo obvio —Me ayudó hace unos días una señorita llamada Gales, me dijo que era abogada —parece analizar lo que digo, suelta un bufido y me permite pasar.  Me lleva a lo que parece ser la cocina, el lugar es bonito aunque hay pocos muebles. —Gal, te buscan —la veo, trae una blusa que deja descubierto un hombro y un short y descalza, desalineada y hermosa Un niño castaño come haciendo un desastre, así que él es su hijo, debe tener tres años al menos. Observó a Gal morder su labio ocultando una sonrisa, hace un lado la cabeza pareciera que observa que esté todo en orden para regresar a mí esos ojos no tienen brillo. Escanea mi cuerpo de forma discreta, cuando su esposo se mueve. —Disculpa, he preguntado en el pueblo —doy una sonrisa inocente, no me cree —Cuando me ayudaste con el auto, me comentaste que eras abogada —Asiente  —Claro, ¿Qué necesitas? —se levantó y limpia un poco su cara y ropa  Le extiendo un fólder que por cierto saque de la basura y los otros los tenía en uno de los muebles de la cocina. Ojea los documentos mientras observa incrédula —Mi esposa no necesita trabajo —suelta molesto Luis, sé que no lo necesita mi hermano paga bien, pero puede hacerlo como pasatiempo  —Estudio una carrera para no ejercerla, eso es estúpido —Suelto mordaz, muerdo mi lengua —Pero me puedo ir —le doy una mirada a Luis y me acerco para agarrar los sobres —Espera —pide, me detengo dando media vuelta esperando su respuesta que parece pensar  —Lo tomaré —pasa sus dedos por el cabello alborotado —Gales, mi amor —su tono me molesta  —¿Qué pasará si tú mueres y no sabe hacer nada? —suelto a la defensiva  —Tendrás mi dinero —responde obvio  —Seguro, también un marido que le ayude —mi comentario hace mire con los ojos entrecerrados  Ella nos ignora hasta que se golpea con el sobre y me mira.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR